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Presentado en Madrid el libro "Encuentros internacionales de vascólogos'

«El idioma vasco continúa siendo un enigma científico, pero un foco políticamente decisivo que, a pesar de que ha sido perseguido, supone la salvación de una personalidad y una tradición». «Esta es una de las ideas que expresó el filólogo y académico Antonio Tovar en el acto de presentación, el pasado viernes en la Casa del Libro de Madrid, del libro Encuentros internacionales de vascólogos. Al acto asistieron el presidente de la Academia Vasca, fray Luis Villasante, y otro académico vasco, Luis Michelena; siete académicos de la Lengua Española y Marcelino Oreja.

El libro, primero de la colección lker 1 (que en eusquera significa escudriñar), dirigida por la Real Academia Vasca, es el resultado de las jornadas organizadas por la Academia Vasca el pasado verano en Guernica, en las que participaron distintos estudiosos de esta lengua, provenientes de diferentes países, entre ellos Japón y Estados Unidos.«En realidad», dijo el presidente de la Academia Vasca, padre Villasante, «a nosotros los vascos, el interés por el eusquera nos ha llegado un poco desde afuera, desde otras naciones.

Destacó fray Luis Villasante la labor de una institución «que está tratando de sacar a la luz una vieja lengua, cuyo origen data de la prehistoria, y es anterior a las lenguas prearias y preindoeuropeas».

Alonso Zamora Vicente, secretario de la Real Academia de la Lengua Española, señaló, en representación de esta última, que «nos alegramos muchísimo de poder colaborar con la Academia Vasca y sentimos una gran satisfacción al traer hoy aquí un magnífico trabajo.

Antonio Tovar recordó «los tiempos en los que comprendí que también era una obligación de los no vascos el interesarse por esta lengua. Aquellos tiempos difíciles en los que el eusquera estaba prohibido. Pese a mi interés por dicho idioma, debo decir que he tenido que conformarme con un conocimiento pasivo, ya que no soy capaz de hablarlo perfectamente».

Reseñó como parte fundamental de un libro que es «fruto de un primer encuentro de vascólogos tras la aprobación de la Constitución», sus estudios sobre literatura, gramática y dialectología, «la mayoría de ellos en eusquera, si bien para facilitar la comprensión de los que no sepan este idioma, también hay partes en castellano, francés e inglés. El vasco», añadió, «es hoy una de las principales fuentes de interés lingüístico internacional, porque en él se conforman viejos problemas no resultos, como el de verbo pasivo o activo, o el problema de las lenguas centrífugas, en las que el verbo puede concertar con el sujeto o con el objeto... E interesante también señalar la similitud del vasco con el georgiano; ya en el siglo X, un habitante de Georgia viajó a la Iberia vasca para estudiar sus rasgos comunes».

En otro orden de cosas, Antonio Tovar expresó su convicción de que «esta especie de tregua del terrorismo que hoy vivimos se debe no sólo a la eficacia de la labor policial, sino también a un sentir generalizado de que las viejas tradiciones vascas ya no se encuentran tan amenazadas».

Pedro Sainz Rodríguez (de la Real Academia Española) hizo hincapié en las palabras pronunciadas por el rey Alfonso XIII en 1918 (año en que se creó la Academia Vasca), «los vascos tenéis la más sagrada de las obligaciones: transmitir a vuestros hijos la herencia de la más antigua de las lenguas», y Pedro Laín Entralgo trazó una emocionada semblanza del pueblo vasco, «a través del cual, como descendiente de vascos, empecé a adquirir mi conciencia de español». Finalmente, Luis Michelena, catedrático de Indoeuropeo, afirmó que «este libro no es un final ni un principio, sino una culminación».

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