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LA GUERRA DEL SIGLO XXI

La OMS pide a los Gobiernos que se preparen ante posibles ataques químicos o biológicos

La agencia de la ONU aconseja disponer de vacunas y medicinas suficientes

El pasado lunes, mientras se conocían nuevos e inquietantes detalles sobre el interés de los pilotos suicidas que comandaron los ataques sobre Washington y Nueva York en los mecanismos de fumigación de materiales químicos, la Organización Mundial de la Salud alertaba de la necesidad de que los Gobiernos refuercen su capacidad frente a un eventual ataque terrorista con armas químicas o biológicas. Su directora general, Gro Harlem Brundtland, aseguró que 'la vigilancia y una respuesta coordinada son vitales para evitar que el uso deliberado de agentes como el ántrax o la viruela infecten a un gran número de gente'.

Las palabras de la jefa de la organización internacional, pronunciadas tras un encuentro con ministros de Sanidad del hemisferio oeste, fueron matizadas ayer por Ian Simpson, funcionario de la OMS, en conversación telefónica con EL PAÍS. 'En realidad la organización está tratando de desarrollar una labor preventiva, porque muchos países miembros nos han consultado en las últimas semanas sobre cómo prepararse para hacer frente a un ataque de estas características'. Según la OMS, cualquier agente infeccioso o tóxico puede usarse en teoría como arma. Los expertos creen que la viruela, el ántrax o la peste son los patógenos que con más probabilidad se usarían en un ataque de estas características.

La organización no recomienda a los gobiernos programas especiales contra las armas químicas o biológicas, 'sino que se desarrolle una infraestructura de sanidad pública que sirva lo mismo para contener brotes infecciosos naturales o provocados', dice Simpson. La vacunación masiva, una de las opciones que se contemplan inmediatamente, 'sólo es solución en algunos casos y no funciona contra todas las enfermedades', añade.

Pero la OMS reconoce que los gobiernos deben tener cantidades suficientes de medicinas y vacunas disponibles contra patógenos que puedan ser liberados a propósito. Y coordinar planes multisectoriales de prevención en distintos ministerios: Sanidad, Defensa, Agricultura e Interior.

Uno de los mecanismos más importantes de que disponen los gobiernos nacionales para enfrentar un ataque químico o biológico es la Red Global de Alerta y Respuesta contra Epidemias, para la detección, verificación y respuesta contra brotes infecciosos.. 'No es un servicio de inteligencia, en el sentido civil o militar, sino una red que recolecta información pública sobre brotes inusuales de una enfermedad', señala Simpson. Es decir que para enfrentarse a un ataque terrorista con armas químicas o biológicas se pondrían en marcha 'los mismos mecanismos que se dispararon, por ejemplo cuando se detectó un brote urbano de fiebre amarilla en Costa de Marfil', señala Simpson.

En realidad, la red une más de 70 canales de información y diagnóstico que se combinan para actualizar la información sobre epidemias. Las fuentes oficiales incluyen a los sistemas públicos de los 191 países miembros de la OMS, oficinas regionales de la organización y laboratorios localizados a lo largo del planeta. Pero esa red también se nutre de información de ONG, como Cruz Roja o Médicos del Mundo, y de la que proviene de un sistema electrónico semiautomático que registra los rumores sobre brotes inusuales de una enfermedad en cualquier parte del mundo. Entre julio de 1998 y agosto de 2001, la OMS verificó 578 de estos brotes en 132 países.

Cuando se verifica que realmente existe una epidemia se pone en marcha una respuesta coordinada, que se ha mostrado eficaz en epidemias naturales recientes.

Por ejemplo, en el caso de un brote de ébola en Uganda, que movilizó a un equipo internacional de 120 profesionales de distintas instancias coordinados por la OMS para asistir al Gobierno de Kampala. Se aislaron más de 400 casos y se rastrearon más de 6.000 posibles contagios en un área de 30.000 kilómetros cuadrados. Otras respuestas internacionales efectivas se han lanzado en Afganistán, Bangladesh, Egipto, Etiopía o Kosovo. La OMS dice disponer de equipos capaces de movilizarse hacia cualquier zona del mundo donde se detecte un brote infeccioso en el plazo de 24 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001