_
_
_
_

Lombarda con manzana, pasas y piñones

 Colorinchis que me vuelven bananas / EL COMIDISTA
Colorinchis que me vuelven bananas / EL COMIDISTA

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

No recuerdo quién me sugirió la explosiva combinación de ingredientes de esta receta, sólo que en casa de su familia era uno de los acompañamientos para el cochinillo asado que solían tomar en Nochebuena (y no descarto estar inventándome esto también, así las gastan mis conexiones neuronales). Pero las palabras lombarda-manzana-vino-vinagre-col-pasas-piñones se quedaron grabadas en mi cabeza, y no tardaron en aparecer un día que andaba pergeñando la manera 927.982 de llevar esa preciosa col –¿qué tendrán los alimentos de ese color que los hace tan irresistibles?– a la mesa.

Esta lombarda es perfecta para tomar tal cual a temperatura ambiente o caliente, sola o acompañada de unas patatas asadas, algún corte de cerdo –con unos medallones de solomillo a la plancha ya lo peta, igual que con lomo asado frío–, un pescado graso como la caballa o en un bocadillo con pan de centeno y un queso fundente (le puede ir muy bien el de tetilla, y si se le añade algo de cerdo ahumado se consigue una lujuria germanogalaica de caerse de culo).

Un acompañamiento que podría ser un pariente lejano y sin fermentar del chucrut –tiene un sabor mucho más sutil y carece de sus propiedades probióticas, pero su sabor y textura pueden hacer un apaño si tienes mono– que se puede tunear con ajo, bayas de enebro, semillas de cilantro, cardamomo o anís estrellado (sin pasarse con estas especias, que en exceso pueden ser muy invasivas).

También es importante adaptar tanto la cantidad de vinagre como el punto de cocción al gusto del cocinero/comensal: a mí me encanta que la lombarda conserve un punto crujiente y habrá quien la prefiera casi compotada, y también la prefiero alegre de ácido mientras a otros les rechinen los dientes solo pensarlo. Ante la duda, prudencia: es mejor que te quede un punto más suave de lo que te gustaría que conseguir un plato que deje a tus invitados con la cara del Joker al primer bocado.

Dificultad: Es un poco largo, pero esa parte del trabajo la hacen el fuego y la olla.

Ingredientes

Para 4/6 personas

  • 1/2 col lombarda (unos 600-750 g).
  • 2 cebollas
  • 2 manzanas tipo Gala
  • 1 vaso de vino blanco seco
  • 30 g de piñones
  • 60 g de pasas
  • 1 vaso de caldo o agua
  • Vinagre de manzana o vino blanco al gusto (entre 3 cucharadas y medio vaso)
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Instrucciones

1.
Pelar las cebollas, cortarlas en tiras finas y sofreír en una olla más bien grande (la lombarda al principio abulta bastante) con 3 cucharadas de aceite de oliva y un poco de sal hasta que empiecen a dorarse. Poner las pasas a remojar en el vino.
2.
Mientras, quitar el tronco y las partes más leñosas de la lombarda y cortarla en tiras finas. Añadir a la olla y dar vueltas cinco minutos más. Hacer lo mismo con la manzana pelada y cortada a dados.
3.
Salpimentar, subir un poco el fuego y añadir el vinagre, removiendo hasta que se haya evaporado (como mucho un par de minutos). Añadir el vaso de agua o caldo, tapar y dejar cocinar a fuego lento entre 30 minutos y una hora, dependiendo de si se busca una textura más crujiente o suave.
4.
Sumar las pasas, el vino y los piñones previamente tostados en la sartén (sin aceite) y dejar cocer a fuego medio y destapado unos 5 minutos, hasta que parte del líquido de cocción se haya evaporado y quede una especia de salsita ligera. Servir caliente o a temperatura ambiente.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_