La nigeriana que quiere salvar el lago Chad

Oladosu Adenike, de 25 años, es una de las activistas presentes en la reciente COP25. Hace huelga para frenar los efectos del cambio climático en África

La activista Oladosu Adenike (en el centro) en una huelga del clima.
La activista Oladosu Adenike (en el centro) en una huelga del clima.Twitter

Entre un remolino de fotógrafos, curiosos y asistentes a la COP25 que rodeaban a Greta Thunberg en su visita sorpresa a la Cumbre del Clima el pasado 6 de diciembre, sobresalía la figura espigada de Oladosu Adenike. Esta nigeriana de 25 años, licenciada en Economía Agrícola, sigue los pasos de la activista sueca y desde hace meses se manifiesta en contra de los efectos devastadores que está teniendo el cambio climático en el lago Chad. "Conocerla me ayudó a confirmar lo que pensaba, y es lo humilde y lo poderoso que es Fridays For Future", asegura Adenike, la primera activista en Nigeria que abrazó el movimiento internacional liderado por adolescentes que hacen huelga de estudios cada viernes. 

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El agua del lago Chad se acaba, pues ha perdido el 90% de su superficie en 40 años: en 1994 tenía 25.000 kilómetros cuadrados, ahora poco más de 1.400, según datos de Naciones Unidas. La disminución del agua, el principal motor de desarrollo económico y social del país, ha llevado a la destrucción de los medios de subsistencia y a la pérdida de la biodiversidad en la zona. Es una más de las regiones en África que más sufren los efectos del calentamiento global a pesar de que este continente es el que menos emisiones contaminantes genera.

"Sé que estamos en esta crisis juntos, pero si las voces que vienen desde África no se escuchan en los foros globales una y otra vez, puede que no despierten las conciencias de nuestros líderes para actuar rápido", explicaba Adenike el pasado jueves en la COP25, antes del fin de una cumbre que solo ha conseguido un débil llamamiento a los países para luchar contra el cambio climático

A la pregunta, ¿ha estado África bien representada en esta COP25? Adenike tiene claro que si se habla de números, sí, pero que el continente tiene que tener capacidad en las mesas de negociación de poder aportar y buscar soluciones a las inquietudes y desafíos a los que se enfrenta la región. "Está claro que los países ricos del norte no están haciendo suficiente por los más pobres. La crisis del clima empeorará si nuestras voces son colonizadas y no se nos escucha en una conferencia global como esta", explica esta nigeriana, hija de una extensa familia de siete hermanos.   

A Oladosu Adenike le encantaría, en un futuro no muy lejano, trabajar en Naciones Unidas, en el Banco Mundial o en Banco Africano de Desarrollo, aunque uno de sus mayores sueños es convertirse en ministra de Agricultura o Medioambiente en Nigeria. Quizás, de esa manera, la decisión de actuar y conseguir resultados ya no esté en manos de otros. 

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Sobre la firma

Belén Hernández

Redactora de Estilo de Vida, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde escribe sobre cultura y tendencias, pero también sobre infancia, medio ambiente y pobreza en países en desarrollo. Antes trabajó en El Mundo y Granada Hoy. Es granadina, licenciada en Periodismo por la Universidad de Málaga y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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