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LA OFENSIVA TERRORISTA

Dos etarras asesinan a tiros a una pareja de 'ertzainas' que regulaban el tráfico en Beasain

Los terroristas tirotearon por la espalda a los agentes, que se encontraban en una rotonda

Dos terroristas de ETA asesinaron alrededor de las 19.15 de ayer a dos ertzainas, un hombre y una mujer, a los que tirotearon por la espalda y a corta distancia cuando estaban regulando el tráfico en un cruce de la Nacional-I, en una de las salidas de Beasain (Guipúzcoa). La agente, que pertenecía al sindicato mayoritario Erne -que esta semana ha criticado duramente al Departamento vasco de Interior por la falta de medidas de seguridad de los agentes-, falleció en el acto mientras su compañero, afiliado a UGT, pereció poco después. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, que suspendió su viaje a Praga, calificó el asesinato de "vil y cobarde" y dio su total respaldo a la Ertzaintza: "La sociedad vasca os aprecia; os queremos, necesitamos más que nunca de vuestra serenidad y firmeza para defender las libertades de todos". ETA ha tardado tres días en cumplir su sentencia de muerte a la Ertzaintza, tras el fracaso del atentado del martes en Bilbao.

El alcalde de Beasain condenó al atentado: 'ETA, de manera asquerosa, ha asesinado a un servidor del pueblo vasco y ha demostrado que sigue sin respetar la voluntad mayoritaria'

El doble crimen fue perpetrado por al menos dos terroristas, supuestamente pertenecientes al comando Donosti, quienes seguramente llevaban estudiando desde hace semanas los movimientos de los agentes que se turnaban en la ordenación del tráfico en la rotonda de Zaldizurreta, sita en una de las principales salidas de Beasain. El intenso tráfico de la zona se había complicado debido a unas obras en un colector cercano. Agentes de la Ertzaintza y de la Policía Municipal se habían estado turnando durante los últimos días para minimizar los atascos que dificultaban la circulación por la zona, especialmente durante un viernes por la tarde como ayer.

Los ertzainas Ana Isabel Arostegi, de 34 años, casada con otro agente del cuerpo y con tres hijos, y su compañero de turno, Francisco Javier Mijangos Martínez de Bujo, de 32 años, casado y padre de un bebé, miembro de los antidisturbios hasta el 30 de septiembre, habían dado el relevo sobre las 18.30 y se disponían a cumplir su trabajo en una noche muy fría. "A las siete menos diez ya estaba en el lugar la Ertzaintza", según aseguró una vecina que pasó por la rotonda poco antes del atentado.

Los terroristas, posiblemente un hombre y una mujer, se acercaron en un coche al lugar en el que se encontraban los agentes. Sigilosamente, se situaron a la espalda de Arostegi y Mijangos y abrieron fuego con sendas pistolas. La ertzaina recibió al menos un tiro en la cabeza, que le provocó la muerte en el acto, mientras que su compañero sufrió impactos en la espalda, cuello y cabeza.

Dos niños aterrorizados

Una guardia municipal de Beasain que se encontraba en la calle Mayor relataba anoche cómo halló los cuerpos de los policías: "De repente me vinieron dos niños diciendo '¡Han disparado a dos policías, han disparado a dos policías!'. Al principio pensé que era una broma. Hasta que he visto sus caras. Los niños estaban aterrorizados. He ido para allí y he visto los dos cuerpos".

Los dos agentes estaban tendidos en el asfalto. El cuerpo de Ana Isabel Arostegi, nacida en Mungia (Vizcaya), fue tapado con una sábana al confirmarse su muerte instantánea, mientras los equipos de emergencia se esforzaban por reanimar a Mijangos, natural de Bilbao y vecino de Vitoria. Los primeros en atenderles fueron los trabajadores de un ambulatorio cercano, quienes mantuvieron al agente con un hilo de vida que se extinguió poco después de que fuera ingresado en el servicio de urgencias de la Clínica de la Asunción, en Tolosa. Es la primera vez que ETA asesina a una agente de la Ertzaintza, aunque desde 1985 ha matado a 13 miembros de este cuerpo.

La zona fue rápidamente acordonada por la Ertzaintza, mientras comenzaban a llegar a la zona curiosos y autoridades. En el exterior del cordón, dos vecinas comentaban entre sí.

-¡Qué me dices, Mari Paz, de esto!

-¡Que no hay derecho, que ya está bien, la hostia!

Al lado una agente, con la txapela (boina) roja y a cara descubierta, lloraba desconsoladamente, fuera de sí.

Uno de los primeros políticos en llegar fue el alcalde de la localidad, Jon Jauregi (PNV), que al cabo confirmó que habían sido dos los terroristas que habían asesinado a los policías y que después se habían dado a la fuga en un automóvil, localizado poco después en el casco urbano de Beasain. También dijo que los etarras se acercaron a pie y por la espalda. Poco después de llegar a su lado el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe, ambos recibían la confirmación de que los dos ertzainas habían muerto.

ETA ha conseguido con este crimen lo que no había logrado el martes pasado, cuando el comando Vizcaya intentó matar a dos ertzainas mediante una pancarta bomba ("Policía asesina. ETA mátalos") colocada en el parque Etxebarria de Bilbao. Este segundo atentado contra el mismo cuerpo en sólo una semana rubrica que la Ertzaintza se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de la banda, tal y como apuntó en un comunicado hecho público el pasado marzo, tras el asesinato en Hernani del también ertzaina Iñaki Totorika.

El bando etarra avisaba entonces que equiparaba a la Ertzaintza a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía y que, por tanto, los 7.500 agentes autonómicos, con un 10% de mujeres, quedaban en su punto de mira, sin distinción entre mandos y policías de a pie.

"Os debemos mucho"

El comunicado etarra dando vía libre a sus comandos para matar agentes vascos y el atentado del martes habían llevado a los sindicatos del cuerpo a reclamar chalecos antibalas para los policías que patrullan en las calles y coches blindados para evitar los efectos de los coches bomba de ETA. La banda, con estos dos atentados, retoma una estrategia de los años 70 de hostigar a los agentes para intentar que la Ertzaintza sufra el llamado "efecto erizo" y se repliegue a sus cuarteles por temor a atentados indiscriminados.

Consciente de la situación a la que ETA está intentado llevar a la policía autonómica, Juan José Ibarretxe les mostró todo su apoyo desde Praga, ya de vuelta hacia el País Vasco. "Os debemos mucho y tenemos que devolverlo en una situación como ésta, con extraordinario cariño, arropándoos, dándoos protección y un fortísimo abrazo a todos vosotros y vosotras", dijo.

Román Sudupe se expresó en términos similares: "La Ertzaintza ha sido atacada nuevamente. ETA es lo único que sabe hacer. No sólo no respeta la voluntad mayoritaria del país sino que la aniquila. La Ertzaintza tiene todo el respaldo de la sociedad". En el mismo lugar del atentado, el alcalde de Beasain remachaba: "ETA, de una manera asquerosa, ha asesinado a un servidor del pueblo vasco y ha demostrado que sigue sin respetar la voluntad mayoritaria del pueblo vasco". Jauregi anunció que hoy se celebrara un pleno municipal extraordinario para condenar este atentado y acordar las movilizaciones que se organizarán para reclamar la paz y rechazar la violencia de ETA.

Los asesinatos convierten a la Ertzaintza en el cuerpo con más víctimas mortales desde el final de la tregua (cuatro). Trece ertzainas, entre agentes y mandos, han sido asesinados por la organización terrorista desde 1985, y un total de 38 personas han muerto a manos de ETA desde que puso punto final a la tregua, en noviembre de 1999.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de noviembre de 2001