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García Montero toma posesión del Cervantes entre ministros y sin Bonet

El nuevo director de la institución reafirma su intención de abrir un centro en Washington

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Carmen Calvo da la mano para felicitar a Luis García Montero como nuevo director del Instituto Cervantes.

“Esta mañana siento la voz del Quijote, en una de sus famosas arrancadas de homenaje a la libertad, la poesía, la dignidad de todo gobierno, advirtiéndome sobre la responsabilidad que asumo. Yo le contesto que la responsabilidad se alhaja a la vez la exigencia y la emoción”. Con este diálogo imaginario con el Quijote, el poeta Luis García Montero, ha reafirmado este miércoles durante su toma de posesión como director del Instituto Cervantes en la sede madrileña de la institución, su compromiso con un instituto que representa el patrimonio colectivo y cuya apuesta, ha insistido, tiene que sustentarse "en la lucha contra la desintegración ética de la sociedad".

Llamaba la atención la numerosa presencia en el acto de la representación del Gobierno, encabezada por la vicepresidenta, Carmen Calvo, y que incluía a los ministros de Asuntos Exteriores, Josep Borrell; Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá; Cultura y Deportes, José Guirao; y Justicia, Dolores Delgado. Todos ellos vinculados al Cervantes por sus competencias. Entre tanta comitiva política destacó, sin embargo, una ausencia, la del anterior director del Cervantes, el intelectual Juan Manuel Bonet. Fuentes del instituto han señalado a este diario que Bonet no ha acudido a la cita por "razones personales". Carmen Calvo destituyó a Bonet como director del Museo Reina Sofía cuando fue nombrada ministra de Cultura en 2004. Desde entonces, se deterioró la relación entre ambos. 

García Montero, que ha ponderado en diversos ocasiones el trabajo de Bonet, ha incidido en su propósito de volver a la dignidad política a través de la cultura. "En la situación actual de la conciencia democrática del mundo, me atrevo a afirmar que la perspectiva iberoamericana es una necesidad ante la Europa del Brexit, el trance de la cultura hispana en Estados Unidos y la defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo”, ha afirmado ante al palpable entusiasmo de los asistentes entre los que se encontraban personalidades destacadas del mundo de la cultura, como su mujer, la escritora Almudena Grandes, los escritores Benjamin Prado y Manuel Vilas, el director de teatro Gerardo Vera o los cantantes Joaquín Sabina y Miguel Ríos.

En ese sentido, el poeta ha evocado la figura de su maestro, el escritor y Premio Cervantes, Francisco Ayala, que desde Buenos Aires, donde se exilió al finalizar la Guerra Civil, sintió “la posibilidad de defender una perspectiva hispánica para la democracia como respuesta a la nueva situación global marcada por el imperialismo estalinista y el mercantilismo capaz de legitimar por ejemplo el uso de la bomba atómica”.

Una diplomacia cultural concebida como un puente entre España, Europa y Latinoamérica que, ha confesado García Montero, le invita a soñar con la apertura de un centro Cervantes en Washington. “No tiene sentido que no exista un Cervantes en Washington o en Miami. Aunque solo sea porque Estados Unidos se convertirá pronto en el segundo país con más hispanohablantes. Pero también por la relevancia política y su significación”, aseguraba hace unos días en una entrevista a EL PAÍS en la que también explicó sentir como propias determinadas ofensas a México o Centroamérica, refiriéndose indirectamente a las múltiples salidas xenófobas del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Estados Unidos no es el único país en el punto de mira del director del Instituto Cervantes, que se estrenó en el cargo el pasado 25 de julio. La necesidad de ampliar la presencia de la institución en África subsahariana –el instituto abrirá próximamente un centro en Senegal– y en Asia formará parte de las prioridades de su gestión tanto como la valorización del conjunto de idiomas y de la diversidad cultural que conforman España. Las instituciones públicas relacionadas con la acción del Gobierno, ha aclarado, no son espacios gubernamentales sino un patrimonio colectivo.

Tras despedirse con la lectura de un poema dedicado al idioma español publicado hace diez años en el poemario Vista cansada, García Montero cedió la palabra a Carmen Calvo, que ha concluido el acto felicitando desde la amistad al nuevo director e insistiendo en la importancia que tendrá la política cultural en el Gobierno "progresista" de Pedro Sánchez.

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