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EL GALARDÓN REGRESA A MÉXICO

Carlos Fuentes obtiene a los 59 años el Premio Cervantes

El escritor mexicano citaba al Quijote en una clase en la universidad de Harvard cuando recibió la noticia

El mexicano Carlos Fuentes, autor de Cambio de piel y Zona sagrada, fue galardonado ayer, a los 59 años, con el Premio Cervantes, convocado por el Ministerio de Cultura, galardón de prestigio institucional que se concede a la obra en castellano de toda una vida y es entregado por el rey Juan Carlos en un solemne acto académico. Es el más joven galardonado en la historia del premio, dotado con 10 millones de pesetas y otorgado hace seis años al también mexicano Octavio Paz. Fuentes, cuya candidatura había sido propuesta por las academias mexicana y uruguaya, fue elegido por mayoría absoluta en la tercera votación, frente a Camilo José Cela, Miguel Delibes y Augusto Roa Bastos.

Carlos Fuentes explicaba una cita de El Quijote a sus alumnos de la universidad de Harvard cuando su mujer, la periodista Silvia Lemus, le interrumpió para comunicarle que había ganado el premio Cervantes de Literatura. "Se lo creerá usted o no", dijo Fuentes por teléfono a este periódico, "pero acababa de aludir al pasaje en que el Quijote le dice a Sancho: "Los milagros, Sancho, son cosas que ocurren rara vez".Autor de una obra escrita a lo largo de 29 años -entre otros, el ensayo Cervantes o la crítica de la lectura (1976), Carlos Fuentes ha obtenido numerosos premios en su vida y ha figurado en varias listas previas a más de un Nobel; de todos los premios, él menciona el Biblioteca Breve que le fue concedido hace 20 años por Cambio de piel, y que no se publicó entonces en España por problemas de censura.

"Hay una gran continuidad en la lengua española, y eso es lo que creo yo que celebra el premio Cervantes", dijo Fuentes al recordar la brecha abierta por el grupo de escritores latinoamericanos que, en la década de los años sesenta, lanzó la literatura del continente a una resonancia mundial. "Espero haber superado aquello", comenta Fuentes, exhausto del latiguillo del boom. Además "¿quién no abre una brecha?", pregunta, mientras quita importancia a la labor de su generación. "A nosotros nos abrieron brecha Onetti, Asturias, Carpentier..., y antes que ellos, los poetas".

Un autor estratégico

Fuentes ocupa un lugar estratégico en la moderna novela latinoamericana como se deduce de cualquier crónica. Compañero en México de García Márquez en ciertas aventuras cinematográficas anteriores a Cien años de soledad, fue el primero que advirtió del valor del libro cuando sólo se habían escrito tres capítulos. Autor de algunas de las obras más significativas de esa década -La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962), Cambio de piel (1967)-, asistió desde el centro al debate ideológico que se produjo en su interior, y a la dispersión del grupo a causa de ese debate.

"Ahora existe una enorme diversificación" dice Fuentes. "Se han roto géneros y fronteras, aumenta el caudal de la lengua, y hay un enorme número de jóvenes que suscitan en mí un gran optimismo sobre lo que se está escribiendo".

Según Fuentes, la influencia de los suramericanos en la literatura contemporánea mundial es evidente. El autor acaba de enseñar un año en la universidad de Cambridge, en Inglaterra, y ha creído detectar esa influencia en por ejemplo, Peter Ackroyd o Julian Barnes, o en ciertos autore de la periferia anglosajona: Nai paul, Gordimer.

Acceder a Carlos Fuentes no es fácil: sus teléfonos parecen ser cómplices de una nueva fechoría de la técnica, y se diría que las secretarias de los departamentos universitarios donde dicta clase están amablemente adiestradas para proteger al profesor. Él se ríe, luego, y comenta: "Hay que proteger el espacio de la literatura". Profesor de literatura comparada en Harvard durante seis meses al año, Fuentes dicta dos clases los lunes y dos los miércoles, y el curso de este año está centrado sobre La tradición de la Mancha, en el que Cervantes aparece como el fundador de la novela moderna.

Toda la obra de Carlos Fuentes es experimental y arriesgada, y él está de acuerdo con esa observación: "Es importante no dormirse en los laureles, y lanzarse al abismo con la esperanza de los clavistas de Acapulco, que cuentan con el vaivén de la ola. No entiendo la literatura escrita para agradar a los lectores con fórmulas ya hechas. Un libro puede tener dos lectores, pero es posible que en 100 años tenía muchos más. Es indispensable la fidelidad a lo que uno se ha propuesto".

La alternancia

La decisión del jurado no causó mayor sorpresa, pues en principio el galardón debía corresponder a un autor latinoamericano, según una tradición no escrita de alternancia entre escritores españoles y latinoamericanos, y no siempre respetada: los dos últimos fueron Buero y Torrente, españoles. El jurado descartó que se hubieran tenido en cuenta estas consideraciones e insistió en que el voto estuvo ligado estrictamente a las obras de los 36 candidatos.

En nombre del jurado, la profesora de literatura latinoamericana Marta Portal dijo que al premiar al escritor mexicano se había valorado "la capacidad de integración cultural de los escritores en lengua castellana. Escribir es para Fuentes una empresa común de todos los autores en lengua castellana, que tienen como objetivo lograr el reconocimiento universal para la obra escrita en nuestro idioma".

El jurado estuvo formado por el ministro de Cultura, Javier Solana; los directores de las academias española, Pedro Laín, y mexicana, José Luis Martínez; Francisco Ayala, por el Consejo de Universidades; Héctor Aguilar, del Instituto de Cooperación Iberoamericana; Marta Portal, representante de la Dirección General de Relaciones Culturales; Jorge Semprún, por la Dirección General del Libro y Bibliotecas; Antonio Buero Vallejo, galardonado en 1986, y Juan Manuel Velasco y José María Merino, como secretarios.

El Premio Cervantes fue creado en 1976 y lo han obtenido Jorge Guillén, Alejo Carpentier, DámasoAlonso, Jorge Luis Borges y Gerardo Diego (ambos en 1979), Juan Carlos Onetti, Octavio Paz, Luis Rosales, Rafael Alberti, Ernesto Sábato, Gonzalo Torrente Ballester y Antonio Buero Vallejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 1987