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Valencia reúne a 100 ciudades para debatir el futuro de la alimentación urbana

El encuentro mundial de alcaldes tratará temas como la producción local o el desperdicio de comida

El Mercado Central de Valencia.
El Mercado Central de Valencia.

De Nuakchot (Mauritania) a Tegucigalpa (Honduras). De Nueva Delhi (India) a West Sacramento (Estados Unidos). Y así hasta más de 100 ciudades de 50 países estarán presentes este jueves, viernes y sábado en Valencia. La ciudad española, que ejerce una suerte de capitalidad mundial de la alimentación en 2017, acogerá a representantes de algunas de las 159 urbes firmantes del Pacto de Milán. El acuerdo, nacido en la Expo de la ciudad italiana hace dos años, persigue transformar la alimentación en las ciudades para adaptarla al cambio climático, luchar contra todos los tipos de malnutrición (tanto por defecto como por exceso) y combatir el desperdicio de comida, entre otros desafíos.

Mientras el fenómeno de la urbanización prosigue imparable dos tercios de la humanidad vivirán en ciudades para 2030, según las previsiones de Naciones Unidas—, las urbes buscarán en Valencia encontrar soluciones en lo local que cubran las lagunas que deja la actuación de los Estados. El objetivo es construir un sistema alimentario sostenible desde abajo. Porque ese crecimiento de las ciudades está provocando cambios importantes en las dietas, que afectan tanto a sus habitantes como a los productores agrícolas de las áreas rurales.

En plena epidemia del sobrepeso y la obesidad (afectan a 2.000 millones de adultos, principalmente en zonas urbanas), el Pacto de Milán apuesta por volver a consumir productos frescos, de temporada, y producidos cerca de la ciudad (o incluso en huertos urbanos). "Estas son dinámicas que difícilmente pueden introducirse desde los Estados, o incluso desde las comunidades autónomas", argumentaba el alcalde de Valencia, Joan Ribó, en una entrevista con EL PAÍS. El regidor también recordaba paradojas como que los valencianos, con 10.000 hectáreas de huerta, importen alimentos de lugares a miles de kilómetros del Turia.

Por eso, los participantes en el encuentro tratan de fomentar que las frutas, verduras, carnes o pescados ecológicos o kilómetro cero (producidos a menos de 100 kilómetros de donde se consumen) predominen en la cesta de la compra de los urbanitas, en detrimento de alimentos procesados menos saludables. Entre otras cosas, esa cercanía sirve para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del transporte y otros procesos.

El crecimiento de las ciudades está provocando cambios importantes en las dietas y problemas de obesidad y sobrepeso

La capital valenciana se convirtió el año pasado en la primera ciudad del mundo en firmar un acuerdo de colaboración con la FAO (la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura). El director general del organismo, José Graziano da Silva, también participará en el encuentro de este viernes para abordar otro de los puntos negros de la alimentación urbana: el despilfarro de comida. Solo en España, 24 millones de kilos de productos que podían haberse consumido acaban en la basura cada semana.

Los alcaldes y representantes presentes en la cumbre podrán, además, compartir experiencias positivas y ayudarse mutuamente. Por ejemplo, Duala (Camerún), Praia (Cabo Verde) y Dakar (Senegal), están colaborando en proyectos de pequeños huertos urbanos que permitan a los habitantes más vulnerables de estas ciudades obtener productos nutritivos que complementen sus dietas. Y Valencia podrá exponer, entre otras cosas, la experiencia tradicional de la Tira de Contar, que hoy día permite a cientos de agricultores de la zona vender sus productos directamente a los consumidores.

Después de la propia Milán, y Roma, el viernes será la capital del Turia la que ceda el relevo a otra ciudad como sede de esta iniciativa, en la que lo local pretende mandar en la mesa de los urbanitas y hacer su menú vital más saludable y sostenible.

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