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La Expo aborda la mayor investigación arqueológica submarina desarrollada hasta ahora en España

La sociedad estatal invertirá en el proyecto más de 1.000 millones de pesetas

La Sociedad Estatal para la Expo 92 ha iniciado frente a las costas de Cádiz y Huelva la ejecución, en su primera fase, del denominado proyecto Galeón, una ambiciosa operación arqueológica subacuática que contará con una dotación presupuestaria y de medios materiales desconocida hasta ahora en España. Barcos de todas las épocas, y especialmente de los siglos XVI y XVII, período del comercio con América, yacen en los mencionados fondos marinos, considerados como el mayor cementerio subacuático del mundo.

La contratación de expertos norteamericanos, presuntamente vinculados en el pasado con el conocido cazatesoros Robert Marx, y el secreto que ha rodeado los trabajos previos al inicio de las operaciones, ha causado un fuerte malestar entre algunos miembros de la comunidad arqueológica española, que han expresado sus dudas sobre la garantía científica del proyecto.Antonio Peláez, director de recursos de la División Cultural de la Expo 92, rechazó ayer estas críticas y señaló que la realización del proyecto, autorizado por el Ministerio de Cultura, será dirigido por Víctor Antona, director del Centro de Investigaciones Arqueológicas Submarinas -dependiente de la Admistración central con sede en Cartagena-, al que se ha concedido la excedencia para que se vincule directamente a la operación. El Proyecto Galeón será analizado el lunes por la Comisión Andaluza de Arqueología, que, previsiblemente, también dará luz verde a la iniciativa. Ambas autorizaciones sólo facultan a la Expo 92 para llevar a cabo la primera fase del proyecto, es decir, la prospección o rastreo de las zonas donde, según las investigaciones previas, se encuentran los seis pecios que se pretende localizar. Peláez subrayó, asimismo, que Arqueomar Internacional, SA, -sociedad con la que la Expo 92 ha suscrito un contrato de prestación de servicios por valor de 150 millones de pesetas- ofrece las garantías científicas y técnicas que requiere el proyecto.

La Expo 92 prevé gastar en el Proyecto Galeón algo más de 1.000 millones de pesetas, cifra que adquiere proporciones gigantescas si se compara con las invertidas en los trabajos arqueológicos subacuáticos desarrollados hasta ahora en las costas españolas, principalmente en el Mediterráneo, cuyo presupuesto ha superado en pocos casos la docena de millones.

Buceador y aventurero

Las especiales características de Arqueomar -empresa constituida en mayo del pasado año en Madrid con un capital social de un millón de pesetas e inscrita en el registro mercantil de Burgos- ha causado la alarma entre algunos expertos españoles, que ven en ella el instrumento utilizado por el norteamericano Robert Marx, cuyos proyectos de investigación siempre han sido rechazados por las autoridades, para introducirse finalmente en España. Manuel Martín Bueno, director general de Arqueología del Ministerio de Cultura en 1985, señaló en su día que la negativa de la Administración a autorizar el proyecto de exploración de la bahía de Cádiz presentado por Marx se debía al hecho de que éste fuese un simple "buceador, un aventurero y no un científico".

La presunta vinculación de Marx con Arqueomar se debe a la presencia en la misma, con una participación del 45%, del también norteamericano Jack W. Kelley, que habría trabajado con su compatriota en la excavación del galeón Nuestra Señora de las Maravillas. Kelley, sin embargo, tiene también otras referencias, como fundador, según el currículo que ha presentado a la Expo 92, del Institute of Nautical Archaeology (INA), la institución más prestigiosa que existe en el mundo en el campo de la arqueología marina.

Junto a Kelley aparecen como accionistas de Arqueomar, Juan Carlos Torres (también con una participación del 45%) y Anastasio Pérez Torres (con el 10% restante), primos y residentes en EEUU, el primero, y en Burgos, el segundo. Torres, licenciado en ciencias físicas por la Universidad Complutense de Madrid, es, o al menos lo fue hasta abril del pasado año, según el currículo presentado a la Expo 92, cofundador de Seapharm Inc., especializada en la extracción de nuevos compuestos farmacéuticos de organismos marinos.

Barco británico

Arqueomar ha desplazado a Cádiz el barco de bandera británica Grassy, que dispone, entre otros medios, de un sonar de barrido lateral y de un magnetómetro de protones -aparatos que exploian el perfil del fondo marino-. Se ha instalado, además, un equipo de radio balizas que permite al Grassy -que en las próximas semanas dispondrá de bandera española y de un nuevo nombre, previsiblemente Atlántico 92-, posicionarse en un punto determinado del mar con un margen de error de cinco metros.

Los expertos que trabajan en el Grassy son el capitán de fragata Alfonso Vierna -director de inmersiones-, Mike Cooper y Stuart Clough -director del proyecto y director técnico, respectivamente-; William. Mauck y, Al Spinks -especialistas en navegación-; Charles Kapica y John Graciano -técnicos en sonar-; y Jim Benniham. -técnico en magnetómetros-. Los trabajos realizados hasta ahora, destinados únicamente a calibrar los equipos, según Peláez, se han efectuado en presencia de tres arqueólogos españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de enero de 1989