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La RAE elige como nuevo director al jurista Santiago Muñoz Machado

El académico, que se encuentra una institución en crisis con una deuda de dos millones de euros, se ha impuesto en la votación a Juan Luis Cebrián

El jurista Santiago Muñoz Machado, esta tarde tras ser elegido director de la Real Academia de la Lengua Española.
El jurista Santiago Muñoz Machado, esta tarde tras ser elegido director de la Real Academia de la Lengua Española.

Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, Córdoba, 69 años) ha sido elegido este jueves por mayoría absoluta director de la Real Academia Española (RAE). Sustituye en el cargo a Darío Villanueva, que deja el puesto tras cinco años en los que la trayectoria de la institución ha venido marcada por la crisis económica.

Muñoz Machado se ha impuesto en la votación con 22 votos a 13 a Juan Luis Cebrián, primer director y presidente de honor de EL PAÍS, el otro candidato con más votos de una terna en la que también ha participado el lingüista José Antonio Pascual. "Cebrián ha sido el primero que me ha felicitado", ha dicho Muñoz Machado a los periodistas minutos después de concluir la votación, que ha transcurrido en un "ambiente muy cordial". Esta consideración coincide con otras fuentes dentro de la Academia. "Nos llevamos todos bien. Aunque a veces discutamos, siempre acabamos aparcando nuestras diferencias. Y vamos a ir a más", ha añadido.   

"La Academia es una cuestión de Estado y el Estado tiene la obligación de atenderla, de elevar su prestigio a nivel internacional", ha señalado. La principal prioridad es atender a los problemas económicos de la entidad, ha subrayado. No en vano, el segundo jurista director de la Academia tras Antonio Maura, que lo fue entre 1913 y 1925, tiene ante sí el reto de mejorar las cuentas de una institución que ha sufrido con dureza los tiempos de recortes, la falta de apoyos públicos y ha visto mermados sus ingresos en otros aspectos.

Sobre la posible restructuración de la plantilla de la RAE, que cuenta con 85 empleados (los 46 académicos solo cobran dietas de 140 euros para asistir a las reuniones), Muñoz Machado ha manifestado que el personal es el adecuado y que solo se plantearía alguna reforma en un caso muy excepcional, dependiendo siempre de los recursos.

Otra de las asignaturas pendientes que ha generado controversia en el seno de la RAE es el encargado de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, de que la institución redacte un informe sobre el uso del lenguaje inclusivo en la Constitución. A este respeto, Muñoz Machado ha señalado que el trabajo "está bastante avanzado" y que puede entrar en un pleno de la RAE del mes de enero. Paz Battaner, Inés Fernández-Ordóñez, Ignacio Bosque y Pedro Álvarez de Miranda son los cuatro académicos ponentes del informe.     

Pero la gran guerra a la que se enfrentará el nuevo director es la de buscar fuentes de financiación que garanticen la continuidad y el trabajo de una institución con 305 años de antigüedad. Las ayudas que recibía del Estado se han reducido en un 60%, según sus responsables. Además, la renta que deriva de la Fundación pro-RAE, con un capital fijo que proporcionaba buenos dividendos al año, ha dejado de darlos hace una década. Otra fuente de ingresos, la editorial, se ha reducido también por la escasa venta de sus publicaciones, principalmente el Diccionario, que tiene edición digital. Todo eso ha producido una situación delicada que se traduce en un déficit actual cifrado en dos millones de euros.

De ahí que los académicos se hayan decantado por un perfil gestor más que de filólogo, como venía siendo tradicional. Darío Villanueva lo apuntó al decidir no presentarse a un segundo mandato. El responsable saliente ha insistido en el aspecto de cambiar a una dirección con experiencia en el sector empresarial porque lo urgente en este mandato es salvar las cuentas.

Santiago Muñoz Machado es catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, dirigió durante años su bufete de abogados y la editorial Iustel, y es autor de una amplísima obra que abarca los relatos, la investigación histórica, el ensayo político y, por supuesto, el derecho. Especialista en los campos del derecho constitucional, administrativo y comunitario europeo, trabajó durante la Transición en la Presidencia del Gobierno y participó en la elaboración del proyecto de la Constitución.

Muñoz Machado fue elegido en diciembre de 2012 para ocupar el sillón r de la Real Academia Española (RAE), que había quedado vacante unos meses antes por el fallecimiento del ilustrador y humorista Antonio Mingote. Su candidatura, que contaba con el apoyo de Eduardo García de Enterría, Luis Mateo Díez y José Manuel Sánchez Ron, obtuvo más votos que la del otro aspirante, el también jurista Antonio Garrigues Walker. El catedrático cordobés recordó entonces en declaraciones a este diario que en la RAE “siempre ha habido juristas, en parte porque, de todas las ciencias sociales, quizá sea el derecho la más importante desde el punto de vista del uso de las estructuras del lenguaje”.

Premio Nacional de Ensayo

Además de su actividad como académico de la RAE, Muñoz Machado es director del Diario del Derecho y de la revista El Cronista del Estado Social y Democrático de Derecho y miembro de los consejos de redacción de otras revistas españolas y extranjeras, así como académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, académico de honor de la Academia Colombiana de la Lengua y de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y académico correspondiente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, según informa la web de la RAE.

Ganador en 2013 del Premio Nacional de Ensayo por su obra Informe sobre España. Repensar el Estado o destruirlo y, este mismo año, del Premio Nacional de Historia de España por Hablamos la misma lengua —una obra enciclopédica sobre la andadura de la lengua española en el Nuevo Continente—, entre las distinciones que ha recibido destacan la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort, concedida en 2016, y la Medalla de Andalucía, en 2014. Y, entre sus trabajos, cabe también destacar el Tratado de Derecho Administrativo y Derecho Público General —la obra de referencia en la materia, tanto en España como en otros países—, el libro de relatos Riofrío (2010), y la investigación histórica El problema de la vertebración del Estado en España (2006). También ha impulsado los proyectos Historia de la abogacía española (2015), Diccionario del español jurídico (2016), Diccionario panhispánico del español jurídico (2014) y el Libro de estilo de la Justicia (2017).

Hace poco más de un año, el escritor y jurista también promovió un informe en favor de una reforma constitucional en España. Escrito por una decena de especialistas en la materia, se trataba de proponer “unas pocas ideas sobre las que se podía discutir”, según explicó hace unas semanas a este diario.

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