LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La economía española sufrió el mayor desplome de la UE en el segundo trimestre

Eurostat mantiene el derrumbe de la zona euro en el 12,1% del PIB y suaviza dos décimas el de la UE

Mercado del barrio de la Florida, en L'Hospitalet del Llobregat, el mes pasado.
Mercado del barrio de la Florida, en L'Hospitalet del Llobregat, el mes pasado.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

Eurostat mantuvo este viernes la potencia del mazazo propinado por la pandemia a la economía europea entre abril y junio. El PIB de la zona euro se replegó un 12,1%, en línea con lo previsto en un primer momento, aunque se suavizó ligeramente el golpe para el conjunto de los Veintisiete, que queda en el 11,7%. La agencia europea no echa más leña al fuego de la crisis, pero no altera lo fundamental: la UE sufrió el mayor retroceso del PIB en toda su historia como club. Y con los datos definitivos de 20 de los 27 países ya sobre la mesa, la estadística certifica que España (-18,5%) lidera el desplome por delante de Hungría (-14,5%), Portugal (-13,9%) y Francia (-13,8%).

En el conjunto de Europa, solo el Reino Unido vivió un hundimiento mayor, con un descenso del PIB del 20,4%. Pero su reciente salida de la UE convierte a España en el peor alumno del club europeo. Además, si se tienen en cuenta los primeros seis meses del año y no solo el segundo trimestre, la evolución de la economía española fue peor que la británica.

La estricta hibernación española se ha cobrado su factura. A finales del año pasado, antes de que el virus se colara en Europa, España era el país que más crecía de entre las grandes economías. Ahora se interna en la recesión. Y no en una cualquiera. La economía experimentará en tiempos de paz cómo lidiar con su mayor retroceso desde la Guerra Civil. “Aunque no todos los países han reportado aún sus cifras para el segundo trimestre, es más que probable que España se confirme como la economía que sufrió la mayor caída”, señala Ángel Talavera, jefe de Economía Europea de Oxford Economics, quien no descarta revisiones futuras de los datos debido a las dificultades para recolectarlos durante los confinamientos.

En el otro extremo, Finlandia (-3,2%) y Lituania (-5,1%) fueron los que mejor capearon el temporal en el segundo trimestre del año. Mientras que Alemania (-10,1%) e Italia (-12,4%) destacaron entre los grandes. Ningún país de los que han proporcionado datos hasta ahora se ha librado de entrar en territorio negativo, pero variables como la dependencia del turismo, la cuantía de los estímulos lanzados por los Gobiernos y la incidencia del virus, han influido en el resultado final.

Tras 27 trimestres de crecimiento ininterrumpido, Europa se preguntaba por dónde podía llegarle el golpe que detuviera la bonanza. Entre los expertos había quien temía que los vientos de recesión llegaran empujados por el Brexit y la guerra comercial auspiciada por Donald Trump. Pero ni uno ni otro lograron dar el vuelco a la economía. Nadie vio venir una pandemia global que cerró el bar de la esquina, el centro comercial del barrio y el aeropuerto de la ciudad. Una interrupción de la fuerza productiva europea sin precedentes, que ha ido acompañado de un retroceso de la inversión y del consumo, con el sector servicios como gran damnificado.

Así, casi siete años después, el virus ha devuelto al continente a la recesión convirtiendo la salida británica de la UE y los aranceles que EE UU mantiene sobre productos europeos en molestias menores. Con potencial de ahondar en los números rojos, pero de una carga explosiva casi insignificante si se comparan con la magnitud de la onda expansiva causada por la Gran Reclusión.

Una vez conocido el impacto definitivo del confinamiento en términos de PIB, la mayor inquietud es saber cómo de pesada será la digestión de esos números para el empleo o la estabilidad de las arcas públicas. Si cuando las cifras son buenas algunos líderes europeos tienden a regodearse en ellas, ahora, para armar un relato en clave positiva, algunos pasan de puntillas explicando que los datos del segundo trimestre hablan del pasado.

El mensaje desde las cancillerías es que Europa está ya en el camino de la reactivación, y que a diferencia de otras crisis, la rápida respuesta del Banco Central Europeo y el ambicioso plan de reconstrucción pactado por los Veintisiete servirán para contener parcialmente la inevitable sangría.

“Aunque esperamos que el crecimiento del tercer trimestre será históricamente alto también, el nivel de PIB aún quedará bastante por debajo del nivel precrisis”, estima Talavera. En el caso de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no espera una vuelta a esos umbrales hasta 2023.

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