Tribuna:EL GALARDÓN REGRESA A MÉXICOTribuna
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Una biografía política

En 1958 La región más transparente fue acontecimiento literario y, en el más amplio sentido del término, fenómeno cultural. Un joven escritor mexicano (Carlos Fuentes nació en 1928) rompía con el nacionalismo tradicional al presentar sin jerarquías a los símbolos y las realidades del país, se igualaba con Diego Rivera en la ambición de la obra que le diese nueva significación a la sociedad entera, organizaba panorámicamente la experiencia urbana, y proponía, desde la intensidad prosística, el ritmo diferente que requería la cultura nacional, tantos años víctima del aislacionismo y del anacronismo inducido.Promotor del 'boom'

A lo largo de los sesenta, Carlos Fuentes irritó y deslumbró, defendió la revolución cubana (de la que se distanció en el año 1971 al ocurrir el caso Padilla), promovió el boom narrativo de hispanoamérica, fue quizá el escritor que de modo voluntario e involuntario mejor representó a la modernización, a la puesta al día de una sociedad. Y todo ésto apoyado en la producción incesante de novelas, cuentos, ensayos literarios, crítica de cine, artículos políticos.

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Fuentes fue uno de los primeros en romper el vigoroso pacto implícito de los escritores con el régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y para muchos fue el emblema de una izquierda democrática, antiestalinista, con sentido del humor, internacionalista y, a la vez, muy cercana al proyecto nacionalista y antiimperialista del ex presidente Lázaro Cárdenas.

La izquierda sectaria lo declaró símbolo de la "frivolidad capitalista", y los jóvenes leyeron con entusiasmo La región más transparente, Las buenas conciencias, y, sobre todo, La muerte de Artemio Cruz (1962), el resumen mítico y crítico de una revolución museificada y devastada por la corrupción. Y por la represión, como se probó en 1968, al ocurrir la matanza del 2 de octubre ordenada por el presidente Gustavo Diaz Ordaz. Carlos Fuentes y Octavio Paz denunciaron internacionalmente los actos de barbarie del régimen.

En 1972 el presidente Luis Echeverría nombra a Fuentes embajador de México en París. Y luego, él ha sido maestro en Cambridge, en Harvard, y en diversas universidades de Estados Unidos, pero su impulso literario se mantiene o se acrecienta y se suceden novelas, cuentos, obras de teatro, guiones de cine, ensayos literarios y políticos. De Aura a Gringo viejo, de Zona sagrada a Terra Nostra, de Cambio de piel a Cristobal Nonato, de Tiempo mexicano a Orquídeas a la luz de la luna, del examen del autoritarismo del PRI a la defensa de América Latina y de México desde Estados Unidos, Carlos Fuentes, escritor profesional insiste en la sola justificación del personal ejercicio de la literatura.

Relación con México

La relación de Fuentes con México es permanente y contradictoria. Hace poco, Octavio Paz condenó el canibalismo ejercido contra Fuentes por algunos sectores, y Fuentes mismo, en la reciente entrevista publicada en la revista Quimera, explicó sus razones para no vivir en México, su alergia a un medio cultural rencoroso y frustrado, y su capacidad para entender mejor las situaciones a distancia: "yo veo a México", dijo, "como Gogol veía a Rusia". De cualquier modo, muy reconocido y muy controvertido, Fuentes es, desde hace más de 30 años un escritor indispensable en la cultura de América Latina y un renovador de la literatura mexicana.

Carlos Monsivais es escritor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de noviembre de 1987.

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