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“El arte no debería tener límites geográficos”

La artista italo-senegalesa Maïmouna Guerresi expone una obra impregnada de espiritualidad en el municipio gerundense de Salt, una localidad con un 40% de población extranjera

Uno de los montajes expuestos en la muestra de Maïmouna Guerresi.
Uno de los montajes expuestos en la muestra de Maïmouna Guerresi.

Desde el pasado 3 de mayo, la Casa de Cultura Les Bernardes de Salt exhibe la obra Aïsha en el País de las Maravillas, un viaje a Girona, la primera exposición individual en España de la italo-senegalesa Maïmouna Guerresi. Las comisarias Laura Cornejo y Manuela De Leonardis no han hecho una elección trivial al exponer la obra de esta artista. Con cerca del 40% de población extranjera, Salt es uno de los municipios españoles con mayor número de migrantes; una ciudad donde la diversidad cultural es la norma, y donde las mujeres negras y musulmanas ocupan un lugar central. Así, a través del lenguaje de la fotografía, el vídeo y la instalación, la exposición de Guerresi, que se podrá visitar hasta el próximo 28 de junio, invita al espectador a repensar la relación entre subjetividad y alteridad, y a contemplar la espiritualidad de la mujer musulmana más allá de los tópicos, ofreciendo una oportunidad para repensar al ser humano desde el amor.

Pregunta. Su trabajo está lleno de elementos que recuerdan las diferentes intersecciones entre culturas, resultado de una biografía que arraiga tanto en Italia como en Senegal. ¿Cree que la exposición de Aïsha en el País de las Maravillas, un viaje a Girona puede generar más impactos en la sensibilización y concienciación del público en municipios con niveles tan altos de presencia extranjera como es Salt?

Respuesta. Cuando recibí la invitación de la comisaria Laura Cornejo para hacer una exposición individual en el Centro les Bernades de Salt pensé que era una oportunidad para enfrentarme con un nuevo espacio de exposición y aprender sobre la ciudad de Girona, a la que Salt está unida. Así es como propuse una exposición que estimulara la reflexión sobre el patrimonio cultural y espiritual y sobre la identidad en constante cambio.

Para mí, el arte es el aliento y la voz del espíritu humano que permiten externalizar la vida interior de uno, pero también es un medio para difundir y apoyar la propia visión social y política. Para la casa de cultura de Les Bernardes, amplié este proyecto con nuevas obras y, en particular, con una instalación específica para el sitio, titulada Les sale del ablucio. Esta instalación, inspirada en los baños árabes del siglo XII es un símbolo arquitectónico de la feliz convivencia entre las tres religiones. Recuerda el período islámico en España, donde las artes alcanzaron un nivel de calidad muy alto, lo que provocó una interacción cultural indudable con las otras religiones monoteístas, la cristiana y la judía, que participaron y contribuyeron al desarrollo de la cultura y las artes de la época.

Para mí el arte no debería tener límites geográficos... Pero lo cierto es que un artista de la diáspora africana que tiene un pasaporte europeo o estadounidense tiene más ventajas e intercambios culturales

¿Le ha sorprendido la diversidad cultural que ha visto en Salt?

Cuando llegué a Salt me encontré con una fuerte realidad multiétnica, que vi como una feliz convivencia entre personas de diferentes países, y para ser honesta, me sentí como si estuviera en casa…

En varias entrevistas comenta que fue durante un viaje que hizo a Senegal que se sintió atraída por el mundo sufí, ¿cómo casa la espiritualidad y el Islam en su arte en un universo como el de la Europa contemporánea, especialmente Italia, donde el discurso islamófobo de la derecha cada día parece más arraigado?

Con mi trabajo trato de reafirmar una energía femenina universalmente reconocible que se traduce en evolución espiritual. Intento descontextualizar y descolonizar las diversas ideas estereotipadas de las mujeres en el mundo islámico. Intento resurgir, a través de nombres y símbolos de objetos a través de mis representaciones de video, fotografías y artefactos, a partir de personalidades místicas, femeninas y musulmanas, especialmente africanas, pero también de otros continentes, que han contribuido a la evolución social y espiritual de su país, aunque la historia lamentablemente ha olvidado.

Eso le ha valido poder exponer en grandes ferias y bienales por todo mundo. ¡Incluso hemos visto a sus mujeres lánguidas en una exitosa serie de Spike Lee en Netflix ¿Cree que es un indicativo de que actualmente, el arte africano y el arte producido por la diáspora están de moda?

R: Es cierto que en los últimos años se ha prestado especial atención a lo que se denomina arte africano, un término que se utiliza porque el sistema de arte debe enmarcar, relegar, confinar y catalogar a las personas e incluso a los artistas. Para mí el arte no debería tener límites geográficos... Pero lo cierto es que un artista de la diáspora africana que tiene un pasaporte europeo o estadounidense tiene más ventajas e intercambios culturales. Desde otro punto de vista, podemos considerar la diáspora artística como una voz y expresión de un arte que llama la atención y conciencia sobre los problemas sociales y políticos que aún existen en muchos estados africanos.

La obra se exhibe coincidiendo con el Ramadán en una ciudad donde aproximadamente la mitad de la población tiene orígenes fuera de Cataluña, además de fuera de Europa. ¿Con qué aspectos de Aïsha pueden sentirse identificados los residentes de Salt?

La narrativa de mi trabajo abarca diferentes temas: desde el sentimiento panteísta de la naturaleza, a la búsqueda del ser interior, a la esencia femenina, entendida como evolución espiritual. En mi investigación artística, desarrollé una visión introspectiva de los diferentes impulsos que recibí de mis dos culturas, occidental y africana, conectadas por la espiritualidad islámica sufí. Es en esta área que me embarqué en un camino que podría definir en la palabra metissage o pensamiento sincrético. Este concepto de identidad híbrida se refleja en mi trabajo a través de un lenguaje metafísico que se expresa en símbolos, signos caligráficos, disfraces y personajes. Espero que mi mensaje sea percibido como un estímulo para acercarse al arte y la cultura, especialmente a la comunidad multiétnica que asiste al Centro Les Bernardes. En cualquier caso, durante mi estancia en Girona, no vi guetos, sino una realidad multiétnica y la voluntad de la comunidad política de implementar un sistema de integración social.

En la mayoría de los países de África, la diversidad cultural es mucho mayor que en cualquier nación europea. Sin embargo, la mayoría de los africanos no experimentan esta alteridad en el conflicto. Senegal, por ejemplo, tiene una gran diversidad cultural entre Wolof, Diola, Mandinka o Serer, que a pesar de haber tenido sus consecuencias de confrontación en Casamance, se resuelve de manera bastante ejemplar. En España, sin embargo, existe un conflicto histórico entre diferentes identidades nacionales. ¿Cree que el islam y la espiritualidad, de los cuales tu trabajo está impregnado, son elementos de cohesión social en este caso particular?

El conflicto está en estrecha relación con la frustración, que se basa en el hecho de no poder obtener lo que uno quiere. La psicología individual no está lejos de la vida política, por lo tanto, el inconsciente juega un papel esencial en el conjunto de conductas humanas que marcan la vida política de las instituciones. Así que el esfuerzo espiritual para superar los conflictos internos se debe dirigir contra las pasiones y la ignorancia, la lucha contra el alma inferior (nafs) y la lucha contra el ego caprichoso. La Tradición Islámica es rica en referencias y consejos sobre esta lucha (yihad) contra el alma rebelde, y como solía decir el profeta Muhammad, la gran yihad es la interior hacia uno mismo.

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