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REPORTAJE

La ONU calcula que el sida causará 70 millones de muertes en veinte años

La ONU llama a la acción internacional contra la pandemia - 40 millones de personas viven con el virus - Sólo el 2% de los afectados recibe antirretrovirales - África acumula el 70% de los casos

Nueva York
La ONU dio ayer la voz de alarma ante el avance del sida. En su informe mundial sobre la enfermedad, que servirá de base a la Conferencia Internacional del Sida que se inicia en Barcelona el próximo domingo, Naciones Unidas pronostica que 70 millones de personas morirán por el virus antes de 2020. Ante este reto, la ONU pidió a los países ricos un esfuerzo inmediato para aumentar las ayudas contra una enfermedad que afecta ya a 40 millones de personas, el 70% en África subsahariana. El informe también revela que el acceso a los fármacos antirretrovirales está limitado al 2% de los afectados, en su práctica totalidad enfermos que viven en los países occidentales. La ONU dio ayer la voz de alarma ante el avance del sida. En su informe mundial sobre la enfermedad, que servirá de base a la Conferencia Internacional del Sida que se inicia en Barcelona el próximo domingo, Naciones Unidas pronostica que 70 millones de personas morirán por el virus antes de 2020. Ante este reto, la ONU pidió a los países ricos un esfuerzo inmediato para aumentar las ayudas contra una enfermedad que afecta ya a 40 millones de personas, el 70% en África subsahariana. El informe también revela que el acceso a los fármacos antirretrovirales está limitado al 2% de los afectados, en su práctica totalidad enfermos que viven en los países occidentales.

El sida matará a unos 70 millones de personas en los próximos 20 años si la comunidad internacional no amplía drásticamente sus programas de prevención y su compromiso económico. Tan sólo en 2001, el virus contagió a 5 millones de personas, la gran mayoría en África. Las cifras que el informe de la agencia de la ONU contra el sida (Onusida) hizo públicas ayer en Nueva York confirman que la pandemia sigue progresando. La Conferencia Internacional del Sida, entre los próximos días 7 y 12, deberá afrontar esta situación.

Los números son devastadores. El sida mató a 3 millones de personas el año pasado (2.2 millones en África) e infectó a otros 5 millones. Desde que se detectara el primer caso en 1981, el virus ha matado a 20 millones y ha dejado 14 millones de huérfanos. En estos momentos, 40 millones de personas son seropositivas, de las que 3 millones tienen menos de 15 años. Sólo 730.000 seropositivos (menos de un 2%) tienen acceso a fármacos antirretrovirales, casi todos en países desarrollados. Si la comunidad internacional no se moviliza, los demás están condenados a muerte.

'Se pensaba que la epidemia alcanzaría un límite natural en los países más afectados y dejaría de crecer, pero no ha sido el caso', asegura el informe. El virus está en su primera etapa de desarrollo y no hay pistas sobre su evolución a largo plazo. 'La epidemia tiene el potencial de estallar en los próximos años, y su dinámica debe medirse en términos de décadas'.

La comunidad internacional, resalta la ONU, ha incluido el sida entre sus prioridades, pero 'un número inaceptable de gobiernos e instituciones de la sociedad civil siguen sin reconocer la epidemia y no están actuando para evitar que se extienda ni para aliviar sus efectos'.

Desde la Cumbre del Milenio, hace dos años en Nueva York, donde la ONU se puso como objetivo estabilizar la pandemia en 2015, el sida se ha convertido en uno de los principales puntos de la agenda política de los países desarrollados.

Ayuda insuficiente

Pero la ayuda económica tarda en llegar. De los 10.000 millones de dólares que el secretario General de la ONU, Kofi Annan, pidió en la cumbre, tan sólo se han conseguido 3.000 millones. Ese insuficiente compromiso es una vía segura hacia la catástrofe sanitaria en los 45 países más afectados.

'Hemos subestimado gravemente lo mal que iban a ponerse las cosas', dijo ayer el director de Onusida, Peter Piot, al presentar el informe. 'La destrucción de los últimos 20 años se va a multiplicar en las próximas décadas si no aumentamos considerablemente nuestros esfuerzos'.

África es el continente desahuciado. Allí malviven 28,5 millones de personas infectadas, más del 70% de todas las víctimas mundiales, y se dio la mayoría de las nuevas infecciones del año pasado (3,5 millones).

Asia es la segunda zona del mundo más afectada, con 6,6 millones de infectados (un millón de casos nuevos en 2001). En China (que alberga una quinta parte de la población mundial y cuenta con 850.000 enfermos) las infecciones afectaron a segmentos cada vez más dispares de la población, como aldeas rurales, en muchos casos por transfusiones de sangre contaminada. India es el otro escenario peligroso: casi 4 millones de contagiados.

Fármacos caros y complejos

Los fármacos antivirales han logrado estabilizar el desarrollo de la enfermedad en los países occidentales, pero los virus han ido encontrando formas de hacerse resistentes a esos medicamentos.

De ahí la importancia de dos nuevas clases de tratamientos que llegarán al mercado en los próximos años y que se presentarán en la Conferencia de Barcelona. Uno, conocido como T-20 y creado por Roche y Trimeris, es el primer fármaco de una nueva clase de 'inhibidores de la fusión', que impiden que el virus entre en las células humanas. Este fármaco, sin embargo, tiene dos serios inconvenientes: requiere 106 pasos de síntesis química, lo que lo hará aún más caro que los actuales; y se administra con dos inyecciones diarias. Su comercialización se prevé para 2003. La otra novedad son los llamados 'inhibidores de la integrasa', previstos por GlaxoSmithKline para 2006, que bloquean la integración de los genes del virus en el genoma humano. Nada de esto será de gran utilidad inmediata para el Tercer Mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 2002

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