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La Organización Médica Colegial pide que se retome la ley antialcohol de Salgado

La norma estaba encaminada a impedir que los menores bebieran

Aunque no le gustan las medidas represivas, el alcance del alcoholismo juvenil (un 30% de los menores se ha emborrachado en el último mes) ha llevado al recién elegido presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, a pedir que se endurezca la legislación para impedir el acceso al alcohol. Y el ejemplo está cerca: la ley antialcohol cuya elaboración tuvo que abandonar la ex ministra de Sanidad -y actual vicepresidenta del gobierno- Elena Salgado, cuando se dio cuenta de que ni siquiera todo su partido la apoyaba.

Sendín ha dicho, en un desayuno con periodistas, que lo más adecuado es "reutilizar las medidas que ya incluyó Salgado en su anteproyecto que se centraban en la regulación de la publicidad de estas sustancias y en dificultar el acceso de los menores de edad, ya que no hay otras mejores. Podemos estar perdiendo buena parte del cerebro de los futuros adultos españoles como consecuencia de tomar tarde una decisión que ya había que haber tomado". Porque, recordó, "no es lo mismo comenzar a beber a los 13 que a los 18, ni tampoco hacerlo con atracones, como está ocurriendo".

El presidente de la OMC también se manifestó a favor de endurecer la ley antitabaco, aunque recalcó que tan importante como una buena norma es que ñésta se cumpla, en alusión a la situación de boicoteo de la norma que han mantenido algunas consejerías gobernadas por el PP, como la de Madrid, Comunidad valenciana o La Rioja.

La ley antialcohol (oficialmente, de Ley de medidas sanitarias para la protección de la salud y la prevención del consumo de bebidas alcohólicas por menores) fue una iniciativa de Salgado que tuvo que retirar hace dos años. En ella se establecía la prohibición absoluta de vender alcohol a menores, y se restringía su publicidad y los lugares de dispensación de estas bebidas. Pero, sobre todo, no hacía distinción entre unas bebidas y otras, y eso puso en pie de guerra al sector vitivinícola español. Las protestas fueron secundadas por el PP -fueron famosos el "¡Viva el vino!" con el que acabó el presidente del PP, Mariano Rajoy, un mítin en Ciudad Real en febrero de 2007, o el "Déjeme que beba tranquilamente" del ex presidente José María Aznar en mayo de ese año-, que aprovechó la polémica para hacer campaña en regiones productoras de alcohol. También hubo críticas de representantes del PSOE de Castilla-La Mancha y otras zonas productoras de vino, que temían perder votos en las elecciones municipales y autonómicas.

En cambio las organizaciones sanitarias siempre apoyaron que se dificultara lo más posible el acceso a las bebidas alcohólicas -independientemente de su origen, lo que emborracha es la cantidad de etanol, venga éste de ginebra o de cerveza-.