El euríbor alcanza su nivel más alto en casi un año ante el temor a subidas de tipos de interés
La crisis en Oriente Próximo amenaza con desatar un episodio inflacionista que encarezca las hipotecas


El euríbor está protagonizando una rápida escalada desde que empezó la guerra en Irán. El indicador hipotecario ha pasado del 2,222% que marcó el viernes 27 de febrero, el último día que cotizó antes del conflicto, al 2,367% de este lunes. Ese salto en seis sesiones lo coloca en su nivel más elevado en términos diarios en casi un año, desde el 21 de marzo de 2025. Y la tendencia es clara: desde que empezaron los bombardeos cada jornada del euríbor se cuenta por subidas.
La lógica detrás de ese cambio es clara. Con el barril de petróleo disparado más allá de los 100 dólares, y el gas natural también al alza encareciendo la factura de la luz, la subida de la inflación es inminente, y con ella se reabre un debate que parecía enterrado: ¿debe el Banco Central Europeo subir los tipos de interés? Su mera enunciación basta para que el euríbor repunte. “La historia sugiere que los aumentos marcados y persistentes en el precio del crudo pueden desencadenar ciclos inflacionarios persistentes”, explican desde Bank of America. “Aunque nuestro escenario base era más benigno, la última subida de los precios del petróleo por encima de los 100 dólares podría ser preocupante si se mantiene”.
De continuar el incremento, no es descartable que se adelante a marzo la subida de las cuotas de los hipotecados a tipo variable que vean revisar su préstamo cada 12 meses, un fenómeno que no se esperaba que ocurriera hasta abril, porque depende de la comparativa con el euríbor de un año atrás, y la relativa estabilidad con que se movía el indicador daba a entender que no sería hasta entonces cuando se produjera el alza.
En octubre, esa situación ya la sufrieron los hipotecados con revisión semestral por primera vez en casi dos años. Los de revisión anual llevan sin padecer incrementos dos años, desde marzo de 2024, pero salvo sorpresa positiva, ese ahorro parece destinado a acabar más pronto que tarde, ya sea en marzo o, como muy tarde, en abril, porque en el cuarto mes del año pasado la media fue del 2,143%.
La reunión del Banco Central Europeo de dentro de 10 días se antoja clave para definir su rumbo a corto plazo: cualquier cambio dialéctico que deje entrever que Fráncfort se plantea subir el precio del dinero sería recibido previsiblemente con subidas del euríbor, y lo contrario si Christine Lagarde y los suyos se muestran contundentes en su rechazo a tocar el precio del dinero.
La estadística todavía tardará meses en cuantificar si estos aumentos del euríbor se traducen en una caída en la firma de hipotecas. Los últimos datos disponibles son los de diciembre, que pusieron la guinda a un ejercicio de fuerte crecimiento de las operaciones con más de medio millón de préstamos cerrados, su cifra más elevada en 15 años pese al precio récord de las casas.
La guerra ha desmontado de un plumazo las predicciones de estabilidad que auguraban la práctica totalidad de analistas. El consenso hablaba de un euríbor sin apenas cambios para lo que resta de año, con el departamento de Análisis y Mercados de Bankinter situándolo entre el 2,25 y el 2,30% este 2026.
La cifra diaria actual ya está por encima de ese rango, y los expertos coinciden en que será la duración de la guerra la que marque el devenir de los acontecimientos: un conflicto corto, que no se alargue durante meses o años, podría permitir una relajación del euríbor, pero si la guerra se enquista y los precios de la energía siguen su ascenso, el panorama se presenta propicio para nuevas subidas.
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