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OPINIÓN i

El País Vasco encuentra la ‘formula de Astérix’ de la sostenibilidad

El Reino Unido ya está copiando algunas fórmulas de Euskadi. ¿Y el resto de administraciones españolas?, se pregunta la autora

Portada del libro 'Astérix en Hispania', editado por Salvat.
Portada del libro 'Astérix en Hispania', editado por Salvat.

Como dice el artículo Sin los gobiernos locales no hay desarrollo sostenible, el Gobierno Vasco y, en especial, la Diputación de Guipuzkoa, tienen una clara apuesta por los ODS y en particular el número 12: producción y consumo responsable. Y eso se nota.

Cuando escribí en el artículo titulado Si quieres cuidar de la Tierra, compra ropa a las pymes españolas, me di cuenta de que muchas de las empresas de las que hablaba, y algunas otras que no mencioné, como muebles Lufe (el llamado Ikea vasco) eran del País Vasco. Esto me hizo pensar que los allí tenían la fórmula de la sostenibilidad y había que contagiarla al resto de España.

Empresas consolidadas y referentes en sus sectores: Ternua, el Patagonia español, pionera en el mundo en la fabricación de prendas y accesorios deportivos de altas prestaciones técnicas de manera sostenible y con materiales reciclados, primera en utilizar pluma reciclada; SKFK, que usa en un 92% de las prendas de su colección SS18 fibras sostenibles y respetuosas con el medioambiente, con la sostenibilidad integrada en toda la actividad de la empresa; EKO-Modo, la única empresa industrial de Europa que no solo recicla plástico, sino que lo transforma en productos propios para diferentes sectores: automoción, envases o el sector textil; cooperativas de reciclaje pioneras como, Koopera y numerosas nuevas promesas se han forjado en uno de los territorios más pequeños de España. ¿Cuáles son las claves del éxito?

Por un lado, Gipuzkoa se caracteriza por ser un territorio con una población altamente sensibilizada en temas ambientales. Los vascos tienen un apego especial a la tierra y la naturaleza, está en sus venas. Subir al monte para un vasco es como salir al patio de su casa. Como dice Oihane Pardo Pérez, directora creativa y fundadora de Amarenak, empresa que busca recuperar la prenda tradicional vasca kaiku adaptándola a la actualidad bajo criterios de sostenibilidad, “las circunstancias climatológicas, históricas, políticas y culturales nos han influido de cierta manera. Aunque no me gusta generalizar, creo que los vascos son gente que ama su tierra, su cultura y sus paisajes, nos gusta disfrutar de ellos y esto te hace cuidarlos. Tenemos un tiempo inestable y cambiante y creo que eso te hace aprender, que no se puede controlar la naturaleza, que siempre hay un factor que no puedes controlar y que tienes que estar preparada para todo y para seguir adelante sin resignarte”.

Creo que ese amor por la naturaleza probablemente esté detrás de índices de recogida selectiva que en Gipuzkoa superan en 20-25 puntos la siguiente provincia y con el porcentaje de recuperación de residuos el más alto de España, según el delegado de medioambiente. La propia polémica política sobre gestión de residuos, con la incineradora paralizada y el sistema alternativo Puerta a puerta puso en pie a la ciudadanía, supuso un cambio de Gobierno y sirvió de acicate para la concienciación sobre el problema de gestión de residuos y sus posibles soluciones.

Varias empresas que basan su modelo en la sostenibilidad son líderes mundiales en sus sectores

Por otro lado, como define Mónica Pedreira, directora de medioambiente de la Diputación de Gipuzkoa, “el País Vasco cuenta con una industria en su mayoría Pyme muy sensibilizada con temas ambientales, pero sobre todo con la innovación y la apuesta por el talento local”. Tampoco podemos ignorar el tesón y espíritu emprendedor vasco, que Eduardo Uribesalgo director de innovación de Ternua lo definió como “Pa´lante y ya veremos”. Lo siguen intentando aunque al principio no salga bien. En muchas de estas empresas, contra viento y marea, tendencias de mercado o gustos del consumidor, la convicción y los valores personales y profesionales, se anteponen a la lógica empresarial. Como ellos dicen: “No lo podemos hacer de otra forma, nos traicionaríamos a nosotros mismos”.

Pero también hay una apuesta muy consciente desde la administración por la economía circular. El departamento de Medio Ambiente de la diputación de Gipuzkoa, innovador y claro referente, junto con otras actividades de concienciación a la ciudadanía y apoyo a las empresas, ha creado un clúster de moda sostenible GK Green fashion, único en España. En palabras de José Ignacio Asensio, diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa, en la jornada de Conferencias de Moda Sostenible Slow Fashion: The positive Change for Planet and People, “el clúster de la moda sostenible se concibe con una triple finalidad: para apoyar políticas favorables con la naturaleza, fomentar el empleo e impulsar el sector industrial”.

El clúster apoya la presencia internacional de las firmas, la elaboración de actividades de promoción, y realiza acciones que generan visibilidad. Además de políticas de subvenciones y becas, uno de los objetivos estratégicos de GK Green Fashion es que líneas prioritarias de fondos europeos de destino a la moda sostenible vengan a su territorio.

También apoyan proyectos piloto para la generación de nuevas capacidades, como el proyecto Lurrekolore, que busca utilizar los desechos de las nueces de sidrerías de Gipuzkoa para hacer tintes naturales o la recuperación del cultivo del lino, en una apuesta junto a Francia, para recuperar el cultivo del lino como tejido sostenible y circular, creando empleo y un nuevo ecosistema.

El cluster empezó con seis o siete diseñadores, cada uno por su lado, y ahora ya son 22 que tienen que cumplir una estricta lista de requisitos sociales y medioambientales. Todo ello, fruto de un diagnóstico macro y micro de qué se debe hacer en el territorio para avanzar en la lucha contra el cambio climático. Identificando sectores en los que incidir con proyectos muy concretos. Con un cuerpo técnico muy concienciado y los mejores asesores a su lado, Slow Fashion Next, que les apoya en toda la estrategia.

Los objetivos son muy claros: generar un polo de actividad en el territorio que impulse la economía local, genere empleo, potencie la industria del reciclaje, desarrolle talento local en un nicho con mucha proyección, que otro tipo de empresas se sumen al reto, y al final que cambie cómo consumimos y cómo reciclamos. La sostenibilidad como un valor de competitividad y de negocios más resilientes con el resurgimiento del “made in local”.

Está labor se alarga en la concienciación de la ciudadanía. Desfiles de moda sostenible en uno de los enclaves únicos en Gipuzkoa, el palacio Miramar; campañas dirigidas a jóvenes de bachiller y FP sobre moda sostenible y consumo responsable con una simulación real y práctica de un proceso de clasificación del residuo textil que se genera en nuestros hogares; elaboración y proyección del documental Made in-made for, la realidad de la segunda industria más contaminante del mundo; actividades en colaboración con centros comerciales… Todo ello organizado por la Diputación, para concienciar a la ciudadanía y proponer soluciones concretas, con la premisa de que cualquier acción por pequeña que sea cuenta.

El caldo de cultivo está en la sangre y conciencia de los vascos, pero hay que regarlo y abonarlo. Parece que la diputación de Gipuzkoa ha encontrado la fórmula. No en vano la Semana del Cambio Climático Change the change se ha celebrado en San Sebastián.

El consulado británico ya les ha llamado para copiarlo…. ¿Y el resto de administraciones españolas?

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