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Santiago Muñoz Machado, Premio Nacional de Historia de España 2018

El jurado premia su ensayo ‘Hablamos la misma lengua’

Santiago Muñoz Machado, en la biblioteca de la Real Academia.
Santiago Muñoz Machado, en la biblioteca de la Real Academia.

Santiago Muñoz Machado oyó a las doce del mediodía de ayer al otro lado del teléfono la voz del ministro de Cultura, José Guirao, que le trasladaba una noticia inesperada: se le acababa de otorgar el Premio Nacional de Historia de España 2018 por su libro Hablamos la misma lengua. En esta obra de 800 páginas editada por Crítica, el académico y catedrático construye una historia monumental sobre la colonización española de América —y especialmente de la expansión de la lengua— basándose en el derecho administrativo de la época. El premio está dotado con 20.000 euros.

 Muñoz Machado reúne así un valioso doblete, porque ya obtuvo en 2013 el Premio Nacional de Ensayo con su obra Informe sobre España: repensar el Estado o destruirlo.

De hecho, los dobletes formaban parte de la biografía de este cordobés de Pozoblanco nacido hace 68 años, pues es miembro de la Real Academia Española de la Lengua y también de la Academia de Ciencias Morales y Políticas; y es autor de ensayos políticos y jurídicos (más de 40 obras publicadas), pero también de relatos como Riofrío (2010), una ficción sobre los abusos de poder.

El ministro le preguntó en esa conversación si ya conocía la noticia del premio, y el galardonado respondió que la recibía en ese momento. Después conversaron sobre algunos asuntos de la actualidad y también sobre la Academia Española, que el 13 de diciembre elegirá nuevo director. Muñoz Machado es uno de los académicos que suenan entre sus compañeros como posible sucesor de Darío Villanueva. Ayer declaró a EL PAÍS sobre este particular: “No niego que soy uno de los que están en el pensamiento de los académicos”.

 —¿Este premio es un buen impulso entonces para su campaña electoral?

—Si la elección de director de la Academia dependiese de que reciba o no el Premio Nacional de Historia, significaría que algo está funcionando mal. No hay campaña electoral, como se sabe. El cuerpo electoral de los académicos decidirá el 13 de diciembre lo más conveniente, inspirado por el afecto a la Academia y por el interés de la institución.

El premiado le insistió a Guirao en esa conversación sobre la importancia de la Academia, “la más relevante institución cultural que tiene España”, y el ministro le comentó que es consciente de las necesidades de la docta casa, que visitó hace unos días.

La obra premiada conjuga tres pasiones que le acompañaron siempre: el derecho administrativo, el idioma español y la colonización de la América hispana. Sus 800 páginas abarcan los aspectos jurídicos, políticos, sociales y lingüísticos desde la llegada de Colón hasta la consolidación de las nuevas naciones americanas en el siglo XIX.

El argumento de la obra también admite la visión en doblete, pues cabe leerlo como un relato (con sus buenos y sus malos) y como un razonamiento (lleno de datos y rigor documental) dedicado a derribar muchos mitos sobre la actuación de los españoles en América. Y eso aunque “la mala fama del español es difícil de levantar”, según declaró a EL PAÍS el pasado diciembre, tras la publicación del libro.

Muñoz Machado, en su condición de catedrático de Derecho, promovió en noviembre de 2017 el informe elaborado por una decena de especialistas en favor de una reforma constitucional en España. En realidad se trataba de proponer “unas pocas ideas sobre las que se podía discutir”, señala. “Recibió críticas por razones de oportunidad, por la fragmentación actual del Parlamento”, explicó ayer. “Pero las oportunidades hay que buscarlas. Y además sería mejor afrontar eso ahora precisamente, con un Parlamento fragmentado, que con una mayoría absoluta”.

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