III CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA

El idioma de Cervantes, frente a la globalización

160 académicos, escritores y expertos debatirán en Rosario sobre la identidad y la expansión lingüística

Rosario abrirá sus puertas a partir del próximo miércoles a una multitud de expertos que llegan a la ciudad argentina para aplicar el bisturí a la lengua española. Para hacerlo, el Gobierno argentino -anfitrión de esta edición- ha aceptado el gran tema que propusieron la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y el Instituto Cervantes: esta vez el congreso se ocupará de Identidad lingüística y globalización. La multitud que participará en sus diferentes sesiones tiene una cifra redonda: 160 ponentes. Escritores, cineastas, empresarios y directores de medios de comunicación, académicos de las academias de la lengua española con todos sus jefes por delante, especialistas en lenguas indígenas, filólogos, lingüistas, directores de editoriales de referencia, rectores... Ya se puede decir etcétera.

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Identidad y globalización, pues, marcarán las pautas de esta nueva cita en torno al español. En Zacatecas (México), donde se celebró el primer congreso en 1997, el desafío fue sacar el análisis de la lengua de los reducidos ámbitos académicos y proyectarlo al mundo; se abundó, por tanto, en los medios de comunicación y en las nuevas tecnologías por su capacidad de abrir a grandes públicos cuestiones que parecían cosa de minorías.

Pasión por las palabras

Siendo alrededor de 350 millones los hablantes del español, las cosas de esta lengua ya no pueden ser un asunto reservado a los especialistas. Ésa es la idea que está detrás de todos estos encuentros, la de contagiar al profano un cierto interés por las palabras. Y así llegó Valladolid, en 2001, donde el II Congreso se articuló alrededor de cuatro grandes bloques: El activo del español, El español en la sociedad de la información, Las nuevas fronteras del español y Unidad y diversidad del español.

Es verdad que una cosa es invitar a conocer la lengua de Cervantes y contagiar la pasión por sus interioridades, pero otra distinta conseguir que la gente se asome a este mundo. Pero hubo suerte y las dos ediciones anteriores llegaron con polémica, y las polémicas siempre sirven para que circule el aire y para despertar la atención del más reacio.

"Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna", dijo Gabriel García Márquez en Zacatecas. Y se armó. En la misma ciudad, Camilo José Cela sugirió que se dejara al torrente vivo de la lengua circular a sus anchas y que fueran los hablantes los que conformaran el idioma. Pero donde el autor de La colmena desencadenó la caja de truenos fue en Valladolid. Allí, en la sesión inaugural, repitió 13 párrafos de los quince del discurso que había leído en Zacatecas que, además, había utilizado ya en Andalucía en 1992.

El español se abre al mundo, tiene nuevos desafíos en la sociedad de la información, necesita esforzarse para no perder el tren de la ciencia, pero todo esto carece de vuelo frente a un premio Nobel que propone acabar con la ortografía y otro que carece de pudor y se dedica a leer tres veces el mismo discurso.

El único Nobel que intervendrá en Rosario es el portugués José Saramago, en el homenaje a Ernesto Sábato del día 20: quién sabe si no provocará otro revuelo como sus ilustres predecesores.

Pero para entonces el congreso ya estará en su recta final. El miércoles 17 se inaugura con las palabras del rey de España y del presidente argentino, y con las intervenciones de Fuentes, Tizón y Ayala (hablará en Argentina en soporte audiovisual). Tres son las grandes secciones a través de las que se abordará el tema genérico de Identidad lingüística y globalización. Cada una de ellas arranca en una sesión plenaria, con una ponencia general y una mesa redonda que modera el coordinador respectivo, y luego se abordan las cuestiones más específicas en diferentes paneles (cinco, en las dos secciones primeras, y seis, en la tercera).

En la primera sección, Aspectos ideológicos y sociales de la identidad lingüística, se trata del español como idioma oficial y se lo relaciona con las lenguas indígenas y las otras lenguas de España, se lo enfrenta a su tradición y a fenómenos como el de las migraciones.

Identidad y lengua en la creación literaria y Español internacional e internacionalización del español son las otras dos secciones que arman el congreso, donde se rendirá homenaje al Quijote, en el que las academias y el Instituto Cervantes presentarán sus actividades y proyectos, y donde Carlos Fuentes recibirá el Premio Real Academia Española por su obra En esto creo.

Hubo ya ruido en Argentina a propósito de la financiación del congreso, pero aún no hay polémica para alimentar el morbo (¿la desencadenará el congreso paralelo?). Lo que sí ha habido es cambios respecto a los planes iniciales. No estará Gonzalo Rojas en el homenaje a Sábato; tampoco irá Mario Vargas Llosa -que iba a hablar sobre el Quijote (lo hará Belisario Betancur)- ni Juan José Saer dará la lección final (lo hará Roberto Fontanarrosa) en el acto de clausura, en el que también participarán el director de la RAE, Víctor García de la Concha, y el del Cervantes, César Antonio Molina, amén de otras personalidades como Cristina Fernández de Kirchner, senadora y presidenta honoraria de este tercer congreso. Unas horas antes, una sesión resumirá las conclusiones del encuentro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de noviembre de 2004.

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