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Sobres con dinero, cenas en Nueva York y chófer para ir al peluquero en la causa contra la exdirectora del IVAM

La policía ahonda en la turbia relación de Consuelo Císcar con los proveedores del museo

Consuelo Ciscar
Consuelo Ciscar, en una exposición del IVAM.

La policía sigue ahondando en la turbia relación entre Consuelo Císcar, exdirectora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), y los proveedores del museo. Un nuevo informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, la UDEF, refleja que el empresario Enrique Bienvenido Martínez Murillo pedía a dos contables que preparasen sobres con dinero y se los llevaran a su despacho cuando estaba reunido con un empleado del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, del que Císcar también fue responsable con anterioridad.

Cinco sociedades de Martínez Murillo recibieron adjudicaciones por importe de casi cuatro millones de euros del IVAM entre 2004 y 2014, el periodo en que ella fue directora. El informe policial, adelantado por Las Provincias y al que ha tenido acceso EL PAÍS, recoge los testimonios de 10 trabajadores del proveedor. De los mismos se desprende que el empresario pagó a Císcar y a su hijo Rafael Blasco Císcar, conocido artísticamente como Rablaci, viajes particulares y otros gastos en el extranjero, "por ejemplo una cena por importe elevado en Nueva York".

La exdirectora del IVAM también pedía a las empresas de Martínez Murillo favores personales. "A veces llamaba Consuelo [Císcar] para que le facilitasen un chófer para ir a la peluquería o fuesen a su casa a colgarle algún cuadro", indica el informe.

La responsable cultural en la época del PP en la Generalitat valenciana y su hijo, investigados por el Juzgado de Instrucción 21 de Valencia, niegan las acusaciones. La UDEF concluye, en cambio, que después de adjudicarle los contratos, Císcar exigía que Martínez Murillo hinchara "las facturas duplicando o triplicando el precio real" y le entregara "dinero en efectivo".

Ninguno de los empleados del empresario ha declarado en los interrogatorios haber dado dinero a Císcar, a sus familiares o a sus chóferes, ni haber visto a otras personas hacerlo. Pero dos administrativas afirman que el empresario les pedía que preparasen sobres con 3.000 euros, en billetes de 200 y 500, y se los llevaran a su despacho cuando se encontraba reunido con Salvador Griñó, que trabajaba en el Consorcio de Museos de la Generalitat y actualmente lo hace en el Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (Muvim). Una tercera empleada también asegura en su declaración que preparó sobres con dinero, pero que nunca los llevó al despacho de su jefe cuando estaba con él Griñó.

Ni rastro del dinero

La Fiscalía cree que la exdirectora del IVAM Consuelo Císcar y su marido, el exconsejero Rafael Blasco, en prisión por malversar fondos de la cooperación al desarrollo y con varios procesos pendientes, ocultan en el extranjero dinero procedente del cobro de comisiones. Pero los intentos de dar con él han resultado infructuosos.

La juez lo ha buscado en secreto durante un año en Estados Unidos mediante una comisión rogatoria. Pero ni en el Totalbank de Miami ni en el registro de propiedad de Florida constan cuentas ni bienes a nombre del matrimonio o sus hijos, lo que ha llevado a la instructora a archivar dicha pieza separada de la causa, ha informado este jueves el Tribunal Superior de Justicia valenciano.

En conversación con este periódico, Griñó ha negado haber servido de correo o haber recibido dinero del empresario. Afirma que trató con él a menudo porque sus empresas se encargaban de organizar los viajes del Consorcio de Museos por decisión de Císcar, que también fue secretaria autonómica de Cultura. "No he cometido una irregularidad en mi vida. Solo he hecho mi trabajo", agrega el experto en exposiciones, que no ha sido llamado a declarar por la juez que instruye el caso IVAM.

Exposiciones paralelas

Las sociedades del grupo de Martínez Murillo, que compartían sede y según la policía actuaban como una única empresa, no solo organizaban los viajes del personal del museo de arte moderno, sino también el traslado de las obras de arte para las exposiciones organizadas fuera de Valencia.

La UDEF señala que, en paralelo, las empresas de Martínez Murillo transportaban y montaban las obras de las exposiciones del hijo de Císcar, organizadas en los mismos lugares o cerca de las exposiciones del IVAM, con cargo al museo valenciano.

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