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Miami-La Habana, unidas por mar

El buque ‘Ana Cecilia’ realiza el primer trayecto directo entre EEUU y Cuba en medio siglo

El mercante transporta ayuda humanitaria enviada por los exiliados

El barco 'Ana Cecilia' entra este viernes en la Bahía de La Habana.
El barco 'Ana Cecilia' entra este viernes en la Bahía de La Habana. EFE

En el amanecer de este viernes arribó al puerto de La Habana el buque Ana Cecilia, con 300 pies de eslora y una carga inusual. Se trata del primer envío marítimo directo desde Estados Unidos a Cuba en más de 50 años. La embarcación zarpó el miércoles pasado con un cargamento compuesto fundamentalmente por productos de primera necesidad —alimentos, medicinas, comida y útiles de aseo personal— remitidos por exiliados cubanos a sus parientes en la isla.

El buque fue recibido por autoridades portuarias y atracó ante la mirada curiosa de algunos transeúntes. Sin duda constituye un suceso inédito desde la instauración en 1961 del embargo norteamericano hacia la mayor de las Antillas. Hasta el momento sólo era posible realizar envíos comerciales de productos agrícolas fletados por compañías norteamericanas, según una ley aprobada por el Congreso de ese país en el año 2000. Medida que le ha permitido -durante más de una década- al Gobierno cubano comprar grandes cantidades de granos, pollo congelado y demás productos alimentarios al vecino del Norte.

“Ahora sí, mi hermano en Hialeah me podrá mandar las piezas para el viejo Chevrolet”, comentaba Manolo, un pescador que observaba la llegada del Ana Cecilia desde el muro del Malecón. Mientras, un par de jovencitos se hacían fotos con la enorme estructura azulada del buque a sus espaldas. “Este es un día histórico”, dijo uno, al tiempo que señalaba un pañuelo con la bandera norteamericana que le cubría la cabeza. Otros entrevistados expresaron también su satisfacción por la nueva línea de transporte directo que se ha establecido entre ambas orillas y recomendaron “aumentar la seguridad y los controles en el puerto para proteger la paquetería”. Ni una sola consigna antiimperialista se escuchó el viernes en las inmediaciones.

El Ana Cecilia viajó con bandera boliviana y nueve marineros, también bolivianos. Fue gestionado por la compañía International Port Corporation (IPC) radicada en Florida y fundada en 2008. La IPC obtuvo una licencia del Departamento del Tesoro de EEUU para poder llevar a cabo el envío a Cuba. Este permiso se inscribe en una lista de flexibilizaciones impulsadas por la Administración de Barack Obama, que ha fomentado el intercambio cultural y académico, ampliado el monto de las remesas que envían los cubanoamericanos y aumentado el número de viajes que pueden hacer éstos a la isla.

La compañía IPC espera repetir la misma travesía al menos una vez a la semana. El flete de medio kilogramo de carga costará 5.99 dólares [4,90 euros]. Lo cual significa una abaratamiento importante en relación con los actuales precios de envío desde Estados Unidos. Los exiliados cubanos podrán despachar todo tipo de artículos de primera necesidad: ropa, comida, muebles y avituallamientos para el hogar, pero también materiales de construcción, generadores eléctricos y piezas para vehículos. Algunos sugieren que éste quizás sea el primer paso para permitir también que los cubanoamericanos puedan viajar desde Florida hacia Cuba en barco, posibilidad que hoy no está permitida.

Hasta ahora esta mercancía debía viajar a través de terceros países, lo cual encarecía y ralentizaba su transporte, que podía tardar hasta dos meses en llegar a territorio cubano. El riesgo de pérdida o deterioro de los paquetes era además muy alto en esas condiciones. De ahí que la nueva iniciativa busque brindar un servicio de mayor eficiencia y celeridad. Los destinatarios podrán recoger su paquete en el puerto habanero o recibirlo a domicilio. Para los residentes en provincias alejadas de la capital, las entregas se demorarán hasta dos semanas. La empresa cubana encargada del traslado hasta las casas será CubaPack, que está autorizada por la Aduana General para estos menesteres.

Sin embargo, el viaje del Ana Cecilia hacia la isla no ha estado exento de polémica. La congresista estadounidense de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen asegura que este buque viola la ley Helms-Burton, que obliga a todo barco que arriba a Cuba para hacer negocios a esperar 180 días para poder tocar territorio norteamericano. Los directivos de la IPC señalan que el Ana Cecilia cuenta con todos los permisos.

Lo paradójico de esta situación es que el Gobierno de Cuba acaba de poner en vigor nuevamente los aranceles aduaneros sobre la importación de alimentos. Hasta el 18 de junio pasado estos artículos estaban libres de impuestos, lo cual contribuyó sobremanera al despegue de los restaurantes y las cafeterías privados. Los trabajadores por cuenta propia se beneficiaron en los últimos meses con la masiva entrada de condimentos, granos y otros productos culinarios, pero las tiendas estatales en divisas sufrieron una caída en las ventas.

A partir del próximo 3 de septiembre, además, aumentará de forma significativa el gravamen sobre la entrada de artículos no comerciales, entre los que se encuentran la ropa, los enseres y los equipos electrodomésticos. Se especula que el Gobierno de Raúl Castro ha tomado estas medidas para fomentar el consumo de la producción nacional y además para privilegiar la entrada de remesas en metálico por encima del envío de paquetes. Sin embargo, el efecto negativo sobre la economía familiar se hará sentir, especialmente entre aquellos que dependen del suministro llegado desde una nación que para la propaganda oficial sigue siendo "el enemigo".

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