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Valencia presenta ante la ONU el Centro Mundial para la Alimentación Urbana Sostenible

La iniciativa, creada por el Ayuntamiento junto a la FAO, servirá para compartir experiencias, transferir conocimiento y difundir prácticas responsables de gestión de productos entre ciudades

Celebración del encuentro sobre el papel de las ciudades, en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York.
Celebración del encuentro sobre el papel de las ciudades, en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York. FAO

En Valencia se han protegido 18.000 metros cuadrados para ponerlo a disposición de los vecinos y que puedan levantar en ellos huertos urbanos. Estudiantes de Nueva York auspiciados por el Ayuntamiento han analizado los desperdicios generados en la Universidad y han hecho campañas de concienciación. En Quito se ha aumentado la biodiversidad de sus alimentos a través de programas de cultivos. En Praia se han repartido kits de agricultura de cerca de 30 euros para que las personas planten verduras en sus casas. En Nairobi han eliminado a intermediarios para reducir costes y han mejorado el almacenamiento y la refrigeración de productos. En la ciudad indonesia de Surabaya se han lanzado programas de formación de pequeñas empresas para mujeres y repartido semillas...

Son experiencias locales de los cinco continentes, mayores o menores, con más o menos éxito, que pasarán a formar parte del corpus de conocimiento y prácticas que se gestionarán desde el nuevo Centro Mundial de Valencia para la Alimentación Urbana Sostenible (CEMAS), una iniciativa liderada por el consistorio local y la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que ha sido presentada este martes en la sede de la ONU, en Nueva York, y será inaugurada el próximo 1 de abril en la Marina de Valencia.

"Presentamos algo que hacemos con ilusión y con un consenso amplio. Y es el momento porque va a ser un tema crítico en los próximos años. Solo hay que extrapolar los datos de demanda de alimentos en las ciudades, de agua, de material, de energía; el aumento de la obesidad o ver la distancia en la que se cultiva lo que comemos para saber que necesitaremos cambios profundos desde la dieta hasta el sistema", señala el alcalde de Valencia, Joan Ribó, justo después de presentar el CEMAS ante la ONU. Ha sucedido durante el encuentro De los problemas globales a las prioridades locales: el papel de las ciudades en la agenda global, incluidas las ciudades para el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la nutrición y el cambio climático celebrado en la sede de la organización, donde se expusieron las experiencias de estas seis ciudades ante la presidenta de la Asamblea, María Fernanda Espinosa. "En las ciudades somos capaces de traducir lo normativo a lo práctico y tener impacto directo en la población. Los gobiernos locales inciden en la capacidad de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)", expresó Espinosa en la apertura del evento, en el que también participó ONU-Hábitat.

Las ciudades han asumido que tienen capacidad de acción y de respuesta rápida y reconocen responsabilidades con los ODS

Los datos y evidencias se repiten de forma reiterada en el discurso:

"Sin las ciudades es imposible cumplir los ODS. Hace falta generar una nueva arquitectura internacional", señala el alcalde de Quito

- Cerca del 55% de la población mundial vive en zonas urbanas, y para el 2050 está previsto que aumente hasta el 68%, en particular en África y el Sudeste asiático, donde se concentra el hambre y la pobreza.

- Alrededor del 80% de todos los alimentos producidos se consumen en zonas urbanas.

- Las migraciones a las ciudades son imparables y su crecimiento informal genera descontrol, inseguridad e insalubridad en la planificación y el abastecimiento de productos.

- Los alimentos ultraprocesados, altos en grasas, sales y azúcares, provocan cada vez más obesidad en estos entornos.

- El abandono de los cultivos tradicionales reduce la biodiversidad.

- Las áreas urbanas cubren solo 3% de la superficie del planeta, pero consumen entre 60% y 80% de la energía mundial, emiten alrededor de 75% del total de emisiones de efecto invernadero y usan más de 75% de los recursos naturales...

Educar sobre las dietas saludables y reducir el desperdicio alimentario, que alcanza un tercio en el mundo, se suman a esta narrativa.

Frente a este panorama, las ciudades han asumido que tienen capacidad de acción y de respuesta rápida y reconocen responsabilidades con los ODS, por lo que cada vez se unen más para crear redes de intercambio y colaboración, con eventos como el Pacto de Milán en 2015, para generar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados.

Valencia tomó el testigo, fue elegida Capital Mundial de la Alimentación Sostenible en 2017 y celebró la cumbre de alcaldes de las ciudades firmantes del texto italiano. El impulso prosigue ahora con el CEMAS, que se centrará en recopilar y comunicar estas experiencias y contará con el asesoramiento de la FAO en cuestiones técnicas, estadísticas, de contactos... "Hay que informar, conocer los saberes tradicionales, sanos y saludables. Y Valencia ha tomado el liderazgo en este ámbito. Las experiencias se pueden replicar en otras partes y que todos perciban cómo desarrollar distintas ideas", señaló José Graziano da Silva, director general de la FAO, que muestra especial preocupación por el aumento de la obesidad y sus costes en salud y sanitarios o el cambio climático y su repercusión en la agricultura. "Hay que traer la agricultura a la ciudad, con alimentos frescos, de estación, accesibles, de calidad", añadió.

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, reconoció el poder de las ciudades y solicitó a las altas instancias cobertura para acometer las medidas. "Sin las ciudades es imposible cumplir los ODS. Hace falta generar una nueva arquitectura internacional, también con recursos del sector privado y estados con legislaciones claras, sencillas y estables", expuso Rodas, que requirió también de apoyo técnico para preparar los proyectos e involucrar a los jóvenes y a las comunidades en los ODS.

"Hay que mostrar a las ciudades que se puede marcar la diferencia, que puede existir la democratización alimentaria. Pero las ciudades compran fondos de inversión, hay control de las multinacionales. No se puede localizar todo, pero pensemos en esferas de decisiones cercanas", indicó por su lado Emilia Sáiz, secretaria general de Ciudades y gobiernos locales unidos. "Sabemos que no será rápido, que es una tarea a largo plazo, pero la situación conduce a un escenario insostenible e imposible. Es ahora un momento inminente y emocionante", declaró Ribó.

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