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Uribe: “Deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia”

El expresidente colombiano, una de las principales voces contrarias a los acuerdos con las FARC, felicita a Santos pero aprovecha para criticar el pacto

Juan Manuel Santos y su esposa, María Clemencia Rodríguez, tras la comparecencia posterior al anuncio del galardón, este viernes.
Juan Manuel Santos y su esposa, María Clemencia Rodríguez, tras la comparecencia posterior al anuncio del galardón, este viernes. AP

"Ser colombiano no es apto para cardiacos" señaló el locutor de un importante programa de radio al dar a conocer a las 4 de la mañana (hora local) el Nobel de la Paz para Juan Manuel Santos. En el momento más duro de su gobierno, tras su derrota en el plebiscito del 2 de octubre, el Nobel llegó como un bálsamo para el mandatario tras una intensa semana que termina con el respaldo y el aplauso internacional a sus intentos por lograr un acuerdo con la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). El jurado reconoció a Santos y al pueblo de Colombia “que a pesar de abusos y dificultades no ha perdido la esperanza para lograr una paz justa” señaló el fallo.

En general, las reacciones desde dentro y fuera de Colombia coinciden en que el Nobel es el espaldarazo internacional que necesitaba un acuerdo de paz herido de muerte tras su derrota en las urnas el pasado domingo.

Uno de los primeros en reaccionar fue el también candidato al premio Nobel de la Paz, Timoleón Jiménez, alias Timochenko, líder de la guerrilla de las FARC y su contraparte a lo largo de cuatro años de negociación: “El único premio al que aspiramos es de la paz Con Justicia Social para Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras”, escribió en su cuenta de Twitter el líder guerrillero. Para el también negociador y miembro del Secretariado de las FARC, Iván Márquez, la esperanza es que  “el Nobel le dé al presidente Santos fuerza para darle vida al Acuerdo Final y dignidad a todos los colombianos”, escribió en la red social.

En el lado contrario, el expresidente Álvaro Uribe, ganador en el plebiscito del domingo, envió una felicitación con carga de profundidad: “Felicito el Nobel para el presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia”, escribió en la red social. Otro de los activistas del no y compañero de Uribe en las renegociaciones del acuerdo, el exprocurador Alejandro Ordóñez, dijo que la Academia no reconoció a Timochenko "porque no se premia los crímenes de lesa humanidad".

Entre las reacciones de la comunidad internacional, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó a su “amigo y compañero” por un premio que considera envía el “mensaje de que en un mundo de conflicto, la búsqueda de la paz debe ser apoyada y respaldada”. Su secretario de Estado, John Kerry, también felicitó al "valiente" Santos y manifestó su esperanza de que Colombia pueda "superar los obstáculos que todavía quedan" para sellar la paz. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon señaló que el Nobel de la paz llega en un momento crítico "cuando los colombianos necesitan esperanza".

Desde España, el Gobierno en funciones felicitó a Santos por sus "esfuerzos decididos" para poner fin al conflicto interno colombiano y reiteró su llamamiento “a buscar puntos de encuentro”, dijo la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Por su parte el expresidente Felipe González reconoció al Comité noruego por su acierto y señaló que el premio es una alegría a título personal que puede ayudar a unir a los colombianos a superar el enfrentamiento. Para González, es el momento de recordar que "el plebiscito, que ha dividido en dos mitades a la sociedad colombiana, no cuestionaba el objetivo: LA PAZ”.

Dentro de Colombia, la noticia fue recibida entre la sorpresa y la división. Entre los que se volcaron en las felicitaciones a Santos están las víctimas del conflicto, a las que el mandatario dedicó el premio. “Recibimos como propio el Nobel. Se trata de un premio para todas las víctimas” dijo Fabiana Perdomo, viuda del exdiputado del Valle del Cauca Juan Carlos Narváez, asesinado por las FARC durante cautiverio y activa militante a favor del Sí en la votación del fin de semana.

Una de las víctimas más simbólicas, la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, quien pasó seis años secuestrada por las FARC, dijo que la guerrilla merecía también un reconocimiento y destacó que el premio “ahoga las voces de quienes querían abortar el proceso de paz. Nos sintonizamos con la comunidad internacional. Esto nos permite ver el bosque y no las ramas en un detalle. Esto nos hace madurar como país y poder cumplir con la generación siguiente”, señaló a la cadena BLU. “Se trata de un renacer de la patria” añadió desde París. “Santos nos ha devuelto la esperanza y nos permite dejar atrás nuestros dolores”.

Para su compañera de cautiverio, la hoy senadora Clara Rojas, el premio es también un llamado de atención para las FARC, “para que se den cuenta de que deben escuchar otras voces”.

Entre las víctimas menos conocidas están Silvia Berrocal. La sobreviviente de la masacre de La Chinita (Apartadó), en la que murieron una treintena de personas, dijo que el Nobel “nos da más fuerzas para seguir luchando por nuestra anhelada paz y (…) tiene que darles fuerza a los impulsores del No para seguir con las negociaciones”.

Con el Nobel de la Paz, Santos se convierte en el sexto latinoamericano en recibir el galardón, junto a la líder indígena Rigoberta Menchú o el expresidente de Costa Rica, Oscar Arias, entre otros. Precisamente Arias destacó que el comité “no le otorga el premio a Santos porque ya se alcanzó la paz, sino que envía una señal a este pueblo para que deje de matarse entre hermanos”. Arias dijo que la Academia “reconoce que el proceso de paz está en crisis y hacen un llamado para que se mantenga el alto al fuego”.

Para Rigoberta Menchú, el premio ayuda al acompañamiento internacional para destrabar el proceso. “El Nobel lo recibimos en 1992 pero la paz se firmó en 1996 y el plebiscito se votó en 1999".

Desde Europa, la embajadora de la Unión Europea en Colombia, Ana Paula Zacarías, felicitó a Santos con la esperanza “de que el premio fortalezca en la búsqueda de una paz que una a todos los colombianos”. La representante europea dijo que en los próximos meses la guerrilla de las FARC podría salir de la lista de organizaciones terroristas, pero que el proceso sigue un proceso de revisión de seis meses. Entre los más madrugadores, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, envió su felicitación vía Twitter: “Espero que sea el impulso final para el reencuentro en Colombia”.

Por su parte, José Miguel Vivanco, director para Latinoamérica de Human Rights Watch y muy crítico con el proceso de paz, recordó las palabras del jurado al decir que espera que el premio sea un acicate para conseguir una “paz justa”.