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TRIBUNA i

‘Honest bróker’, una nueva figura clave para alcanzar los ODS

No hay una gran solución a problemas complejos sino un sinfín de pequeños esfuerzos que culminan en una mejoría. Un ejemplo: líneas telefónicas de ayuda las 24 horas atendidas por niños y para niños

Por mucho que nos afanemos en conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), muchos de los problemas más apremiantes de nuestra sociedad parecen inabarcables. La solución a desafíos sociales tan complejos como la pobreza, la salud pública, la educación, la migración o el cambio climático implican a un gran número de personas, instituciones y organizaciones, además de tener un amplio espectro de causas y contextos. Además, replicar las soluciones encontradas a estos problemas no parece posible a la escala que sería necesaria para lograr resultados. El cambio sistémico se alza como una de las posibles soluciones para el cambio social, pero como dice Jeroo Billimoria, —fundadora de varias ONG internacionales, presidenta de Child & Youth Finance (CYFI) y emprendedora social de Ashoka—, este concepto requiere un enfoque completamente nuevo: hay que concebir cómo creamos el cambio y quiénes y cómo estamos involucrados en crearlo.

La primera experiencia de Billimoria con esta nueva forma de abordar los problemas sociales fue intentando solucionar el problema de los niños de la calle en India. La población de estos menores en este país es la más alta del mundo: cerca de 20 millones de niños según un informe de la Agencia de la ONU para los refugiados, que suponen un quinto del total en el mundo. La necesidad de independencia, los traumas emocionales y la miseria en los barrios más pobres llevan a los chavales a abandonar el hogar o a las calles para ganarse la vida. Esto deriva en problemas de salud, así como abusos sexuales, adicción a las drogas e incluso, en algunos casos, violencia por parte de los mismos funcionarios policiales.

En India, como en muchos países, no existía una estrategia gubernamental concreta para atender a estos niños, ni para su reintegración en la sociedad. Con servicios de soporte insuficientes para atender una realidad tan extensa y devastadora, solo en Bombay el número estimado de niños de la calle era de 130.000 y solo existían 40 organizaciones para atenderlos, según Child HelpLine International. Por otra parte, todos los trabajos con ellos se centraban en la rehabilitación institucional y estaban dirigidos completamente por adultos. Las organizaciones no habían intentado combinar sus esfuerzos, preferían trabajar de forma independiente y "reinventar la rueda" cada vez. Para Billimoria, todo indicaba que había que hacer las cosas de otra forma.

Una de las primeras acciones que realizó fue reunir a todas las organizaciones que estaban trabajando en esta causa para validar una solución conjunta en la que cada una pudiera aportar sus capacidades y recursos, y así todos se sumaran a la solución.

Como fruto de este proceso colaborativo, en 1999 lanzó Child HelpLine, una línea telefónica gratuita para que los niños de la calle puedan pedir ayuda rápidamente, como asistencia policial y atención médica, con solo marcar un número de teléfono. Para atraer a los menores y que estos confíen en el servicio, la línea es atendida por los propios niños de la calle formados para ello. Child HelpLine combina servicios telefónicos de emergencia las 24 horas con una labor de seguimiento destinada a cambiar la situación de sus asistidos.

India no es el único país con este problema. Dado el éxito del programa, otros países plantearon expandir su modelo. Billimoria, consciente de la necesidad de crear consenso y unir los esfuerzos de las múltiples organizaciones que trabajaban en este tema, decidió crear Child HelpLine Internacional, que hoy cuenta con 178 miembros en 146 países que atienden más de 20 millones de llamadas al año. Con la información de estas llamadas son capaces de influir políticas públicas y cambiar la vida de los pequeños.

Child Helpline Internacional hoy cuenta con 178 miembros en 146 países que atienden más de 20 millones de llamadas al año

Una de las necesidades identificadas fue la inclusión financiera de los niños y los jóvenes, para lo que Jeroo creó en 2010 Child & Youth Finance (CYFI) que desde 2010 ha movilizado 23.700 organizaciones en 137 países consiguiendo empoderar a 24,4 millones de niños.

Con la experiencia de Child HelpLine Internacional y Child & Youth Finance y Aflatoum otro de sus proyectos, Billimoria y su equipo ha diseñado un proceso de cinco tácticas para abordar lo que ellos han llamado “cambio sistémico colaborativo”.

En vez de la solución tradicional de desarrollo que hasta ahora se ha focalizado en decisiones top-down implementadas de forma jerárquica, el cambio sistémico colaborativo reconoce que no hay una gran solución a problemas complejos sino un sinfín de pequeños esfuerzos trabajando armónicamente que culminan en la adopción generalizada de nuevas formas de hacer y de pensar.

El elemento clave para conseguir el cambio es la figura del honest bróker o intermediario honesto. Como dice Billimoria, “si quieres conseguir que el cambio se materialice, tienes que ser percibido como un 'bróker honesto'”. Es decir, ser alguien que no piensa en sí mismo o en su organización, sino en el movimiento y en el cambio a generar. "Si la gente ve que eres honesto puede haber escepticismo inicial, pero al final todo el mundo se une".

Las tácticas para seguir por un honest bróker son:

  1. Convocar: La primera tarea es democratizar el terreno de juego, convocar a todas aquella personas y organizaciones grandes o pequeñas que estén interesadas en el tema y proveer espacios de entendimiento y colaboración.
  2. Conectar: El segundo es ser capaz de conectar a todos los interesados. El bróker o agente de cambio tiene una visión general del proceso, y el poder de conectar organizaciones que están trabajando de manera complementaria. También pueden actuar como repositorio central de conocimiento sobre la causa.
  3. Co-crear: Por su visión general y su neutralidad, el agente ayuda a co-crear la solución a la causa por la que todas las organizaciones están trabajando.
  4. Celebrar: Normalmente, solo se celebra al final de los procesos o de los principales hitos. En esta nueva manera se aprovecha el mecanismo de la celebración para seguir generando cambio y mantener a los participantes motivados e involucrados.
  5. Calibrar: El cambio sistémico colaborativo incluye numerosos esfuerzos de cambio a la vez, adaptados a varios contextos. El agente tiene un papel clave al investigar y medir el impacto de los cambios creados, para que las adaptaciones locales puedan maximizar su impacto y aprender unas de otras.

El proceso tarda un año o año y medio para crearse, pero después las cosas van mucho más rápidas. Se necesita todo ese tiempo porque no solo se trata de conseguir que la gente se siente a hablar, sino que estén de acuerdo. Como dice Billimoria, “llevamos 50 años intentando combatir la pobreza porque hay muy poca colaboración y porque los procesos son desde la base hacia arriba. Además, no hay confianza real entre las organizaciones para generar el cambio. El papel del intermediario honesto es clave, ya que puede que las organizaciones no confíen entre ellas, pero confían en ti como agente de ese cambio. Conectar a los miembros en vez de quedarte tú en el centro atraerá otras instituciones. Como movimiento, es una estructura orgánica.

En este momento se están compilando una lista de casos y proyectos para ofrecérsela a las Naciones Unidas y que adopten esta metodología para la consecución de los ODS. Billimoria y su equipo ya no seguirán impulsando CYFI, pues no piensan que añadan valor más que monitoreando el movimiento, haciendo diagnóstico y midiendo en impacto. Un honest bróker, si es honesto, se retira cuando su papel acaba. Termina diciendo Billimoria: “Desde grandes gobiernos nos están pidiendo abordar otros problemas como el del desempleo y estamos valorando conjuntamente si podemos hacerlo. ¿Cuántas veces un gran gobierno le pide a una pequeña organización que asuma un problema tan vasto y acuciante?”

Por los éxitos ya cosechados, parece que la solución puede funcionar aunque sea laboriosa y larga. ¿Habremos encontrado la panacea?

María López Escorial es profesora en el Instituto de Empresa desde 2002 y consultora independiente especializada en innovación social, mercados de la base de la pirámide y soluciones empresariales para combatir la pobreza. Además, es presidenta de la Fundación Compromiso y Transparencia. Elegida entre las top100 mujeres líderes 2018.

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