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La Virgen de la Macarena y la memoria de Queipo de Llano

La Hermandad del templo sevillano, la Iglesia, el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía analizan la legalidad del enterramiento del general franquista

Un vecino de Sevilla reza este martes frente a la tumba de Queipo de Llano en la basílica de la Macarena.
Un vecino de Sevilla reza este martes frente a la tumba de Queipo de Llano en la basílica de la Macarena.

El general golpista y franquista Gonzalo Quipo de Llano, responsable de la represión y fusilamiento de más de 50.000 personas en Sevilla durante el levantamiento fascista contra la democracia en 1936, falleció de muerte natural en la ciudad donde sembró el terror. Además, hasta hace nueve años, conservaba la designación de Hijo Adoptivo de la capital andaluza y sus descendientes han sido distinguidos con títulos nobiliarios ante el estupor de las asociaciones memorialistas. Sus restos descansan desde 1951 en la basílica que fundó y que es sede de la Hermandad de la Virgen Macarena. La Iglesia, la agrupación religiosa, el Ayuntamiento y la Junta estudian qué hacer con el cuerpo del militar golpista en un espacio privado con usos públicos por su condición de museo y lugar de culto.

“Y al llegar a un punto de la playa, me encontré al general de División Queipo de Llano, que había visto a un grupo de prisioneros que había allí. Preguntó quiénes eran, y cuando le dijimos que eran carabineros, mandó que los fusiláramos, cosa que inmediatamente se hizo...” Es el relato del falangista Fernando Zamacola recogido por el historiador Fernando Romero y que muestra solo un ejemplo de la crueldad del militar que ha gozado de todo tipo de distinciones en Sevilla.

La presencia de sus restos en la basílica han causado rechazo desde que fueron depositados hace más de medio siglo, pero nunca se ha resuelto el traslado del cuerpo a otro lugar ni la recuperación de los bienes intervenidos para ser cedidos al general, que utilizaba la emisora de Unión Radio Sevilla como vehículo de propaganda y para arengas machistas y homófobas, entre otras cuestiones.

Como en años anteriores, pasado el aniversario del golpe de Estado de Franco el 18 de julio, la polémica ha vuelto a resurgir. Durante muchos años, los símbolos franquistas estuvieron presentes en la Hermandad de la Macarena. Pero las leyendas que ensalzaban el levantamiento así como el uso del fajín del general en la imagen de la Virgen y otros emblemas han ido desapareciendo hasta quedar reducida la referencia a Queipo a su condición de fundador de la basílica y de la hermandad.

El pasado verano, el pleno del Ayuntamiento aprobó una moción promovida por IU que condena el golpe de Estado, repudia al general y rechaza que sus restos sigan enterrados en la basílica de la Macarena por considerarlo “una clara ofensa para los familiares de las víctimas del franquismo y para los demócratas”. Este último punto fue rechazado por el PP, mientras que Ciudadanos se abstuvo. El resto de la moción fue aprobada por unanimidad.

Ante el resurgir de la polémica, el alcalde, Juan Espadas (PSOE), afirmada que ha cumplido con el mandato de la moción y, con el respaldo de la ley de memoria histórica aprobada en el Parlamento, ha mantenido “contactos” con el Arzobispado y la hermandad de la Macarena para la materialización de la resolución del pleno. “Trabajamos para que haya la posibilidad de algún tipo de acuerdo”, dice.

El Arzobispado se ha remitido a la reciente declaración en la que afirmaba que la Iglesia ha "recogido la petición y se ha comprometido a estudiar el caso", contando con la opinión de la familia y la Hermandad. “La Iglesia desea fervientemente que no se quiebre el consenso logrado en la Transición política, que culminó con la aprobación de la Constitución en 1978, y sigue dispuesta como entonces a propiciar el diálogo, el perdón, la reconciliación y la convivencia en paz entre todos los españoles, superando los odios y rencores que tanto daño han hecho históricamente a nuestro pueblo”, ha declarado el Arzobispado.

El conflicto radica en que la basílica fue levantada por cuestación (se denominó “Junta Recaudadora para la Suscripción Queipo de Llano para la Virgen de la Macarena”) y se trata de un recinto privado, donde la retirada de restos del franquismo prevista por la norma está sujeta a varias interpretaciones. La ley andaluza de Memoria recientemente aprobada hace referencia explícita a “elementos contrarios a la Memoria Democrática en edificios de carácter privado con proyección a un espacio o uso público”, que podría ser el museo y la sede de la hermandad. En este caso, según la norma, “las personas propietarias de los mismos deberán retirarlos o eliminarlos”.

"Hay distintas interpretaciones sobre lo que se puede considerar como un lugar de culto público en lo que, evidentemente, es una propiedad privada", reconoce el alcalde para evidenciar que se trata de un asunto que debe contar antes con una resolución jurídica. El Gobierno andaluz añade que, además, los restos no son “ni un símbolo ni un bien ni un elemento”, por lo que los letrados de la Junta están analizando cómo se puede aplicar la ley.

El hermano mayor, Manuel García, ha trasladado a los abogados de la entidad los escritos del Ayuntamiento de Sevilla y el acuerdo plenario. "Está en manos de la asesoría jurídica. Si nos dicen que hay que quitarlo se quita y si no hay que quitarlo, no se quita. Hay una ley y habrá que cumplir la ley y punto", ha indicado Manuel García.

La cuestación para la construcción de la basílica partió del propio general en los micrófonos de Unión Radio, según recoge el historiador Fernando Romero en su libro Historia de Puerto Serrano. Queipo obligó a todos los sometidos (“territorio del Ejército del Sur") a formar juntas delegadas en las que estuvieran representados el alcalde, el comandante y el jefe local de Falange. En Sevilla se “recomendó a todo el vecindario, incluso a las personas modestas, que cooperasen con sus donativos en el homenaje al ilustre salvador”.

Las asociaciones memorialistas, pese a la recurrente polémica, no consideran que la exhumación sea la principal batalla de la historia de Sevilla con este verdugo del fascismo. Cecilio Gordillo, coordinador del grupo de trabajo de CGT-A Recuperando la Memoria Histórica y Social de Andalucía (RMHSA) advierte que más relevante sería recuperar y señalar como Lugar de la Memoria el Cortijo de Gamboaz, el regalo de la ciudad en diciembre de 1937 a Queipo de Llano. La finca, que perteneció al republicano Ignacio Vázquez, fue requisada y explotada por presos condenados a trabajos forzados y formó parte del cámping levantado para la celebración de la Expo, hace 25 años.

La mesa y el micrófono del general, en el museo

Despacho de Queipo de Llano con el micrófono de Unión Radio en el Museo Militar de Sevilla.
Despacho de Queipo de Llano con el micrófono de Unión Radio en el Museo Militar de Sevilla.

“La represión se llevó a cabo bajo un conjunto de bandos y órdenes que emanaban directamente de Queipo de Llano (...) No fueron propaganda intimidatoria. Eran órdenes que, además de su difusión en la prensa escrita y en la radio, fueron remitidas (...) a las comandancias militares para su cumplimiento. Fueron el soporte legal bajo el que se desarrolló una brutal represalia”. La mesa y los micrófonos desde los que se firmaron y difundieron estas órdenes que describe el historiador José María García Márquez en su libro Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936-1963) son hoy piezas del Museo Militar de la capital andaluza, unas instalaciones que dependen del Ministerio de Defensa. Con la mesa, retratos de Franco y Queipo, así como distintos modelos del escudo preconstitucional. Los responsables del museo sostienen que se exhiben por su valor histórico. El historiador Francisco Espinosa lo niega y afirma que no es más que “la mitología del golpe”.

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