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Aló Comidista: “¿Qué frutos secos engordan menos?”

En el primer consultorio de 2023 hay dudas sobre almendras y pistachos, inquietudes por el arsénico de las bebidas de arroz y cuestionamientos de los Chocapic. Y también una sopa de paella “con ruido de la Rambla de Barcelona”.

Si dices que los frutos secos engordan, estás mintiendo
Si dices que los frutos secos engordan, estás mintiendoMAKSIM SHUTOV / UNSPLASH
Mikel López Iturriaga

Aló, Comidista vuelve como un clavo a su cita mensual. En este consultorio vale todo: dudas culinarias, enigmas gastronómicos, problemas psicológicos, cuestiones metafísicas y dramas de la vida contemporánea. Sólo tenéis que enviarme un mail a elcomidista@gmail.com. Responderé a vuestras chorradas preocupaciones el primer viernes de cada mes, salvo festivos, puentes, enfermedad grave o fallecimiento.

Pedro: Soy un señor serio, recio, un poco aburrido incluso. Hasta soy heterosexual. Estoy en una de esas dietas aburridas de las de comer poco e ir al gimnasio. ¿Hasta qué punto puede ser apropiado un consumo moderado de frutos secos si lo que se busca es dejar de ser una nutria? ¿Hay mejores o peores? ¿Es el pistacho más conveniente que la nuez? ¿Tiene la almendra aviesas intenciones con los gorditos de corazón? ¿Y el cacahuete?

Querido Pedro, aunque resulte aburrido y como de otra época, no hay nada malo en ser heterosexual. A los heteros también os hizo Dios, y los que somos normales debemos ser comprensivos con vosotros, compadeceros y toleraros. Siempre que viváis vuestra heterosexualidad en privado, claro, y no intentéis adoctrinar con ella a los niños.

Antes de entrar en materia, un aviso: ponerse a dieta para adelgazar es una pésima idea. A ver si nos grabamos esta frase a fuego en la cabeza, defendida por ilustres nutricionistas como Juan Revenga: LA MEJOR DIETA ES NO HACER DIETA. ¿Por qué? Ahí van tres motivos. Primero, lo más probable es que cuando la dejes vuelvas a ganar el peso que perdiste e incluso lo superes. Segundo, puede ser perjudicial a largo plazo para tu salud. Tercero, haciéndola estás perdiendo un tiempo que podrías dedicar a lo que realmente te ayudaría a bajar de peso: un cambio de hábitos.

Sobre las bondades de los frutos secos -y los absurdos prejuicios contra ellos, causados por la aún más absurda obsesión por contar calorías- ya he escrito unas 63 millones de veces, así que dejo que te responda la dietista-nutricionista Teresa Hernáez. “Existe suficiente evidencia científica para recomendar el consumo diario de frutos secos: no sólo no contribuyen al aumento de peso, sino que además previenen de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras enfermedades no transmisibles. No habría distinción entre frutos secos con respecto a sus propiedades siempre que sean sin sal, azúcar u otros potenciadores de sabor, y la ración estándar se estima sobre unos 30 g de frutos secos (10-12 unidades, salvo con las nueces que serían unas 4-5 unidades)”.

Ana: Acabo de ver vuestro vídeo sobre bebidas vegetales, que me ha resultado interesante pero no ha resuelto mis dudas sobre la leche de arroz. Utilizo unos tres tetrabriks a la semana y me preocupa la cantidad de arsénico que pueda estar tomando. ¿Cómo de saludable es la leche de arroz? ¿Cómo puedo saber qué marcas tienen menos arsénico?

Querida Ana, antes de ponerte histérica con los presuntos venenos que contienen los alimentos, deberías respirar hondo, relajarte y pensar que autoridades como la AESAN en España y la EFSA en Europa vigilan que los productos que llegan a los supermercados sean seguros. Dichas instituciones públicas imponen límites muy estrictos al contenido de cualquier sustancia potencialmente dañina en los alimentos, así que no te creas todas las memeces alarmistas sobre “tóxicos” que leas en webs o redes sociales.

¿Las bebidas de arroz pueden tener arsénico? Sí. Entonces, ¿son peligrosas? No. Anda, ¿y por qué? Como explicamos en este vídeo, el arsénico está presente en el arroz y sus derivados, pero en cantidades tan pequeñas que no suponen un riesgo demostrado para los adultos. Ostras, ¿y si soy un bebé o un niño pequeño? En ese caso, deberías decir a tus papás que vigilen con esto, porque instituciones como la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica desaconsejan dar leche de arroz a los críos.

El dichoso vídeo de las bebidas vegetalesVídeo: MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA / UNTO

Una reciente evaluación de riesgos de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria recomienda diversificar los orígenes vegetales de estas bebidas especialmente en niños de 1 a 3 años (los bebés de menos de 1 año no deben tomar bebidas vegetales, sino leche materna o productos de sustitución). En vez de preguntarte qué marcas tienen más o menos arsénico -cosa imposible de saber porque no tienen obligación de declararlo-, eso es justo lo que deberías hacer tú si estás preocupada por este elemento químico: no beber solo leche de arroz, sino alternarla con otras de avena, almendra, coco o la que te salga del cotiledón.

Antonio: Ayer me pusieron esto en una base de Murcia. Tengo sentimientos encontrados, pero debo decirte que estaba rico. Patata, langostino y más cosas. ¡Murcia, qué hermosa ereh!

Querido Antonio, muchas gracias por enviarnos esta fantasía, digna de nuestro concurso internacional de comida viejuna. Si estaba tan bueno como las marineras y otras tapas murcianas, me muestro completamente a favor de ese cisne que va perdiendo salsa por la vida.

Violeta: Resulta que estoy defraudando a todos los que me rodean y a mí misma porque, pese a ser una cocinillas por encima de la media, siempre la pifio con las lentejas. Quicir, abro la olla y están muy buenas y en su punto, con su buen caldito. Y entonces las dejo enfriar y se van fraguando fraguando, y para cuando ya las puedo meter al frigo, se han convertido en un ladrillo jugoso y rico, pero ladrillo al fin y al cabo. Esto me da vergüenza sobre todo por mis hijos. Cuando yo muera no quiero que les pongan unas perfectas lentejas y piensen: ah, a mí me gustaban las de mi madre, que te las comías o te hacías un cenicero con ellas.

Querida Violeta, hija mía, en vez de hacer unas lentejas parece que seas la nieta de Vulcano trabajando el hierro forjado. Los guisos y potajes de legumbres suelen espesar cuando se enfrían. Para prevenir el efecto ladrillo, te voy a descubrir un ingrediente revolucionario, muy novedoso, difícil de encontrar pero perfecto para estas situaciones. Se llama “agua”. Si añades un chorro de este extraño líquido -o de caldo, si no estás dispuesta a renunciar ni a un miligramo de sabor- y remueves, notarás que el “fraguado”, como tú le llamas, desaparece, y las lentejas vuelven a estar caldosas.

Vulcano, haciendo lentejas en un chill
Vulcano, haciendo lentejas en un chillMUSEO DEL PRADO

Elena: Necesito con urgencia un buen libro sobre cómo hacer ramen. Mi marido le ha dado por creerse un chef japonés y cada día experimenta porque no se lee ni una receta por internet. A ver con un buen recetario conseguimos mejorar el resultado: de momento le digo que muy rico porque no le quiero quitar la ilusión, pero me matan "las ardores".

Querida Elena, empatizo contigo porque no hay nada peor que una pareja poseída por la locura de la cocina oriental. Marc Ortiz, autor del blog especializado en la sopa japonesa Don Ramen, ha publicado recientemente El libro del ramen, un muy buen manual para dominar la preparación básica de este plato y sus muchas variedades. Si no lo encuentras, siempre puedes atar a tu marido a una silla y obligarle a ver 100 veces seguidas nuestro vídeo Haz ramen como si fueras de Japón, a ver si algo de conocimiento se adhiere a su minúsculo cerebro.

Óscar: Encontrado en Australia. Ingrediente secreto: ruido de la Rambla de Barcelona.

Querido Óscar, gracias por mandarnos esta joya, que a buen seguro causará más de ictus en la Comunidad Valenciana. Lo de “paella soup” no suena muy prometedor, pero al menos de la Rambla sólo lleva ruido. Peor sería que este engendro estuviera hecho con los repugnantes arroces que les echan a los pobres guiris en algunos establecimientos infectos de dicha calle barcelonesa: casi preferiría ver en la lista de ingredientes “paloma despeluchada y piojosa de Plaça Catalunya” o “vómito de inglesa borracha de Plaça Reial”.

Cecilia: ¿Cómo se pronuncia “poke”, refiriéndonos al plato hawaiano? He oído /poké/, /póke/ e incluso /pouk/. Por favor, aclarádmelo, cada vez que lo pido en un restaurante lo hago de una manera diferente y me gustaría dejar de hacer el ridículo dos de cada tres veces.

Querida Cecilia, por una vez, la pronunciación más fiel al original es parecida a como se leería en castellano: poke, con el acento en la o. Sin embargo, la forma escrita “poké” está muy extendida en medios generalistas o especializados en gastronomía, por lo que yo diría que tampoco haces el ridículo acentuando en la e. Si quieres parecer la palurda del pueblo que va de viajada pero sabe el mismo inglés que Belén Esteban, di “pouk”.

Pablo: En casa desayunamos de puta madre: fruta, yogur, queso, huevo frito (a veces incluso garbanzos, como leímos algún día en El Comi) y también cereales: copos de avena con semillas de no sé qué. Pues resulta que ayer iba yo tan pancho por el pasillo de los cereales buscando las dichosas semillas y los copos, y me quedé loco cuando vi que a los Chocapic les han puesto Nutri Score A. No el B o el C, ¡¡¡el A, Mikel, el A!!! ¿Es el Nutri Score una puta estafa? ¿Hemos de olvidarnos en casa de nuestros desayunos top y volver a los Chocapic que con fruición devoré en mi infancia? ¿Será por esos Chocapic de entonces que cerca de los 40 conservo una musculatura apolínea?

Querido Pablo, no calificaré el NutriScore como “puta estafa” porque no quiero que sus creadores me pongan una demanda, pero sí te diré que es una maravilla para blanquear ultraprocesados, como bien contó Juan Revenga aquí. Este caso explica a la perfección por qué la industria que los produce, en este caso Nestlé, está encantada con este sistema: tienes un producto absolutamente infame desde el punto de vista nutricional como el Chocapic, cambias un poco su composición para adaptarla al algoritmo del NutriScore... y voilà: sacas una A o una B.

¿Significa dicha calificación que estos “cereales de desayuno” han dejado de ser ultraprocesados perjudiciales para la salud? No. Una cuarta parte de los Chocapic continúa siendo azúcar. Un niño que toma un bol con 50 gramos se está metiendo en el cuerpo casi 13 gramos de azúcar. Más de tres terrones. Así que no, los Chocapic siguen siendo lo que nutricionista Julio Basulto consideraría una "mierda" de manual. Y si tú conservas una musculatura apolínea no es por haber comido esta basura cuando eras pequeño, sino porque eres un gay normativo que se machaca en el gimnasio.

Adrián: Siempre he acostumbrado a guardar el queso o el embutido en la nevera en un táper hermético (por aquello de que no los reseque o cojan olores). Pero no sé por qué, desde que cambié de nevera a una tope de gama A+++, con todas las chorradas posibles, el interior del táper condensa siempre, la condensación baja a la base del tupper y lo empapuza y estropea todo hasta el punto de convertir el queso en moho puro. ¿Por qué pasa esto y cuál podría ser la solución?

Querido Adrián, si tus tápers son realmente herméticos, es un poco extraño que la humedad de la nevera se cuele dentro y te arruine el queso y el embutido. ¿No serán los del Pryca que te dio tu madre en los noventa? ¿O los más baratos del bazar de tu barrio? Tienes pinta de ser una de esas personas absurdas que se gastan un dineral en un neverón de película americana y luego ahorran comprando las tarteras más cutrongas del mercado.

En cualquier caso, tu drama tiene una solución bastante sencilla: cubre la base del táper con un papel de cocina doblado, pon el queso encima, cubre con otro papel por encima, y después tapa el táper. Opción B: lo mismo pero envolviendo el queso o el embutido en el papel. Éste absorbe el exceso de humedad y les pone un poco más difíciles las cosas a los hongos y bacterias. Por cierto, este truco funciona también para alargar la vida de las verduras de hoja (lechugas, escarolas, espinacas y demás parientes).

Francisco: Tengo una inmensa deuda de gratitud con este libro, y prueba de ello son las múltiples salpicaduras que lo adornan. Me ha salvado la vida doméstica en más de una ocasión y me he reído con sus comentarios y su escepticismo ante la pericia del lector-cocinero. Me he cansado de buscar a la autora pero nada. Ni otro libro ni una mención o dato biográfico. Confío en vosotras.

Querido Francisco, no me extraña que te hayas cansado de buscar a la autora. Para localizarla, he tenido que hacer un trabajo de investigación y deducción que ni el de Sherlock Holmes, Hercules Poirot y Jessica Fletcher juntos, consistente en buscar “Laura Donada” en Google. En el primer resultado descubres que tiene dos libros de cuentos infantiles para aprender a leer con pictogramas. En el segundo, que posee una cuenta en esa red social de la dark web a la que sólo unos pocos tienen acceso llamada Instagram.

Esto es lo que me ha contado tras contactar con ella: “Dile que es mi mejor amigo desde hoy y que me ha hecho una ilusión tremenda. Cuando escribí el libro pensé que la risa y el humor siempre salvan un pegao en la cazuela y un flan poco cuajado. Y si te sale bien y encima has disfrutado, ¡eso ya es el éxtasis! Mándale un abrazo de mi parte desde un pequeño pueblo extremeño en el que vivo”.

José Ángel: Somos dos hermanos conquenses que te aprecian mogollón y que viven en Berlín desde hace años. Como curiosidad, aquí te adjuntamos una foto de la cafetería de un McDonald's berlinés. Quizá en España no esté ocurriendo, pero en Alemania la pandemia ha sido la excusa perfecta de la hostelería para dejar de poner platos y tazas y que ya todo valga. Al menos esta vez han puesto una taza (sin plato, eso sí).

Querido José Ángel, no sé cómo me podéis “apreciar mogollón” siendo una persona tan desagradable en este consultorio, que a veces parezco Miércoles Addams en un día malo. No he detectado esta tendencia de la que habláis en la hostelería española, aunque no me extrañaría nada que acabe llegando. También os digo que igual un McDonald’s no es el sitio más adecuado para ponerse exquisito con el menaje, que para engullir sus hamburguesas y postres industriales tampoco necesitas una vajilla de la Royal Copenhaguen.

Ricardo: Estuve trabajando año y medio en la isla de Zanzíbar. Un día nos paramos el chófer y yo en un puesto de fruta y quise elegir una piña, agarrando una por las hojas, como nos han enseñado aquí a todo el mundo, pensando que si se desprendía fácilmente, es que estaba en su punto. El chófer se rió de mí, diciendo que ese método era "cosa de guiris", y que no aseguraba nada. Entonces cogió varias piñas por las hojas, y fue dándoles golpecitos con los dedos, como se ha hecho siempre en España con las sandías. Eligió la que transmitía un sonido más sonido a hueco, y descartó las que daban un sonido seco, como al golpear una madera. Han pasado casi 20 años de aquello, y desde entonces nunca he comprado una piña dura.

Querido Ricardo, gracias por compartir tu conmovedora historia de la piña en Zanzíbar. No sé si el truco de tu chófer funcionará o no, pero como nos pongamos todos a dar golpes a las piñas para elegirlas, los dueños de fruterías y supermercados van a estar encantados. Personalmente prefiero guiarme porque se noten llenas y pesadas (igual que el melón o la sandía), por el color mayoritario en su superficie (amarillo, bien; verde eléctrico o naranja oscuro, no tan bien) y por cómo les huela el culete (fresco y afrutado, vamos por el buen camino; avinagrado, abortar anilingus). Y aprovecho para recordar que, como expliqué en el misterioso caso de la piña boca abajo, esta fruta es no climatérica, es decir, que no madura una vez separada de la planta. Vamos, que si la compras verde, verde se queda.

Documentación: Carlos Doncel.

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Sobre la firma

Mikel López Iturriaga
Director de El Comidista, web gastronómica en la que publica artículos, recetas y vídeos desde 2010. Ha trabajado como periodista en EL PAÍS, Ya.com o ADN y colaborado en programas de radio como 'Hoy por hoy' (Cadena Ser), 'Las tardes de RNE' y 'Gente despierta'. En televisión presentó programas como El Comidista TV (laSexta) o Banana split (La 2).

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