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La batalla ética

La investigación genética en Estados Unidos ha cobrado un impulso decisivo tras la aprobación el pasado 1 de octubre del Proyecto Genoma Humano. Esta iniciativa hará posible que en no más de 15 años se consiga leer toda la información genética del hombre, cuya simple transcripción ocupará el equivalente a 1.000 guías telefónicas de 1.000 páginas cada una.El estudio del genoma humano permitirá conocer la situación exacta (mapa genético) y secuencia química (mapa físico) de los aproximadamente 100.000 genes humanos (su número exacto no se conoce todavía), algunos de los cuales son responsables de las 4.000 enfermedades de carácter hereditario descritas hasta el momento.

Manipulación

La cara oculta del proyecto serán sin duda los problemas éticos y deontológicos derivados. Mientras en Estados Unidos se ha presentado ya un proyecto de ley para garantizar la confidencialidad de la información sobre los genes, varios científicos en todo el mundo han manifestado su preocupación ante el peligro de que los avances obtenidos puedan ser utilizados con fines discriminatorios en la manipulación de las células que transmiten la herencia.

El primer interesado en este tema es el director del Proyecto Genoma Humano, el biólogo norteamericano James Watson, quien compara el programa, por su magnitud, con el envío del hombre a la Luna.

Watson ha peleado por lograr que un 3% de los fondos dedicados al proyecto se dediquen a sus implicaciones éticas, al tiempo que ha expresado su temor de que la Información genética pueda ser utilizada. algún día por empresas o compañías de seguros, sin autorización del interesado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de enero de 1991