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“El 60% de los profesores no investiga: da clases y ya está”

Una de las científicas más reputadas de España lamenta la falta de ciencia en la universidad

La química María Vallet, en su laboratorio de la Universidad Complutense de Madrid.
La química María Vallet, en su laboratorio de la Universidad Complutense de Madrid.

“Yo las nacionalidades no las entiendo, porque las tengo todas en mi body”. La química María Vallet Regí, como sugieren sus apellidos, es hija de catalanes, pero nació en 1946 en Las Palmas de Gran Canaria, cerca del pueblo donde su padre trabajaba como notario. Uno de sus hermanos nació en Logroño. Y ella vive en Madrid desde pequeña. Para completar la vuelta a España, se casó con un vasco, del que se quedó viuda con 32 años y tres niños.

“En la ciencia no hay nacionalismos”, sostiene Vallet. Su grupo, de la Universidad Complutense de Madrid, colabora con científicos de medio mundo. Son expertos en los llamados biomateriales: materiales que se pueden implantar en un ser vivo. Es uno de los campos que más pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de la humanidad.

Vallet ha recibido 2,5 millones de euros de la UE para buscar un tratamiento contra el cáncer de huesos

Hace dos años, el Consejo Europeo de Investigación otorgó a Vallet 2,5 millones de euros para su último objetivo: encontrar un tratamiento efectivo contra enfermedades graves de los huesos, como el cáncer, las infecciones y la osteoporosis. El equipo de Vallet intenta desarrollar una tecnología para cargar fármacos en los poros de unas partículas minúsculas, capaces de buscar específicamente las células tumorales. Sus misiles teledirigidos miden 0,1 millonésimas de metro. “Si todo funciona bien, será maravilloso”, afirma.

Vallet es una de las científicas más reputadas de España. En 1977 ya había publicado una investigación en la revista Nature, el templo de la ciencia mundial. Ahora recuerda con sorna sus tiempos en la universidad. “Cuando estaba en tercero, me aburría mucho la química que daban y me puse a estudiar decoración de interiores, hice las dos cosas”, rememora entre risas. España perdió una interiorista, pero ganó una científica. En junio, un jurado con cinco premios Nobel le concedió el premio Rey Jaime I de Investigación Básica, dotado con 100.000 euros.

Pregunta. Usted defiende que hay que tener cuidado con los avances en salud, para no llegar a un punto en el que vivamos mucho, pero con problemas graves como el alzhéimer.

Respuesta. No me harto de decirlo. Las primeras prótesis de cadera se empezaron a poner alrededor de 1950. Antes, la gente se rompía la cadera, los metían en la cama y hasta que se morían, que solían ser dos semanas. La gente a principios del siglo XX tenía una esperanza de vida de 40 años. A finales, de unos 80. Y ahora en este siglo vamos hacia los 90. Con el avance de la medicina, como el desarrollo de antibióticos e implantes, vivimos mucho más. Te rompes una cadera o una rodilla y ya no te mueres. Te ponen un implante y ya está. Pero hay una cosa que todavía no tienen solución: el cerebro. Podemos hacer personas estupendas, de chasis, pero con demencia senil, con alzhéimer, con párkinson. A lo mejor hay alguien a quien le interesa llegar a eso. A mí no me interesa. A mí que me dejen irme antes.

"Yo sería la primera en firmar una ley de eutanasia"

P. ¿Le preocupa que lleguemos a una sociedad en la que los jóvenes se tengan que dedicar a cuidar a los viejos con alzhéimer?

R. Claro. Yo no quiero que me tengan que cuidar, ni mis hijos ni mis nietos.

P. Una ley de eutanasia podría ayudar.

R. Ojalá. Yo sería la primera en firmar. Hay unas éticas que hay que tener en cuenta, pero en el caso concreto de llegar a una situación en la que ya no te enteras de nada, yo de verdad prefiero morir. No quiero machacar al que viene detrás. Si una persona sufre, es horroroso. Y si no sufre, pero no se entera de nada, es una pena estar viendo esa decrepitud de la gente.

P. Entonces, a usted le gustaría tener una ley que le permitiera decir: "Cuando llegue a 90 años y tenga alzhéimer, aplicadme la eutanasia".

R. Lo firmaría ahora mismo.

P. En la portada de su libro Biomateriales (editorial Catarata) aparece la mano de un cíborg tocando la mano de Dios de La Capilla Sixtina. Esto que se lee a veces en la prensa de que las personas seremos cíborgs en el futuro ¿es una chorrada o tiene una base científica?

R. Yo al cíborg le llamo Robocop. Y se puede hacer, realmente. Excepto el cerebro, puedes poner todo. En estos momentos se pueden implantar placas craneales metálicas para reemplazar el cráneo tras un accidente de moto, prótesis de barbilla, de mandíbula, laringes, tráqueas, pulmones trasplantados, corazones, marcapasos, prótesis de codo, válvulas cardiacas, discos intervertebrales...

"Hay universidades privadas que forman a gente muy buena. Y hay otras que realmente venden el título"

P. Con biomateriales y órganos de otras personas se podría crear un Robocop descerebrado.

R. Totalmente, sí. Tenemos piezas para dar y tomar.

P. Hace cinco años, la Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Universitario Español aseguró que casi el 60% de los profesores de universidad “tiene una actividad investigadora nula o casi inexistente”.

R. Así es. El 60% da clases y ya está. Pero es que la universidad no es, en absoluto, una academia. En una academia o en un colegio pueden dar clases y ya está, pero la universidad es otra cosa. En la universidad, el profesorado tiene que investigar, formar y dar clases, pero por desgracia mucha gente solo da clases. Se les olvida lo de formar y lo de investigar.

P. ¿Qué opina de la proliferación de universidades privadas?

R. A mí me parece un desastre, pero tanto las privadas como el exceso de universidades públicas. Hubo un momento en el que se multiplicaron las universidades. Yo creo que es mucho mejor aglutinar y apostar por la calidad que diseminar para que cada pequeño sitio tenga su universidad. El exceso de universidades no es bueno.

"El exceso de universidades no es bueno. Yo creo que es mucho mejor aglutinar y apostar por la calidad"

P. ¿Aboga por concentrar recursos? ¿Mejores universidades y menos?

R. Exactamente, eso es lo que a mí me gustaría.

P. ¿Y una persona joven de Badajoz que quiera estudiar una carrera concreta?

R. Buenas becas.

P. ¿Buenas becas para que pueda estudiar en Madrid?

R. En Madrid, en Barcelona, en Córdoba o donde esté la facultad. En EE UU, la mejor universidad para una determinada carrera está en un sitio, pero para otro tema la mejor está en otro lado. No tiene por qué estar todo lo bueno concentrado en un mismo lugar, pero hay que formar a la gente de la mejor manera posible, para que sean los mejores.

P. ¿Hemos llegado a un punto en el que puedes comprar un título, pagando una matrícula cara en una universidad privada?

R. Yo creo que sí, por desgracia. La mayoría de las universidades son serias en su docencia, así que creo que no es, en absoluto, una regla, pero hemos visto casos. En todas partes hay agujeros. Hay universidades privadas que se han especializado y forman a gente muy buena, con másteres ya muy dirigidos al mundo del trabajo. Y hay otras que realmente venden el título.

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