La crisis del coronavirus

La vida sigue (casi igual) sin estado de alarma

Galicia estrena discretamente la nueva normalidad. La reapertura de parques infantiles al aire libre, principal avance, se retrasa en ciertas zonas

Operarios del Ayuntamiento de Santiago, este lunes en un parque infantil.
Operarios del Ayuntamiento de Santiago, este lunes en un parque infantil.OSCAR CORRAL / EL PAÍS

La vida sin estado de alarma arrancó este lunes en Galicia con bastante discreción. La comunidad levanta la medida una semana antes que el resto de España, pero los gallegos seguirán sin poder traspasar sus fronteras y separados por una distancia interpersonal de metro y medio o mascarilla en su defecto. Aparte del aumento del límite de aforo al 75% en la mayor parte de los lugares públicos, el mayor cambio llega para los niños, que por fin pueden regresar a los parques infantiles al aire libre después de tres meses precintados. El primer día, sin embargo, la lluvia y el poco tiempo que ha dado la Xunta a los Ayuntamientos para su preparación han mantenido muchos de estos espacios vacíos o cerrados.

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Lucas, de siete años, desafió este lunes la intermitente lluvia para volver a tocar el cielo en los columpios de La Marina de A Coruña. “Ha sido muy guay. Empezamos un nuevo comienzo, ¡como si no hubiera coronavirus!”, exclama dando brincos. “Los niños lo necesitaban, han estado mucho tiempo encerrados”, afirma, dándole un achuchón, su tía abuela. Para celebrarlo, ambos piensan hacer ruta. La próxima parada, el parque infantil de Los Cantones, a 500 metros.

Con el levantamiento del estado de alarma, Galicia dice adiós a la limitación del número de personas que pueden reunirse en los domicilios y el aforo máximo pasará a ser de un 75%, en general, en el interior de bares, comercios, museos, bibliotecas o instalaciones deportivas. Entre las excepciones, se eleva al 80% la ocupación de las terrazas y se fija en un 50% la de las zonas comunes de los centros comerciales. Los eventos al aire libre tendrán un tope de 1.000 personas sentadas y de 300 si se celebran en recintos cerrados.

“Aún falta mucho para normalizar la situación del sector”, apunta sobre las restricciones sanitarias en la hostelería Rubén Rey, dueño de la Taberna de Cunqueiro, en la zona de vinos de A Coruña. Con el levantamiento del estado de alarma, la distancia entre mesas es de metro y medio, no dos metros, y el máximo de personas que puede meter en su local pasa de 25 a 38. “Es un cambio significativo, es un 50% más”, señala. Los hábitos de los clientes, sin embargo, no son todavía los de siempre. Cuenta que prefieren la terraza aunque llueva y ya no hacen rutas de tapeo de local en local: “Se sientan y consumen, pero no cambian de sitio”.

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En los comercios del centro de esta ciudad gallega sigue echándose en falta a los turistas porque el aforo, ahora mismo, ya no es un problema. “Desde hace semanas ya se notaba cierta normalidad porque la gente ya ha asumido los hábitos del gel, la distancia, la mascarilla, y tiene mejor ánimo. La falta de la movilidad del turismo es lo que más nos afecta ahora”, explica Óscar Hurtado, encargado de una zapatería en la calle Real.

A pocos metros, Alba empuja un cochecito de bebé. Hoy cumple cuatro años. Puede disfrutar por fin de los juegos infantiles al aire libre, pero tendrá que esperar si quiere celebrar su aniversario en un parque de bolas. Su padre dice que lo que más echa de menos es que Alba y su hermana Sara, de siete años, vuelvan al cole “a jugar y compartir con sus compañeros”. “Yo echo más de menos el parque”, tercia Sara.

La normativa autonómica que regula la vida sin estado de alarma en Galicia obliga a desinfectar a diario los parques infantiles y biosaludables y respetar un aforo máximo de cuatro metros cuadrados por persona, además de recomendar la instalación de dispensadores de gel hidroalcohólico. La Xunta la publicó el pasado sábado, solo 48 horas antes de entrar en vigor, y hay Ayuntamientos a los que no les ha dado tiempo a prepararse. En Vigo siguen cerrados y en Santiago el gobierno local asegura que no abrirán antes del 1 de julio, aunque en la capital gallega los niños jugaban en algunos de estos espacios este mismo lunes.

El Gobierno gallego, por su parte, mantendrá clausuradas hasta septiembre las escuelas infantiles y los centros de día para mayores y discapacitados. Tampoco se permitirá de momento la reapertura de discotecas, pubs y salas de fiesta. En estos locales de ocio nocturno, defiende el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo (PP), “se relajan más las medidas de prevención” y “es preciso esperar un poco más”. Las autoridades autonómicas aseguran estar preparadas para atajar los posibles rebrotes internos, pero insisten en reclamar que el 21 de junio, cuando se levante el estado de alarma en el resto de comunidades, se prohíba la libre circulación de los habitantes de aquellos territorios que mantengan un alto número de contagios.

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