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El pánico al ántrax y la amenaza bacteriológica llegan al Reino Unido

Investigan si tres trabajadores llegados de EE UU están contaminados

El pánico al ántrax ha atravesado el Atlántico y ha llegado a Europa por las islas Británicas. Mientras tres trabajadores procedentes de Estados Unidos están siendo examinados por los médicos, más de 35.000 empleados hospitalarios han recibido instrucciones para actualizar sus conocimientos sobre la bacteria. El sábado por la noche el pánico obligó a cerrar una estación de tren del norte de Londres y ayer fue desalojada la catedral de Canterbury.

Los británicos siguen fieles al guión de esta guerra, que les otorga el papel de artista invitado a la sombra del galán americano. Consolidado en América, el pánico al ántrax ya ha llegado al Reino Unido. Tres trabajadores procedentes del otro lado del Atlántico están siendo sometidos a análisis. Dos de ellos habían estado en el edificio de Florida donde se descubrió el primer caso, y otro, en el Rockefeller Center, de Nueva York.

Planes de emergencia

El Gobierno británico se está tomando muy en serio la posibilidad de un ataque químico o bacteriológico y el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha planes de emergencia para afrontar una hipotética agresión con ántrax. Más de 35.000 médicos, enfermeras y practicantes han recibido una guía editada por el Laboratorio de Salud Pública para que sepan cómo afrontar la situación en caso necesario.

Ya ha habido, también, algunas alarmas. El sábado por la noche fue desalojada la estación de tren de Enfiles Chase, al norte de Londres, y los pubs y restaurantes de la zona después de que ocho personas se sintieran repentinamente enfermas. La policía ha descrito el asunto como 'un incidente químico', pero no cree que tenga implicaciones terroristas.

'Había muchas ambulancias, coches de bomberos y de la policía. Entraron en mi restaurante y dijeron a la gente que se marchara', explicaba un testigo. 'Unas cuantas personas estaban siendo tratadas en ambulancias, pero era muy difícil ver qué pasaba. Aparentemente habían respirado alguna sustancia', añadió.

El ántrax no es totalmente desconocido en el Reino Unido. Una pequeña isla escocesa, Gruinard, fue utilizada en 1942 para estudiar esa sustancia ante el temor a un ataque químico de los nazis. La isla permaneció cerrada al público durante 50 años. Los científicos rodaron un documental sobre los experimentos, que estuvo clasificado como secreto hasta 1992. En 1986, una compañía inglesa acudió a la isla para descontaminarla removiendo 280 toneladas de tierra y diluyéndola con 2.000 toneladas de agua marina. Pero aún hoy algunos científicos cuestionan la salubridad de la isla teniendo en cuenta que las esporas de ántrax pueden resistir cientos de años.

El ántrax dominaba ayer las ya siempre explosivas primeras páginas de los dominicales británicos, enzarzados en una feroz lucha semanal por liderar las ventas. The Observer, que hace dos semanas anunciaba con cinco días de precipitada antelación el inicio de los bombardeos, atribuía ayer a Irak la producción del ántrax descubierto estos días en Estados Unidos.

El propio diario resta credibilidad a su información al relacionar a las fuentes de la información ('alto personal de inteligencia de EE UU', dice el rotativo) con halcones que defienden que los bombardeos se extiendan también a Irak. En realidad, se trata de una conclusión a la que llegan las fuentes informantes al asegurar que en Afganistán no existe tecnología adecuada para procesar el ántrax. Y, como Irak sí tiene esa tecnología, concluyen que quizá sea Sadam Husein el responsable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de octubre de 2001