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"La verdura de la cena, mejor al dente" y otros consejos de una experta en trastornos digestivos

La química experta en Nutrición Ángela Quintas bucea en los vericuetos del intestino en su nuevo libro. Y señala a los malos de la película: antibióticos, ultraprocesados, estrés…

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Entre un 15% y un 20% de los españoles sufre una afección digestiva crónica, según la Sociedad Española de Patología Digestiva. ¿Molestias? Tres de cada cuatro. Por ejemplo, la acidez, que ataca a un 30% al menos una vez a la semana. Reflujo, úlceras, intolerancias, alergias... ¿Y quién no se ha hinchado como un globo después de una inocente ensalada? Ángela Quintas, autora de El secreto de la buena digestión (Planeta), propone un breve paseo por los vericuetos del intestino. Spoiler: si lo escatológico te repele, sáltate la penúltima pregunta.

Pregunta: ¿Es verdad que la comida cada vez nos sienta peor o, simplemente, es que hablamos de ella más que nunca?

Respuesta: Ambas cosas. Y nos sienta peor por el estilo de vida que llevamos: seguimos dietas pobres en fibra, abusamos de ultraprocesados, recurrimos con ligereza a fármacos como antiácidos, antibióticos o antiinflamatorios, padecemos estrés... Todo esto está detrás de muchos de nuestros males intestinales.

La gente que sufre dolores de estómago dice a menudo que la fruta y la verdura les sienta fatal. Sin embargo, usted comenta que la ingesta de fibra es recomendable. ¿Con qué nos quedamos?

El problema aquí es que si no tienes el intestino saludable y la comes en exceso [se recomiendan entre 25 y 30 gramos al día], acaba perjudicándote, ya que los alimentos ricos en fibra no se van a absorber en el intestino delgado, sino que serán fermentados por bacterias en el grueso, provocando una gran cantidad de gases que causan inflamación y dolor.

Entonces, ¿fruta y verdura por la noche sí o fruta y verdura por la noche no?

Sí, pero a ser posible que se combinen siempre con una proteína. La fruta, de hecho, no suele sentar mal. Pero la verdura sí lo hace si está muy cocida. A los que tienen problemas de gases: cuanto más al dente, mejor.

¿Es la nutrición un caldo de cultivo para bulos y fake news?

Sin duda. Los que más escucho: que el agua con limón en ayunas adelgaza; que las dietas détox eliminan toxinas; que la miga del pan engorda más que la corteza; que no deberíamos beber leche porque el resto de mamíferos adultos no lo hace, y que los huevos producen colesterol.

En el libro habla de patologías del estómago propias de la edad, como la hernia de hiato o el reflujo gastroesofágico. ¿Qué puedo hacer ahora para no padecerlas mañana?

Hay muchas pautas de prevención, como evitar el sobrepeso, comer despacio, no fumar y olvidarse de alimentos como los fritos, los muy grasos, el alcohol o los irritantes (picantes, muy especiados, comidas en escabeche...).

¿Cómo le marca la vida a alguien el hecho de que la comida no le siente bien?

De forma absoluta. Despertar cada día con dolores recurrentes o tener frecuentes ardores, reflujo, molestias articulares y falta de energía, son síntomas habituales en personas así. Los días te desgastan. Y el hecho de comer se convierte en una odisea. Son pacientes que no pueden permitirse un capricho. Salir a picar algo les produce miedo.

Cuando usted los recibe en consulta, ¿qué es lo primero que les dice?

Que estén tranquilos. Porque suelen llevar mucho tiempo sintiéndose mal: meses o años de pruebas sin diagnósticos concretos. Luego, analizamos a fondo su alimentación, su sintomatología, sus antecedentes y pruebas. Con esta información, diseñamos un plan específico para cada persona.

¿Por qué es tan difícil dar con lo que les pasa?

El sistema digestivo es muy complejo. Y, para un correcto tratamiento, no solo necesita de pruebas diagnósticas y farmacología, sino también de buenas pautas dietéticas. Muchas veces, con un solo cambio se reducen una gran mayoría de los síntomas, pero hay que dar con ellos y ser capaces de ponerlos en práctica.

También comenta en su libro que el intestino guarda una estrecha relación con la piel.

La aparición de manchas o de eccemas puede hacer pensar en una alteración de la microbiota, y en la presencia de permeabilidad intestinal: una patología por la que determinadas sustancias pasan, indebidamente, al torrente sanguíneo. En un intento por neutralizarlas y evitar que ocurra, el cuerpo produce reacciones químicas, como la liberación de histaminas endógenas, que provocan reacciones en la piel como urticarias, pero también moqueo, dolor de cabeza...

¡La famosa microbiota! ¿Cuáles son sus principales enemigos?

Los antibióticos, que atacan al patógeno pero también a bacterias buenas. Reducir la diversidad de microorganismos de nuestra microbiota se relaciona con el aumento de patologías como las intolerancias alimentarias, la diabetes, la obesidad, el síndrome del intestino irritable, enfermedades autoinmunes... Los ultraprocesados también le afectan, así como exponernos a pesticidas o haber nacido por cesárea.

Rompe usted el tabú haciendo una recomendación: mirar nuestras deposiciones antes de tirar de la cadena. ¿Qué debería alarmarnos?

Trozos duros, separados y difíciles de excretar indican estreñimiento, deshidratación o dieta baja en fibra; fragmentos blandos, de consistencia pastosa y con bordes indefinidos, son señal de estrés; y si es totalmente acuosa, significa que el cuerpo no está absorbiendo agua, electrolitos y nutrientes de los alimentos. Si el olor es nauseabundo, algo no va bien. Y en cuanto a los colores, tres que no son normales: amarillo, rojo y negro.

Dolores evidentes, eccemas en la piel, heces de un color extraño... ¿Qué otras señales avisan de posibles problemas digestivos?

Las más claras son hincharse como un globo, la diarrea, el estreñimiento, el mal aliento o las deposiciones pastosas. Entre las menos conocidas, el exceso de mucosidad, manchas en la piel, dolor de cabeza y articulaciones, ganas de comer dulce por las tardes, irritabilidad, molestia por los olores muy fuertes... Los síntomas de las alteraciones del intestino son sorprendentemente diversos.

Ángela Quintas también nos ha contado cuáles son los alimentos que más alergia dan, cuáles son sus síntomas y qué debemos hacer cuando aparecen. Descúbrelos en el nuevo número de BUENAVIDA, gratis en pdf en este enlace.

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