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Los argentinos sólo podrán recuperar sus ahorros con una sentencia firme

Los bancos abrirán hoy mientras el presidente Duhalde busca ministro de Economía

Tras el sucesivo descarte de cuatro candidatos, el presidente Eduardo Duhalde le ofrecerá hoy la cartera de Economía a Roberto Lavagna, un peronista moderado de toda la vida que colaboró también con gobiernos radicales. Lavagna, representante argentino ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), volvió ayer de Bruselas tras aceptar una invitación telefónica 'a colaborar' con el Gobierno. El Parlamento aprobó la llamada ley tapón para evitar que los ahorradores recuperen su dinero con sólo presentar el recurso de amparo concedido por un juez.

El Banco Central decidió a su vez permitir hoy la reapertura de los bancos cerrados el pasado viernes, pero se mantienen las restricciones habituales al retiro de fondos hasta que la semana próxima se resuelva la 'liberación de los ahorros, con mecanismos diferentes para la banca pública y la privada'.

El presidente del Banco Central, Mario Blejer, se reunió con representantes de la banca extranjera para pedirles que 'hagan un esfuerzo y sigan en el país'. El Central se comprometió a poner un dólar por cada dólar que llegue desde las casas matrices. La quiebra de bancos públicos y privados y la reducción y reforma del sistema financiero parecen inevitables aun cuando se aplique finalmente una versión del Plan Bonos, rechazado el lunes por el Congreso, con el que se lograría canjear títulos de deuda por depósitos a plazo.

Sin dinero, para el Gobierno argentino el tiempo es sólo aire. El presidente y los gobernadores peronistas se pusieron a sí mismos 90 días de plazo para salir de la crisis. Sólo entonces considerarán si están en condiciones de renovar el contrato por otros tres meses más o deberán anticipar las elecciones previstas para septiembre de 2003, como reclama ya la mayoría de los ciudadanos. El Parlamento concedió a su vez una tregua, estimada como mínimo en dos meses, para que se sigan discutiendo entretanto la forma de satisfacer a los ahorradores y evitar a la vez la quiebra del sistema financiero.

Frente a las críticas de la oposición, el jefe del grupo parlamentario peronista, Jorge Mtazkin, justificó el voto favorable en estos términos: 'En la crisis de los años treinta, en Estados Unidos se perdió en tres años el 20% de los depósitos; en Argentina se perdió el 37% durante el último año y cuatro meses. Si se abre el corralito, el país explota en mil pedazos'. La nueva ley impide el retiro de los depósitos hasta que la sentencia tras los recursos sea definitiva.

Supermercados acosados

Mientras, en la calle la gente se desespera ante la escasez de dinero circulante. Los jubilados seguían ayer cobrando sus pensiones formando colas interminables ante panaderías, garajes, gimnasios, oficinas de correos y comisarías, porque los bancos se negaban a atenderles. Las organizaciones de jubilados denunciaron también el colapso del sistema de salud. Los grandes supermercados del gran Buenos Aires eran acosados por organizaciones de parados que reclamaban alimentos y la policía advirtió de la posibilidad de saqueos. Las provincias del sur del país estaban casi paralizadas por el desabastecimiento de gasóleo.

La pérdida de una semana completa para retomar con otro ministro el mismo camino que llevaría a tratar de cumplir con los requisitos exigidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que Argentina pueda recobrar la imprescindible asistencia financiera, aún en módicas cuotas, se debió, al parecer, sólo a una disputa 'ideológica' entre quienes proponían la ruptura definitiva de las negociaciones con el FMI y los que sugerían aceptar su recomendaciones. Al final, los gobernadores peronistas aprobaron un programa de 14 puntos en el que se inclinan por 'respetar los acuerdos internacionales y reafirmar la vocación de integración al mundo'.

El candidato a ministro Roberto Lavagna se negó a adelantar si aceptaría o no el cargo. Consultado en Bruselas por emisoras de radio argentinas, afirmó: 'A los europeos les llama la atención que la discusión económica en la Argentina es muy primaria. Se discuten sólo los extremos, algunos quieren darle la espalda al FMI y otros a la gente. Yo creo que se debe caminar por la delgada línea del equilibrio entre las necesidades del escenario internacional y de la gente; ignorar cualquiera de las dos partes conduce a una crisis'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de abril de 2002