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El nuevo Me Too a favor del aborto

La aprobación de una restrictiva ley contra el aborto en Alabama ha despertado una nueva movilización en redes sociales

Mujeres protestando frente a la Casa del Estado de Alabama, en Montgomery, el pasado 17 de abril por la ley del aborto.
Mujeres protestando frente a la Casa del Estado de Alabama, en Montgomery, el pasado 17 de abril por la ley del aborto. AP

La noche del martes pasado, el Senado de Alabama aprobó una ley contra el aborto que solo deja un resquicio: si corre peligro la vida de la madre. Esa misma madrugada, la conocida actriz y presentadora de televisión Busy Philipps (Oak Park, Illinois, 1979) publicó un tuit: "Una de cada 4 mujeres han tenido un aborto. Muchas personas piensan que no conocen a alguien que lo haya hecho, pero #youknowme [tú me conoces, en castellano]. Así que vamos a hacer esto: si también eres esa una de cada cuatro, compartámoslo y comencemos a terminar con la vergüenza. Usa #youknowme y comparte tu verdad".

Así, con 218 caracteres, comenzó un nuevo Me Too, esta vez a favor del aborto. En poco más de 24 horas acumula más de 8.900 retuits, más de 44.700 me gusta y más de 2.000 respuestas. La publicación en Twitter de Philipps, que la pasada semana habló en televisión sobre su experiencia, fue el principio de una cadena de declaraciones en varias redes sociales de mujeres anónimas y también conocidas y reconocidas en sus ámbitos que también tienen ya miles de respuestas, compartidos y likes.

Entre ellas Milla Jovovich, que escribió en Instagram sobre su propia experiencia con un parto prematuro que acabó siendo un aborto de emergencia hace dos años: "Fue una de las experiencias más horribles por las que he tenido que pasar. Todavía tengo pesadillas". Asegura en un largo post que nunca quiso hablar de aquello, pero que la situación actual no le permite "permanecer en silencio cuando hay tanto en juego": "Tenemos que luchar para asegurarnos de que nuestros derechos se conserven, para obtener un aborto seguro si es necesario".

También Lady Gaga, que colgó una imagen con un texto en el que habla de "indignación": "Tan atroz que excluye a quienes han sido violadas o han sufrido incesto con o sin consentimiento. Entonces, ¿hay una pena más alta para el médico que realiza estas operaciones que para la mayoría de los violadores? Esto es una farsa y rezo por todas estas mujeres y chicas jóvenes que sufrirán a manos de este sistema". Y al primero de los tuits que la demócrata Hillary Clinton escribió al respecto han contestado ya más de 9.000 personas. "Las prohibiciones del aborto en Alabama, Georgia, Ohio, Kentucky y Mississippi son ataques atroces contra la vida de las mujeres y las libertades fundamentales. Los derechos de las mujeres son derechos humanos. No vamos a retroceder".

En los últimos tiempos, 16 estados norteamericanos han aprobado o están trabajando en legislaciones que arrinconan el aborto, un derecho constitucional protegido por la enmienda 14 de la Carta Magna que Estados Unidos consiguió blindar tras la sentencia conocida como Roe versus Wade en 1973. Decisiones como la de Alabama —que exprime el derecho hasta prohibirlo en cualquier etapa de la gestación, incluso si hay incesto o violación, y penaliza con hasta 99 años de cárcel al médico que la practique—, vuelven a levantar en masa a las mujeres estadounidenses.

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El 15 de octubre de 2017, a las 22.21, esas mismas ciudadanas empezaron a replicar y a hacer suyo el tuit de la actriz Alyssa Milano con el que comenzó el movimiento Me Too: "Si tú también has sido agredida sexualmente o acosada escribe 'yo también' como respuesta a este tuit". Se contestó ella a sí misma y lo hicieron 65.000 personas más, casi en su totalidad mujeres. 

Aquello supuso lo que después se ha conocido como "el fin del silencio" e hizo que 2017 primero y 2018 después fueran llamados "el año de las mujeres". En ese contexto social y político, la ciudadanía responde en masa cada vez que siente un ataque a sus derechos. Ahora, como ocurrió a raíz del escándalo del productor Harvey Weinstein, son también las mujeres quienes vuelven a hablar y a compartir sus historias. Muchas de ellas relacionadas también con violencia sexual y que van desde adolescentes cuyos novios se quitaron el preservativo sin consentimiento hasta menores de edad que fueron forzadas por sus compañeros de clase o mujeres que no podían permitirse tener un hijo más de los que ya tenían. O simplemente, que no lo querían. En cualquier caso, todas piden lo mismo: autonomía y libertad para poder seguir decidiendo sobre sus propios cuerpos.

Las 1.357 españolas que dijeron “yo también he abortado” en 1979

En los setenta, abortar en España podía suponer hasta 12 años de cárcel y, según datos de la Fiscalía del Tribunal Supremo de aquel entonces, se estimaba que se realizaban alrededor de 300.000 al año y que 3.000 mujeres morían por las circunstancias en las que se producían. Hacerlo de manera ilegal podía llegar a costar 300.000 pesetas, solo estaba reservado para quien podía pagar por ello, o por un billete hasta Londres, donde en 1977 unas 10.000 españolas viajaron para hacerlo, según un informe publicado por el Gobierno inglés.

En octubre de 1979, 1.300 actrices, escritoras, periodistas, médicas, cantantes, abogadas, políticas y de otras cuantas profesiones, firmaron e hicieron público un documento que exigía la amnistía de todos los hombres y mujeres sobre los que había un juicio pendiente por haber abortado, haber practicado ese aborto o haber ayudado a ello, y un cambio de legislación que trajera a España el derecho al aborto, libre y gratuito. “Yo he abortado voluntariamente”, escribieron.

Lo hicieron una semana antes de que se celebrase el juicio contra diez mujeres y un hombre en Bilbao por ese motivo. Las 11 de Basauri, las llamaron. Recordaban en ese mismo documento las detenciones que se habían producido poco antes en Sardañola, un municipio barcelonés. Las firmas comenzaron a recogerse allí, en Barcelona, y en tres días habían conseguido el apoyo de esas más de mil mujeres. También de hombres, que publicaron otro texto que decía: “yo he colaborado facilitando una dirección para que se pueda abortar”.

En aquel momento, aquello también supuso un reconocimiento público que tendía la mano a muchas otras mujeres que hasta entonces habían callado. La movilización de aquellas mujeres y, en general, de un movimiento feminista que ya entonaba lemas como “nosotras parimos, nosotras decidimos”, fueron el principio del cambio. España despenalizó el aborto en varios supuestos en 1985 y en 2010 lo amplió, eliminando los supuestos y dando vía libre durante las primeras 14 semanas.

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