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Huevos tontos o cómo convertir el pan duro en buñuelos

La magia de la cocina de aprovechamiento da una segunda vida en forma de masa frita a ingredientes humildes que puedes ‘tunear’ con bacalao, embutido y restos de guisos o asados

Los huevos tontos, hechos con pan, huevos, leche y lo que tengas por casa.
Los huevos tontos, hechos con pan, huevos, leche y lo que tengas por casa.Claudia Polo

Los platos de aprovechamiento abundan en el recetario tradicional y el pan es un ingrediente común en muchos de ellos: antes de que hubiera congelador, el pan seco era el verdadero “pan de cada día”. Torrijas, sopas de ajo, pudin de pan, migas… Cuando no abundaban la carne, el pescado o las verduras, se buscaban elaboraciones que apaciguaran el hambre durante horas y dieran energía para trabajar largas jornadas en el campo.

Los huevos tontos son uno de esos platos que aparentan más de lo que son. ¿Cómo camuflar la escasez de huevos y la falta de chicha? Mezclando unos pocos con pan, ajo y perejil ―para que cojan un saborcillo― y friéndolos como si fueran buñuelos. Si los tiempos eran buenos, se le podía añadir a la masa bacalao desmigado, unos trozos de jamón o ropa vieja. Hoy este plato de origen humilde nos enseña a aprovechar un pan seco, al que podemos incorporar otras sobras ―guisos, pescado o unas verduras asadas― y servir con alguna salsa sabrosa. El resultado es, lejos de aburrido, esponjoso y versátil.

La miga debe coger toda la humedad que ha perdido, por lo que se le añade leche poco a poco hasta que quede húmeda. Aunque se puede hacer a mano, un procesador de alimentos facilita la tarea: mete todos los ingredientes dentro, dale al botón y saldrá homogénea y perfecta para bolear. ¿Que les quieres dar una vuelta? Añade a la picadora gambas, pollo, calabaza cocida o especias variadas: lo bonito de estos recursos es que te permiten modificar, adaptar y aprovechar lo que tengas en casa.

Tiempo: 70 minutos

Dificultad: La de freír con cuidado y pulcritud

Ingredientes

Para 4 personas (como picoteo o acompañamiento)

  • 250 g de miga de pan del día anterior
  • 200 ml de leche
  • 3 dientes de ajo
  • 1 puñado de perejil fresco
  • 2 huevos
  • Sal (y sal en escamas para servir)
  • Pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra (o al gusto, para freír)

Instrucciones

1.

Cortar en trozos la miga de pan. Dejar en un bol junto con la leche durante media hora. 

2.

Incorporar la miga con la leche a una procesadora de alimentos, añadir los huevos, el ajo, el perejil, sal y pimienta. Triturar hasta obtener una mezcla homogénea. 

3.

Dejar reposar la masa en la nevera media hora. 

4.

Con las manos untadas de aceite o con dos cucharas, hacer bolas del tamaño de croquetas. 

5.

Freír en aceite abundante hasta que estén doradas. Escurrir bien y servir con sal en escamas.

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