Crónica:LA CRÓNICA

El 'esmorzar de forquilla'

El esmorzar de forquilla . Decía Josep Pla que en Cataluña los desayunos son en general escarransits, o sea, escasos, sobre todo en las poblaciones grandes. "Aquí se suele desayunar", apuntaba, "con una taza de café negro o con un tazón de café con leche y una tostada". El sabio del Empordà sabía muy bien, sin embargo, que esta frugal colación no es aplicable a algunos pueblos del interior, donde la vida se paladea sin tantos miramientos y donde todavía sobreviven algunas fondas en las que se lleva ese potente desayuno, abundante en platos y en calorías, conocido como esmorzar de forquilla. El nombre en este caso lo dice todo: vade retro tostadas, bocadillos y bollería selecta; en estos desayunos se hace imprescindible el uso del tenedor y, en algunos casos, también del cuchillo. Y para beber, por supuesto, nada de café con leche, sino que lo que se impone es uno de esos fuertes vinos de cooperativa, a poder ser en porrón. Me olvidaba: otro ingrediente imprescindible es el de disponer de bastante tiempo por delante, ya que estos desayunos no rezan con las prisas propias de las grandes ciudades, aunque en Barcelona todavía hay ciertos lugares, como el Pinotxo de la Boqueria, que consiguen saltarse la norma de la vida acelerada para aliarse con el tenedor a la hora del desayuno.