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TRIBUNA i

El café puede pacificar Colombia y una empresa española lo facilita

Una iniciativa aúna la producción cafetera y la afirmación de la paz teniendo en cuenta a los productores locales

Un hombre recolecta café en Colombia.
Un hombre recolecta café en Colombia. FAO

Cuando a finales de agosto escuchábamos que una parte de la guerrilla de las FARC abandonaba el proceso de paz y volvía a las armas, a muchos se nos cayó el alma a los pies. En mi último viaje a Colombia tuve la suerte de debatir con exguerrilleros colombianos en Tecnicafé, un parque tecnológico para la innovación del café en Cauca promovido por la empresa española Supracafé, y había visto cómo sus esperanzas estaban puestas en su nueva vida con el café como medio de generación de ingresos. Abandonarlo no entraba dentro de sus planes.

El 31 de Agosto, y gracias entre otros a Tecnicafé, una treintena de excombatientes colombianos y ocho integrantes de comunidades del Cauca se graduaron como operarios de labores de campo en cultivos y emprendedores en procesamiento de productos derivados del café. 40 miembros de la comunidad fariana han adquirido conocimientos técnicos sobre el cultivo de este alimento para asesorar a más de 1.000 exguerrilleros dedicados a producirlo con fines de exportación. Como dice Antonio Pardo, excombatiente encargado en el suroeste de la reincorporación de los antiguos actores armados a la vida civil, "en Tecnicafé los preparamos para que hagan el acompañamiento técnico a nuestros excombatientes agricultores y a la comunidad".

La capacitación técnica es clave para que el proyecto sea autosostenible. Los nuevos emprendedores del café necesitan conocer las últimas tecnologías para competir con superioridad en el mercado desde el principio.

La capacitación en Tecnicafé es la tercera y última fase de una iniciativa que aúna el café con la afirmación de la paz. La primera fase comenzó en 2018 con la siembra de casi 1,5 millones de árboles de café en 552 hectáreas y la segunda fase fue la comercialización del grano. "El año pasado exportamos 132.000 kilos a Italia con la empresa Illy Café y este año tenemos un acuerdo para la exportación de 500.000 kilos a ese país y 100.000 kilos más para Australia", indica Pardo.

Como me decía Javier, uno de los excombatientes participantes en el curso,  "antes de ser guerrilleros varios de nosotros fuimos campesinos, nuestros padres nos enseñaron a cultivar la tierra, así que esto que hacemos hoy en día es como volver a nuestro origen, aunque con un conocimiento más tecnificado".

Un total de 12 cooperativas que representan a 1.200 personas forman parte de la iniciativa. Las tierras que siembran han sido cedidas, donadas, compradas por estas agrupaciones o son propiedad de las familias de los excombatientes.

Para Pastor Alape, delegado del Consejo Nacional de Reincorporación este es un proceso "de cómo se siembra esperanza y ejecutan actos de paz por encima de los incumplimientos del Gobierno, de la paquidermia estatal, es ver un número importante de ciudadanos, exguerrilleros que se están tomando en serio la construcción y se está sembrando paz en los territorios".

El proyecto, además, ha dotado a los estudiantes de competencias en procesos de agroindustria que les ha permitido crear PazCafé, una empresa que comercializa productos como barritas energéticas con cerezas de café, cerezas de café en almíbar o salsa para carnes. Todos estos están realizados con material que se genera y desecha en el proceso de producción del café.

“Participar y apoyar este proceso de formación ha supuesto sembrar los fundamentos para la reconstrucción de un nuevo proyecto de vida individual y comunitario, alrededor del café y su caficultura. Es un gran orgullo y una gran responsabilidad participar en este proyecto”, opina Ricardo Oteros, director general de Supracafé. 

Supracafé no es una empresa al uso. Desde su concepción en el año 1990 se creó teniendo en cuenta a los productores colombianos entendiendo que su ventaja competitiva y diferenciación pasa por incorporar y desarrollar a los productores de café. Hace ya 30 años estaba hablando de sostenibilidad en el sentido amplio de la palabra y de cadenas de valor inclusivas cuando ni siquiera se había acuñado el término de valor compartido. En el año 1999 contribuyó a formar la cooperativa AMUCC (Asociación de Mujeres Caficultoras del Cauca), para ayudarles a vender su producción a precios más justos. Hablamos de mujeres golpeadas por el conflicto armado, con sus maridos muertos o desplazados por el ejército o la guerrilla, convertidas en cabeza de familia.

Supracafé ha acompañado a la cooperativa a alcanzar las certificaciones de café de comercio justo y orgánico, y a profesionalizar toda su actividad para que las mujeres puedan obtener un rédito más amplio de su producto que en este momento es entre el 1 y el 5% de media de lo que pagamos por una taza de café. Es algo que a Ricardo Oteros, hijo de agricultores, siempre le ha removido las entrañas. Este programa ha permitido a más de 200 familias mejorar su calidad de vida y realizar las inversiones necesarias para continuar con su medio de vida.

Los nuevos emprendedores del café necesitan conocer las últimas tecnologías para competir con superioridad en el mercado desde el principio

Las mujeres AMUCC también son socias de Tecnicafé, un hub alrededor de la producción de café que ha conseguido tecnificar un producto que, al contrario del vino, el aceite o el champán sigue produciéndose de la misma forma que hace un siglo. El objetivo de Tecnicafé es la generación de valor en los ecosistemas cafeteros en un modelo abierto y colaborativo a través de la innovación, el emprendimiento y la formación, siempre con la sostenibilidad medioambiental por delante. Han conseguido crear un proyecto para la tecnificación de la producción del café y han creado varias app para la gestión de los cultivos. El parque ha conseguido aglutinar a todos los agentes públicos y privados clave en la producción de café y es un ejemplo de generación de alianzas para el desarrollo.

Por todo ello, Supracafé es la primera empresa española, y única por el momento, de entre más de 200 empresas de 69 países que forma parte del Business Call to Action de Naciones Unidas, un proyecto que apoya a empresas con compromisos para mejorar la vida de millones de personas en los países en desarrollo trabajando en los primeros eslabones de la cadena productiva.

Supracafé acaba de lanzar dentro de su gama el café ecológico fair trade AMUCC, un café producido 100% por mujeres, 100% trazable, donde Supracafé, en alianza con AMUCC, controla todos los eslabones de la cadena hasta el cliente final, desde el cafetal a la taza. Han conseguido un café de alta calidad, trazable y con contenido social. El Gran Hotel Inglés, uno de los establecimientos icónicos madrileños por ser el primer hotel de lujo construido en la capital, es el primero en ofrecerlo a sus clientes.

Pasión, Permanencia, Paciencia y Personas son las cuatro P de la sostenibilidad para Ricardo Oteros y, como dice, “Supracafé las tiene metidas hasta la médula”. Impresionante lo que puede conseguir una taza de café bien gestionada.

María López Escorial es profesora en el Instituto de Empresa desde 2002 y consultora independiente especializada en innovación social, mercados de la base de la pirámide y soluciones empresariales para combatir la pobreza. Además, es presidenta de la Fundación Compromiso y Transparencia. Elegida entre las top100 mujeres líderes 2018.

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