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El interés del dinero

Los investigadores en terapia genética sí informan de sus fracasos a otro de los organismos que debe conocer, por ley, el resultado de sus trabajos: la FDA (Food and Drug Administration), la agencia del Departamento de Sanidad encargada de la regulación de alimentos y medicamentos.La principal razón es que la FDA está obligada a mantener en secreto los informes, mientras que el NIH los hace públicos. Además, corresponde a la FDA, no al NIH, la concesión o denegación de los permisos para la experimentación genética.

Una de las compañías farmacéuticas que más dinero se juega en las investigaciones genéticas es Vical Incorporated, con sede en California. Su Director de Relaciones Financieras, Allan Engbring, aseguró ayer a EL PAÍS que la empresa facilita a la FDA la información exigida por las leyes, pero sólo entregan al NIH "lo necesario". Según Engbring, el NIH "no recibe toda la información porque eso sería abrumador". Sin embargo, reconoce que hacen firmar a sus investigadores cláusulas de confidencialidad y que es la dirección de Vical la que cumple con el requisito de informar a la FDA, no los médicos: "Nosotros concebimos los experimentos, los pagamos, escogemos a los investigadores y nos encargamos de su seguimiento y de informar sobre su progreso", asegura Engbrin.

Lo mismo ocurre con los experimentos fallidos del hospital del Boston. Un portavoz aseguró a este periódico que en todo momento se informó a la FDA, pero no hicieron lo mismo con el NIH "porque no está claro" lo que debe enviarse al Instituto Nacional de Salud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2000