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Reportaje:

Un PIB en el fondo del mar

Los expertos valoran los pecios hundidos en 116.000 millones y critican su abandono

Sentencia de 18 de enero de 1983. Tribunal de Distrito de Florida: "El Santa Margarita es, indudablemente, un buque abandonado cuya localización se pierde a través de los siglos y cuyo propietario original no existe. El Gobierno español actual no ha expresado interés alguno en interponer reclamación como propietario-sucesor". El veredicto del tribunal resuena todavía en los oídos de los arqueólogos y abogados que siguieron el caso de aquel galeón español hallado por el famoso cazatesoros Mel Fisher. Para muchos, aquello fue un ejemplo del escaso interés que las autoridades españolas han mostrado hacia su rico patrimonio histórico y cultural.

El tesoro de las 500.000 monedas que la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration dice haber encontrado en aguas del Atlántico ha hecho sospechar al Gobierno español que el botín podría proceder de un pecio nacional. También ha servido para reabrir el debate sobre la tradicional dejadez española en un asunto que podría reportar beneficios económicos, más allá del interés científico. Los casi 400 años que España vivió mirando a su flota colonial dejaron en el fondo del mar centenares de buques y también una cuantiosa suma que los expertos más atrevidos cifran en 116.000 millones de euros -aproximadamente el PIB de Irlanda- y que es descrita con la palabra "incalculable" por los más precavidos.

Para la mayoría de los arqueólogos consultados, ese dinero no debe marcar el camino de las investigaciones científicas. Carmen García de Rivera, coordinadora del Centro de Arqueología Subacuática de la Junta de Andalucía señala que, desde un punto de vista arqueológico, la recuperación de los pecios para obtener su tesoro o para protegerlos de expolios no es una prioridad. "Se trata de saber que están ahí para establecer métodos de conservación y protección. Nuestro interés es cuantificar el valor o la información que ese pecio puede proporcionar", explica Rivera en declaraciones a Efe.

Otras fuentes arqueológicas consultadas señalan que España nunca ha hecho nada con su patrimonio submarino repartido por los océanos. "Somos poquísimos y desafortunadamente ha tenido que ocurrir algo así para que el ministerio se ponga las pilas", explica uno de estos arqueólogos que prefiere no dar su nombre. "Ahora el Gobierno saca pecho, pero todos nos hemos estado quejando de esto durante años. Somos partidarios de aplicar políticas proteccionistas a ultranza. La gente tiene que entender que llevarse un tesoro del océano es como si te llevas un yacimiento romano o una muralla árabe en Madrid", explica esta fuente, que considera la posibilidad de utilizar empresas privadas para rescatar los pecios siempre que se les pague por obra y no con un porcentaje del rescate.

La iniciativa privada es escasa en España. Algunos empresarios no tienen reparo en expresar cierta envidia hacia Odyssey por la tecnología que emplea en los rescates y la difusión que, según ellos, hacen de las historias que descubren en el mar. Joaquim Casellas, investigador y empresario embarcado en varios proyectos en los fondos marinos de Cataluña, señala que el mejor tesoro está por llegar: "Los documentales del naufragio, la historia y su memoria. Toda esa difusión es lo más importante. Y, cómo no, también el oro. Esta gente cuenta con muchos años de adelanto respecto a nosotros".

Odyssey defiende su modelo de investigación asegurando que aúna arqueología, beneficio económico y divulgación científica. Las dudas de otros arqueólogos sobre los métodos de Odyssey son evidentes, y todos manifiestan su enfado por tantos años de quejas desatendidas por todos los Gobiernos. La mayoría ve en esas 500.000 monedas el principio de un aumento de las ayudas a la investigación y de la recuperación de la historia naval española."Ahora el Gobierno saca pecho, pero nos hemos quejado durante años", dice un arqueólogo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de junio de 2007