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“La demografía no admite más demoras, hay que actuar ya”

La prioridad de Isaura Leal es llevar la banda ancha a la España vacía y con ella la modernidad y el autoempleo

Isaura Leal, el martes en la sede del Comisionado para el Reto Demográfico.
Isaura Leal, el martes en la sede del Comisionado para el Reto Demográfico.

La comisionada del Gobierno frente al reto demográfico, Isaura Leal (Valencia, 1959), ya ha arañado 80 millones para repartir entre los jóvenes emprendedores de pueblos menores de 10.000 habitantes. Pero va a necesitar mucho más si quiere revertir los recortes que han dejado aún más vacía la España que ya lo estaba. Se trata de ir equilibrando la vida entre esos territorios despoblados y aquellos en los que se concentran la población y los servicios. Se trata, dice Leal, de "igualdad". La prioridad de su departamento (dependiente de Política Territorial) es la banda ancha, que sirva para el autoempleo, pero también para llevar la modernidad a un territorio que se está quedando sin jóvenes, sin mujeres, sin homosexuales, que se van porque se sienten discriminados. Habla, además, de retorno al pueblo, y para ello echa mano de lo que llama "estrategia Cinema Paradiso", porque la cultura y el ocio le parecen fundamentales para sostener las poblaciones.

Pregunta. Cita a Francia como un caso de éxito porque ha sabido mantener la población rural e incrementarla en un 1%. ¿Qué podemos imitar en España?

Respuesta. En nuestro caso las políticas demográficas llevan demasiado tiempo alejadas de los ámbitos de decisión política. En países como Francia, Escocia o Canadá han llevado a cabo una política continuada, transversal, desde todas las Administraciones públicas y también con la implicación del sector privado. Estamos hablando de actividad económica, de empleo, de infraestructuras y de servicios básicos, de condiciones de igualdad de oportunidades de las personas, no importa el lugar en el que vivan. La despoblación es un síntoma, pero la grave enfermedad es la desigualdad.

P. Para aplicar políticas transversales hay que negociar con los ministerios. ¿Qué margen tiene el comisionado?

R. Es necesaria la implicación de todos los departamentos ministeriales, pero también de los Gobiernos territoriales y entidades locales. Cuando en enero de 2017 la conferencia de presidentes encomendó al Gobierno de España la elaboración de una estrategia, la denominó nacional. Para ello es necesaria una participación activa de todas las administraciones públicas.

P. ¿Se plantean una reorganización territorial que implique fusionar municipios?

R. Es una leyenda destacar siempre que España tiene más de 8.000 municipios. Francia o Italia tienen muchos más. No es un problema del número de municipios. Es un problema de redefinición de competencias y de redistribución de recursos.

P. ¿Qué competencias?

R. Las entidades locales están abocadas a una ley de financiación local y a una ley de la administración territorial. La ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local recortó competencias que ya tenían los ayuntamientos y las diputaciones. Y creo que se debe recuperar un marco adecuado de competencias y de colaboración. Antes las tenían en materia de empleo, asuntos sociales e igualdad, por ejemplo.

P. El mapa de población se dibuja por la luz. ¿Cuáles son las zonas más oscuras de España?

R. Castilla y León tiene un mapa complicado porque tiene muchos municipios y muy pequeños. También un nivel alto de envejecimiento. Igual que Aragón. Y determinadas zonas de Extremadura. Galicia o Asturias. Pero es una cuestión generalizada. Hay que abordar las causas de la despoblación porque es un tema grave. Nuestra pirámide poblacional de 2025 a 2050 se invertirá. Y la política de natalidad no vale como solución a corto plazo. Creo que son mucho más efectivas las medidas que acompañan a la crianza de los hijos porque estas sí permiten tomar la decisión libre de ser padres o madres.

P. Está enmendando a Zapatero.

R. Lo estoy completando. Creo que son mucho más determinantes para un hombre o una mujer las políticas de conciliación, los permisos de paternidad y maternidad compartidos, y la garantía para una mujer de que ser madre no le implique la renuncia al desarrollo profesional. Y luego, sin duda, educación de cero a tres años, una política adecuada de becas, libros de texto.

P. Ya que hablamos de educación, visto en perspectiva, la medida de sacar al alumnado de los pueblos cuando empezaban la secundaria, que fue muy contestada por los padres por razones de población, ¿quizá no fue adecuada?

R. Hay comunidades autónomas que están trabajando de forma activa en políticas frente a la despoblación. Y una de sus apuestas son los proyectos de escuela rural con un número muy pequeño de alumnos.

P. ¿Cómo ha evolucionado la despoblación en los últimos años?

R. Con la crisis económica muchos inmigrantes se fueron y una parte de los españoles también, fundamentalmente jóvenes. En la última década se ha agravado la pérdida de población. Y en este movimiento de población hemos tenido mucho interés en saber qué papel habían jugado las mujeres.

P. ¿Qué papel han jugado? 

R. En España somos casi un millón más de mujeres que de hombres. Sin embargo, estos territorios se han masculinizado [en el 85% de los municipios con menos de 1.000 habitantes hay más hombres que mujeres]. Las mujeres hemos accedido a mejor formación y buscado mejores oportunidades. Salimos de estos entornos porque estamos mejor formadas. Nos hemos incorporado masivamente al sector de la sanidad, de la educación, de la justicia, a la función pública. Donde hay jóvenes y donde hay mujeres hay futuro.

P. El expresidente de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo en alguna ocasión que no es desdeñable el número de homosexuales que se iban de la comunidad porque no encontraban acomodo en los pueblos.

R. Los hombres y las mujeres se mueven por una decisión personal, familiar o profesional. Se marchan para buscar la igualdad o mejores condiciones de vida. Por eso, si tuviera que quedarme con una sola medida, sería un plan nacional de banda ancha que cubra todo el territorio y al que tengan acceso todas las personas, no importa el lugar en el que vivan. No solo es una herramienta necesaria para el trabajo, también es imprescindible para la educación, la cultura, es el impulso de modernidad de este país. Es un auténtico derecho de ciudadanía.

P. ¿En qué momento estamos ahora mismo?

R. Está en juego es nuestro modelo territorial y de cohesión social. Un 53% del territorio está en grave riesgo de despoblación, combinado con envejecimiento. Cuando en un territorio se comienza a vivir estos movimientos de población, el tiempo en que se precipitan las cosas es muy corto. Se entra en una dinámica muy intensa y rápida.

P. ¿Diría que la situación en España es grave?

R. No se pueden demorar más las decisiones a adoptar. No se admiten más demoras ni más dilaciones. Hay que hacer políticas activas para hacer frente a los cambios demográficos y actuar ya adaptándose a la realidad de cada territorio.

P. Devolver las prestaciones perdidas con la crisis (centros médicos, escuelas, servicios sociales) necesita dinero.

R. ¿Cuál es el sobrecoste social para un país de renunciar a una buena parte de su territorio y sus recursos?

P. ¿Va a haber redistribución de la financiación para evitar ese sobrecoste social?

R. Todas las políticas públicas de las que estamos hablando requieren invertir recursos y optimizar los que se reutilizan. Los Ministerios de Economía y Hacienda se han pronunciado en este sentido. Nadia Calviño ha dicho que España tiene que abordar el reto demográfico, que es la despoblación y el envejecimiento. María Jesús Montero ha afirmado que este Gobierno va a pelear por que el criterio de despoblación se incorpore a la financiación autonómica y local. La financiación es una petición recurrente de los presidentes autonómicos.

P. ¿En qué momento se encuentra la estrategia demográfica?

R. Nos hemos comprometido a presentar la primera entrega la próxima primavera. Hemos creado un grupo interministerial y un grupo con las comunidades autónomas al que asistieron todas. Han mostrado una conciencia de que esto es un asunto que requiere del consenso y el acuerdo de todos.

P. Refugiados, bienvenidos. ¿No sería una simbiosis oportuna recibir a los refugiados en los pueblos?

R. Lo primero es que los municipios tengan las condiciones. Si la gente se está marchando de los pueblos… primero tendremos que resolver la actividad económica, empleo, vivienda, servicios básicos, para que los territorios se conviertan en oportunidad de vida y de desarrollo.

P. Habla de políticas de retorno ¿cuál es el papel del ocio y la cultura para ello?

R. La estrategia debe incluir la cultura y el ocio, que es un servicio básico. Hay que buscar muchas alianzas: con los poderes públicos, con el sector privado, que tiene que ver en esto una oportunidad, y en tercer lugar y prioritario, con los medios de comunicación y el mundo de la cultura: el cine, la televisión, las series… Es imprescindible devolver ese sentimiento de orgullo y pertenencia. Debemos ser capaces de trasladar una imagen digna de los hombres y mujeres que permanecen en el medio rural. Y que terminemos con los tópicos del cateto, el fracasado, el que se ha quedado ahí porque no vale para otra cosa. Un libro como La lluvia amarilla, de Julio Llamazares, hace más por el mundo rural que muchas campañas de publicidad.

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