_
_
_
_
_

Coca de verduras asadas y queso

 Menaje y foto vacacionales / EL COMIDISTA
Menaje y foto vacacionales / EL COMIDISTA

Verduras y una masa que podría hacer cualquiera, ¿se puede pedir más? Pues sí: la coca que tenemos entre manos, además de ser deliciosa y facilísima, está pensada para aprovechar las muchísimas barbacoas que todos hacemos durante el verano. Es en ese momento, cuando ya casi no queda brasa y todo el mundo está poniéndose ciego a patatas asadas, chuletones y vinazo, cuando hay que tirar encima de los restos de las brasas unas cuantas verduras envueltas en papel de plata, así como el que no quiere la cosa. Seguramente ya no quede fuego para hacer una berenjena, pero unos vegetales de carne más fina, como el pimiento verde, el rojo, un calabacín pequeño o la cebolleta se cocinarán a la perfección.

Solo hay que hacerles un pelín de caso, como media hora más tarde, y cuando alguien pase cerca de la barbacoa –posiblemente para buscar más vino– darles la vuelta para, ahora sí, no volver a hacerles ni caso. Lo que encontraréis dentro de ese envoltijo de papel medio requemado es la base de algunas de las ensaladas más deliciosas que he comido jamás. Las verduras quedan cocinadas en su propio jugo, pero no tanto como las asadas o escalivadas al uso, sino un poco más crudas, recias y con más agua, perfectas para mezclarlas con otras hortalizas crudas, un poco de sémola, pasta, patatas o cereales como quinoa o trigo cocido y hacerse una ensalada de órdago que funcione como plato único. Algo bastante de agradecer el día después de haberse puesto hecho un cebatil, que por si alguien no lo sabe es lo que se hace en las barbacoas. Si no pensáis frecuentar ninguno de estos festines este año, podéis pasar las verduras por la sartén enteras (las más grandes, por la mitad), tapadas, sin aceite y a fuego medio durante unos 15 minutos.

Las otras salidas que se me suelen ocurrir para estos deliciosos restos pasan por bocadillos con mucho vegetal y poca proteína animal –en los que también pueden participar otras sobras, como la mítica pechuga de pollo un-poco-demasiado-churruscada-por-fuera, que mezclada con una salsa de yogur puede tener una nueva vida– o en pizzas o cocas. Son perfectas para cocinarlas en este formato, porque aunque todavía contienen líquido suficiente para no secarse en el horno –en una cocción corta–, han perdido el suficiente para no dejar la coca hecha un Blandi Blub.

Yo les he puesto un poco de brique de oveja que corría por casa, pero pueden funcionar igual sin queso (o con unas tiritas de jamón añadidas ya fuera del horno, un poco de sobrasada o cualquier cosa fundente que se os ocurra). Si sobra, que no creo, envolvedla en un papel de horno y al día siguiente seguirá perfecta. Lo de añadirle pimiento choricero a la masa es simplemente para conseguir un ligero sabor ahumado y un poco de color, si no tenéis o no os apetece –o sois más de romero, tomillo, orégano o albahaca– ponedle lo que os apetezca, siempre que no vaya a añadir o quitar mucha humedad a la masa.

Ingredientes

Para 4 personas

Para la masa

  • 450 g de harina de fuerza
  • 10 g de sal
  • 75 ml de aceite de oliva
  • 280 ml de agua
  • 8 g de levadura fresca
  • 1 cucharadita de carne de pimiento choricero

Para el relleno

  • 1 pimiento asado
  • 1 cebolla asada
  • 2 calabacines pequeños asados
  • 1 bulbo de hinojo asado
  • 2 tomates carnosos (tipo pera) asado
  • 100 g de queso (brie, camembert, brique...)
  • Sal
  • Pimienta

Instrucciones

1.
Disolver la levadura en media taza del agua tibia y dejar reposar. Tiempo aproximado: 5 minutos.
2.
En un cuenco poner la harina haciendo un hueco en medio. Poner en el hueco el agua, la sal, el aceite, la carne de pimiento choricero y la levadura disuelta, mezclando hasta que la masa se separe de las paredes del cuenco. Amasar un rato, hasta que la masa se vea lisa y elástica, hacer cuatro bolas y dejarlas reposar en sendos boles (tapadas con paños de cocina o film) hasta que doblen su volumen. Tiempo aproximado: 1,5 horas.
3.
Estirar la masa dándole la forma que se quiera y disponerla sobre un papel de horno. Repartir las verduras por encima y poner en el horno precalentado a 180 grados. Tiempo aproximado: 15-20 minutos.
4.
Cuando la masa esté dorada, sacar del horno y salpimentar las verduras. Poner el queso encima cortado en tiras finas, para que se funda, y servir tibio.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_