La crisis del coronavirus

Bruselas urge a mantener las fronteras abiertas a pesar de los rebrotes

La Comisión Europea fija criterios muy exigentes para el cierre fronterizo y reclama por carta a los socios europeos limitar las restricciones a circunstancias muy excepcionales

Un grupo de personas, junto a la Torre Eiffel, en París, este viernes.
Un grupo de personas, junto a la Torre Eiffel, en París, este viernes.MOHAMMED BADRA / EFE

“Tendremos temporada turística de verano”, proclamó el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, en una entrevista con este diario hace tres meses. El tiempo le ha dado la razón a medias. Los viajeros se mueven por el continente, pero mediado agosto, las cuarentenas cruzadas están en su apogeo. Y para disgusto de Bruselas, partidaria de reservar las restricciones para casos muy excepcionales, crecen conforme se detectan nuevos rebrotes aquí y allá.

El viernes fue una jornada negra para la libre movilidad: en solo 24 horas Alemania recomendó no viajar a España por considerarla “zona de riesgo”. Reino Unido impuso una cuarentena de dos semanas a los viajeros procedentes de Francia. Y París respondió haciendo lo propio con los que entren en su país desde las islas Británicas. Este sábado, Países Bajos recomendó no viajar a seis provincias españolas (Madrid, Baleares, Burgos, Salamanca, Almería y Navarra). Casos similares se han reproducido en otros puntos del continente. Y Bruselas teme que reviva el caos fronterizo de los primeros compases de la pandemia.

Azuzada por el desplome de la economía, la Comisión presionó a las capitales para la reapertura de fronteras en el espacio Schengen desde el 15 de junio. La mayoría le hizo caso, y el resto tardaría poco en hacerlo —España y Portugal abrieron su frontera el 1 de julio celebrando un acto de gran simbolismo— pero ante las cada vez mayores incertidumbres que emergen ahora, en el mes estrella de la temporada de verano, el Ejecutivo comunitario no ha querido esperar a que la situación se deteriore aún más para actuar. El pasado 7 de agosto envió una carta a los gobiernos nacionales llamándoles a mantener las fronteras abiertas y actuar coordinadamente. Justo lo contrario de lo que hicieron en marzo.

“Debemos asegurarnos de que la UE está lista para los rebrotes, pero al mismo tiempo evitar una segunda oleada de acciones descoordinadas en las fronteras internas”, dice la misiva, de cuatro páginas, adelantada por Associated Press, a la que ha tenido acceso este diario. “El restablecimiento de restricciones ineficaces y de controles fronterizos debe ser evitado. La respuesta debe ser proporcionada, coordinada, y basada en evidencias científicas”, añade el texto, enviado a los embajadores de los Veintisiete y del Reino Unido por la directora general de Justicia, Salla Saastamoinen, y su homóloga de Interior, Monique Pariat.

El Ejecutivo comunitario cree que solo criterios muy exigentes pueden justificar las restricciones a los viajes. “Deben imponerse en circunstancias excepcionales, cuando esté claro, con la información disponible, que tales medidas son necesarias en vista de un riesgo identificable para la salud pública”. También insiste en que en ningún caso deben anunciarse de forma unilateral, sin avisar antes al país concernido. Y advierte contra la tentación de meter a todo un país en el mismo saco: en los casos en que los focos de contagio se circunscriben a una o varias regiones apuesta por “no limitar la libre circulación hacia y desde otras partes de ese Estado miembro”.

Del documento se desprende que Bruselas percibe que algunos países sobredimensionan unas estadísticas y menosprecian otras. Y que están yendo demasiado rápido a la hora de poner trabas a los viajes. “Esa decisión no debería basarse solo en los casos por habitante de los últimos 14 días de un territorio, sino en el número de test que este realiza y la tasa de positividad, dado que cuantas más pruebas haga, más casos detectará”, avisa.

La histórica caída del PIB de la UE, del 11,7% en el segundo trimestre, hace temer a Bruselas que una nueva ronda de cierres fronterizos entorpezcan la recuperación y vuelvan a obstaculizar la libre circulación en el espacio Schengen, muy tocada en los últimos tiempos, no solo por la pandemia, sino también por restricciones relacionadas con el terrorismo o la inmigración.

Por ahora no se han sellado las lindes nacionales, pero las largas colas en los aeropuertos franceses debido a la afluencia de turistas británicos que trataban de regresar a su país a toda prisa para evitar la cuarentena son un aviso de la rapidez con que pueden volver la confusión y los colapsos en las principales arterias de transporte.

Bruselas califica en la carta la situación sanitaria de “volátil”, con los casos aumentando en algunos socios y descendiendo en otros. Y aunque es consciente de que los Estados tienen la última palabra sobre cuarentenas y gestión de fronteras, les recuerda que Europa se juega mucho. “Dada la experiencia del comienzo de la pandemia, nos gustaría subrayar que la coordinación sigue siendo fundamental para garantizar la claridad y la previsibilidad para los ciudadanos y las empresas, especialmente en la industria de viajes”.

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