Tribuna:

Tierra por tiempo

En este segundo capítulo, el articulista analiza las posturas de Arabia Saudí e Israel y llega al convencimiento de que el problema palestino no puede tener hoy una solución definitiva. EE UU debería, en su opinión, cambiar su política en la región y potenciar la relajación de la tensión mediante una serie de acuerdos parciales.

Tribuna:

EEUU en el Golfo

EEUU en el Golfo. Como uno de los primeros y constantes seguidores de la política del presidente Bush en el Golfo, considero apropiado hacerme eco de la intranquilidad acerca del curso de los acontecimientos en el norte de Irak. Nadie puede ver las desgarradoras escenas de sufrimiento a lo largo de las fronteras de Turquía e Irán sin dar la bienvenida a cualquier movimiento que prometa evitar el desastre entre los refugiados kurdos. Pero, del mismo modo, el deseo inicial del presidente Bush, que era evitar la participación militar, reflejó de forma precisa las realidades a largo plazo de una parte del mundo inaccesible en la cual coinciden los intereses vitales de todos los poderes regionales y en la cual no se ve amenazada directamente la seguridad nacional de Estados Unidos. Para complicar más las cosas, al haber asumido las responsabilidades inherentes al envío de las fuerzas armadas norteamericanas, EE UU debe procurar que el plan propuesto de ceder el control sobre los campos de refugiados a contingentes de fuerzas ligeras de la ONU no repita todo el trágico proceso tan pronto como Irak recupere parte de su fuerza.Lo que estamos presenciando en la lejana Inmensidad del norte de Irak es que un nuevo orden mundial no se crea con la suavidad de la retórica idealista. En realidad, lo que lo hace nuevo es la superposición de lo desconocido y lo tradicional. El drama que se está desarrollando implica un intento de relacionar el concepto de soberanía del siglo XVIII, que reclamaba la no intervención en los asuntos internos, con el concepto wilsoniano de la autodetermicuión étnica, que es uno de los hitos del actual sistema internacional. Es el territorio inexplorado el que debe tratarse con más cuidado, para que no elaboremos una doctrina de intervención permanente más útil, en última instancia, para las naciones agresoras. Pero también debe tratarse con una urgencia considerable, porque la tragedia de los kurdos puede resultar ser un anticipo de lo que puede estar surgiendo en los Balcanes, la Unión Soviética y otros lugares. Estados Unidos no puede abrirse camino en este laberinto sin unos criterios con los que definir los riesgos, las oportunidades y las obligaciones.