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Reportaje:SALUD

Sedante e hipnótica

Las hojas de lechuga combaten la anemia y la impotencia sexual

La lechuga es una hortaliza muy apreciada en la mesa debido a su peculiar sabor limpio y refrescante , además de contener numerosas virtudes medicinales y calmantes.Esta propiedad sedante de la lechuga, hoy poco conocida, se encuentra en el lactucario, líquido blanco y algo espeso contenido en el jugo del tallo. El lactucarió tiene virtudes hipnóticas semejantes al opio y puede aplicarse en períodos seguidos y largos, dado que no origina secuelas, carece enteramente de toxicidad y no tiene contraindicaciones.

El lactucario de la lechuga ejerce un papel fundamental en la curación de alteraciones nerviosas, dolores, excitación, insomnio, etcétera, aplaca la agitación nerviosa y ayuda a lograr un sueño sosegado. Cuando existen desarreglos nerviosos es aconsejable beber su jugo, tomando dos o tres cucharaditas diluidas en un vasito de agua al día.

Es muy apreciada como alimento en los regímenes adelgazantes, al ser su capacidad energética considerablemente baja: 17,5 calorías por cien gramos, y a su vez muy nutritiva debido a las sales minerales que contiene.

Su composición es 100% alcalina, tiene sodio, calcio, magnesio, potasio, fósforo, hierro, azufre, cine, manganeso y cloro. Además, en la lechuga se encuentran en abundancia las vitaminas: A, B 1, B2, PP, C y E. Tomada al principio de las comidas ejerce una importante acción catalítica y bioquímica, se digiere con facilidad y en su paso hacia los intestinos limpia y arrastra los residuos que hay en el estómago, favoreciendo y preparando el proceso digestivo a los otros alimentos. El valor depurativo de la lechuga se dispersa cuando se ingiere en compañía de platos fuertes o después de las comidas, así como la mayoría de las sales minerales que posee.

Favorece la potencia sexual

Según la medicina natural la lechuga favorece la fertilidad, dando potencia sexual y mental. Tanto es así que fue llamada la planta de la juventud y el optimismo.Los débiles, raquíticos y anémicos tienen en la lechuga una medicina trófica de gran calidad; su gran valor en sales minerales y vitaminas la hacen necesaria en el crecimiento del niño, además su ingestión diaria evita el raquitismo y previene la anemia, fortaleciéndo la sangre. Un plato bastante popular en los medios rurales y de gran riqueza nutritiva consiste en hervir tres o cuatro lechugas con un poco de agua y aceite, una vez cocidas se le añaden rebanadas finas de patatas, un sofrito de ajos y tomate, cien gramos de almendras o nueces tostadas y una manzana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de agosto de 1983