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Sanidad da marcha atrás y retira "indefinidamente" la ley antialcohol

Salgado afirma que quiere dejar la salud de los menores fuera del debate electoral

La presión combinada de los partidos políticos y los sectores implicados ha acabado con el proyecto de ley que pretendía dificultar el acceso de los menores al alcohol. Ayer por la tarde, la ministra de Sanidad, Elena Salgado, anunció que su departamento "y el Gobierno" interrumpían "indefinidamente" la tramitación de la iniciativa. Por la mañana, Salgado se había reunido con representantes del sector vitivinícola, que querían que el vino quedara fuera de la norma. Pero, según ella, la decisión se debe a que "la salud de los menores debe quedar fuera de la confrontación electoral".

Salgado compareció ayer acompañada por la plana mayor de su ministerio. Seria, desgranó los motivos de su insólita decisión. "Lamentablemente" la tramitación de esta ley no ha sido "normal", sino que "se ha convertido en un instrumento de lucha electoral", justo antes de los comicios locales y autonómicos de mayo.

El último episodio de este enfrentamiento -y a él se refirió varias veces Salgado- fueron las declaraciones del presidente del PP, Mariano Rajoy, ayer por la mañana: la ley es un "disparate colosal" y una agresión "sin razón" a muchos ciudadanos que "beben de forma moderada los fines de semana", dijo Rajoy, obviando que la ley estaba dirigida a los menores y no restringía el consumo de alcohol por adultos en lugares públicos.

Salgado recordó que el presidente del PP intentó elaborar una ley antibotellón cuando era ministro del Interior, y que tampoco pudo sacarla adelante. La diferencia entre ambas es que la de Rajoy se centraba en el orden público, y la suya en la protección de la salud, dijo la ministra.

Salgado afirmó que el Gobierno apoyaba su decisión, y que no iba a dimitir. Pero las reticencias no procedían sólo del PP, sino que dentro del Ejecutivo se vivía con ansiedad la confrontación justo antes de los comicios. Y la mayoría de comunidades con Gobierno socialista -Aragón, Castilla-La Mancha, Asturias, entre otros- habían dejado claro su oposición.

El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había dicho en el Senado que la ley no saldría adelante sin consenso. Salgado indicó que ya había sacado adelante leyes en las que había tenido que enfrentarse a sectores con importantes intereses, como la del tabaco -fabricantes, hosteleros y estanqueros- o la del medicamento -laboratorios, distribución y farmacéuticos-.

La ministra admitió que sentía "cierta frustración". Según la Encuesta Nacional de Salud, el 65,6% de los menores entre 14 y 18 años beben alcohol "habitualmente los fines de semana", y algo más de un tercio -alrededor de 700.000 adolescentes- se emborrachan cada mes, muchos de ellos "varias veces", dijo Salgado. La edad de inicio en el consumo está en 13,7 años. La ministra recordó que la norma contaba con el apoyo de "las sociedades científicas, los padres y las asociaciones de consumidores". "Ahora sabemos" que el alcohol causa "daños neuronales" importantes en los menores, añadió.

Sin exclusiones

Éstos pedían que el vino quedara fuera de la ley. "Pero el vino tiene entre 10 y 12 grados. Si ese excluyera, habría que hacerlo con la cerveza y la sidra, que tienen cuatro, lo que dejaría fuera al 70% de las bebidas que consumen los menores", dijo Salgado, quien recordó que en EE UU las botellas de vino español llevan una advertencia sobre su peligro para la salud de los menores y las embarazadas.

La ministra no arroja del todo la toalla. "Indefinidamente no quiere decir permanentemente", matizó sobre su decisión. "Tengo las cosas muy claras y por eso no he cambiado el borrador", dijo.

Antes de que alguien se atreva a retomar el tema, Salgado confía en que la UE emitirá recomendaciones en la línea del proyecto abandonado. Su departamento seguirá realizando campañas e informando sobre el daño que produce el alcohol -vino incluido- a los menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de febrero de 2007