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“Estamos a punto de utilizar herramientas que nos pueden decir algo sobre la energía oscura”

El premio Nobel de Física Saul Perlmutter aplica su experiencia en astrofísica para desarrollar una ‘app’ contra las noticias falsas

Saul Perlmutter ha sido investido doctor 'honoris causa' por la Universidad de Barcelona.
Saul Perlmutter ha sido investido doctor 'honoris causa' por la Universidad de Barcelona.

Saul Perlmutter (Illinois, Estados Unidos, 59 años) recibió en 2011 el Premio Nobel de Física por descubrir que el universo crece sin parar y cada vez a más velocidad. Basó su estudio en el análisis de 42 supernovas, explosiones de estrellas de varios períodos de la historia del cosmos. A través de la distorsión de su luz, que ha viajado por el espacio durante millones de años, consiguió probar que las galaxias están cada vez más separadas. El director del Centro de Ciencias Cosmológicas de la Universidad de Berkeley tiene hoy en día su teoría confirmada con los datos de más de 12.000 estrellas. Su experiencia en la recolección de datos le ha llevado a centrarse también en proyectos más terrenales. Uno de ellos es la creación de un complemento para integrar en el navegador de internet que combate las fake news puntuando las noticias del 1 al 10 en función de su credibilidad.  Perlmutter, que  fue investido este lunes doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona,  admira la capital catalana, que ha visitado como turista, por su arquitectura. Viajó a Cataluña también en 1995 en un encuentro de su grupo de investigación, Supernova Cosmology Project, en Begur (Girona), cuando faltaban tres años para concluir su gran descubrimiento.

Pregunta. ¿Cuánto ha crecido el universo desde 1998, cuando descubrió que se expande sin parar de forma acelerada?

“El universo sigue siendo infinito, pero las distancias entre galaxias son un poco mayores”

Respuesta. Durante este tiempo ha crecido una parte por cada mil millones de partes. Sigue siendo infinito como entonces, pero las distancias entre galaxias son un poco mayores. 

P. Poco se sabe sobre la llamada energía oscura que genera este crecimiento. ¿Qué ha cambiado en las dos últimas décadas?

R. Hay muy pocas diferencias entre las distintas teorías sobre la energía oscura. Necesitábamos que nuestras mediciones fueran 20 veces más precisas y durante los últimos 20 años nos hemos dedicado a inventar las herramientas que nos pueden decir algo sobre la energía oscura. Estamos a punto de empezar a utilizarlas. Una de ellas se basa en los restos de resplandor del Big Bang para averiguar dónde estaban los puntos calientes y fríos del universo hace 14 millones de años. Estos puntos se pueden rastrear para ver cómo se convierten en las galaxias actuales. Esta técnica se llama oscilación acústica de bariones (BAO, en sus siglas en inglés) y estamos preparados para utilizarla junto a datos de supernovas y un método que mide las lentes gravitacionales débiles. Esperamos que en los próximos 5 o 10 años estos experimentos tengan sus resultados. 

P. ¿Se atreve a predecir algún gran descubrimiento? 

R. Algunos pasos consisten en confirmar lo que ya sabemos, pero aún podemos tener sorpresas y dar grandes saltos. La cosmología es una ciencia joven.

La energía oscura y la cuántica están muy conectadas

P. ¿Cree que la misión europea LISA contribuirá a definir la energía oscura?

R. Por supuesto. Esperamos que traiga novedades sobre los fundamentos de la gravedad y la radiación gravitacional. Una de las formas en las que se pueden utilizar estas técnicas es para medir la expansión del universo. 

P. ¿Tiene esta fuerza desconocida algo que ver con los enigmas de la física cuántica?

R. Están muy conectadas. Las cosas más pequeñas del mundo pueden estar dirigidas por las más grandes. Una de las posibles explicaciones sobre la energía oscura y la aceleración es que vemos un espacio vacío en la mecánica cuántica que está muy ocupado por partículas apareciendo y desapareciendo. Este zumbido puede ser la causa de la aceleración. Podría servir para definir la constante cosmológica de la que hablaba Einstein. 

P. Con todo el conocimiento que tiene ahora sobre el universo y unas cifras de espacio y tiempo que usted reconoce que son abrumadoras, ¿cómo respondería a la pregunta simple de quiénes somos los humanos?

La ciencia ha sido extremadamente buena en juntar a gente de todo el mundo para resolver problemas

R. No somos muy fuertes ni poderosos, pero si compartimos nuestro conocimiento podemos hacer cosas sorprendentes que la humanidad nunca se había planteado. La ciencia ha sido extremadamente buena en juntar a gente de todo el mundo para resolver problemas. Me gustaría que este fuera el espíritu general para abordar todos los problemas del mundo. 

P. ¿Cree que la expansión del universo nos acabará matando dentro de millones de años o nos mataremos a nosotros mismos por cuestiones como, por ejemplo, una mala gestión del cambio climático?

R. Si aprendemos a trabajar juntos, no me preocupa el cambio climático. Tenemos que hablar entre todos para resolver los problemas en vez de luchar desde posiciones diferentes. Formamos parte de un proyecto común. La expansión del universo no hay que resolverla ahora, solo tenemos que vivir juntos y sobrevivir bien durante mil millones de años. En ese momento sabremos mejor cómo tenemos que seguir viviendo en un universo en expansión. 

P. ¿Encontrar exoplanetas habitables es una posible solución?

R. Estudiar otros planetas, hasta los de nuestro sistema solar, es un parte importante para descubrir la forma en la que evolucionamos como humanos. Pero no creo que solucione el problema del cambio climático. Tenemos que trabajar para que todo el mundo pueda vivir bien en nuestro planeta. 

P. Ahora es el director del Instituto de Ciencia de Datos de Berkeley. ¿Qué tiene que ver esta disciplina con la cosmología?

R. Los resultados de la investigación [la que valió a Perlmutter el Premio Nobel de Física] fueron un ejemplo precoz de la ciencia de datos en la ciencia tradicional. Todo lo que hacíamos y hacemos ahora depende de manera crucial de ser capaz de analizar datos con fluidez y de forma experta. El Instituto de Ciencia de Datos es el único lugar donde he visto gente de todos los departamentos de la universidad ayudándose para resolver problemas. 

P. Uno de los proyectos del instituto que usted codirige es un software para aprender a detectar noticias falsas.

Si aprendemos a trabajar juntos, no me preocupa el cambio climático

R. Imparto un curso sobre pensamiento crítico junto a un profesor de Psicología y otro de Filosofía. Queremos que los alumnos sean conscientes de todo lo que les rodea. Uno de los ejercicios consiste en analizar noticias y buscar errores en los textos. Cada semana encontrábamos buenos ejemplos y me vino en mente el momento en que pedimos voluntarios para analizar fotos de galaxias tras darles algunas indicaciones previas. Pensé que podríamos hacer lo mismo con las noticias: crear un servicio público en el que varios voluntarios pudieran ayudar a responder preguntas sobre los artículos y compartir esta información.

P. Recuerda al proyecto SETI@HOME para buscar vida extraterrestre de forma colaborativa que nació en su universidad.

R. Sí, ¡exacto! Conozco a sus promotores. Yo no trabajé en él pero me ayuda a entender qué puedes hacer con la gente.

P. ¿Cuándo va estar disponible su detector de noticias falsas?

R. Tenemos una versión básica para los estudiantes y estamos intentando buscar financiación para ponerlo a disposición de todo el mundo. 

Parece que [las 'fake news'] sean el resultado de gente que solo quiere resolver las cosas chillando

P. ¿Ve las fake news como una amenaza para la supervivencia de la humanidad?

R. Parece que sean el resultado de gente que solo quiere resolver las cosas chillando para hacer que sus argumentos ganen. Esto está totalmente en contra de lo que hemos aprendido los científicos sobre el pensamiento crítico. Es necesario ser conscientes de cuáles son nuestros errores y es muy útil preguntar a terceros en qué ven que nos equivocamos. Si enseñamos y aprendemos a dialogar, habrá menos incentivos para la creación de fake news.

P. Pero, ¿cree que los políticos siguen esta filosofía?

R. A muchos de los líderes les gustaría ser más colaborativos y racionales, pero consideran que, si cambian, la gente no los votará. Tenemos que trabajar con los ciudadanos para que vuelvan a formar parte del debate y luego será la gente la que pedirá que los políticos sean más colaborativos y racionales. Por ejemplo, la llamada técnica de las encuestas deliberativas da muy buenos resultados. Consiste en escoger a un grupo aleatorio de personas y preguntarles sobre un determinado tema. Luego, un grupo de expertos se ofrece a responder a sus preguntas. Ellos deciden si lo que les responden tiene sentido: deliberan sin que los expertos les digan qué tienen que pensar.

P. ¿Qué opina de la inversión en investigación? Ha dicho alguna vez que el proyecto que le valió el Nobel, que duró una década, no sería posible hoy en día.

R. Es fácil que la gente se olvide de lo importante que es la investigación basada en la simple curiosidad. Quieren pagar a los científicos para resolver pequeños problemas. Pero no es así como hemos llegado al éxito como civilización. Si podemos dar respuesta a grandes cuestiones y evitar ir paso a paso, nos podemos saltar muchos de estos pequeños problemas. Pero no creo que la mayoría de fundaciones y gobiernos lo vean así.

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