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Es hora de refundar la cooperación

Oxfam Intermon lanza su informe anual de Realidad de la Ayuda. En ediciones anteriores era difícil pensar que esta política seguiría en declive, pero la realidad confirma el peor de los presagios

El secretario de estado de Cooperación y para Iberoamérica, Jesús Gracia, visitó el hangar de Ayuda Humanitaria de la AECID en Torrejón de Ardoz, para supervisar el material que se envió a Ecuador.
El secretario de estado de Cooperación y para Iberoamérica, Jesús Gracia, visitó el hangar de Ayuda Humanitaria de la AECID en Torrejón de Ardoz, para supervisar el material que se envió a Ecuador.

Oxfam Intermon lanza su informe anual de Realidad de la Ayuda, donde se analizan los datos de la política de cooperación al desarrollo del año 2015. En ejercicios anteriores de este análisis era difícil pensar que esta política pública seguiría en declive, pero la realidad en ocasiones puede superar el peor de los presagios y, por sexto año consecutivo, la partida de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) vuelve a caer.

En 2015, la AOD se sitúa en el 0,12 % de la Renta Nacional Bruta (RNB), el nivel más bajo desde los años 90, lo sitúa a la cola de la comunidad de donantes del CAD, ostentando el vergonzoso puesto 26 de 28, después de que en 2009 estuviéramos en el puesto 11 de este ranking con un 0,46% de la RNB.

Naciones Unidas ha anunciado que el mundo vive la peor crisis humanitaria de la historia. En un momento tan grave, España ha vuelto a recortar la ayuda para emergencias: un 85,4% desde 2009

Y esta caída después de que el presidente Mariano Rajoy se comprometiera ante Naciones Unidas a incrementar la AOD en cuanto España entrara en la senda de crecimiento. Pero tras un año de crecimiento de la economía española, la AOD sufre una nueva reducción del 11% con respecto al año anterior (2014) y ya acumula una caída del 73,5%.

Y podemos seguir hablando de promesas incumplidas por parte de este Gobierno con respecto a la política de desarrollo de nuestro país. Hoy se vive la crisis de desplazamiento global más grave de la historia con más de 65 millones de personas obligadas a dejar sus hogares por la violencia . España se comprometió a acoger a 17.387 refugiados, cifra irrisoria, teniendo en cuenta las cifras globales, pero a día de hoy solo han llegado a España 1.167 personas. Queda hasta finales de septiembre para que lleguen y el Gobierno sigue paralizado y sin cumplir a pesar de que la mayoría del Congreso se lo exige.

Además, Naciones Unidas ha anunciado recientemente que el mundo vive la peor crisis humanitaria de la historia con más de 128 millones de personas con necesidades humanitarias. En un momento tan grave, España ha vuelto a recortar la ayuda humanitaria, que es la partida presupuestaria que más ha caído desde 2009, con un descenso del 85,4%.

Este fuerte recorte de la AOD tiene además consecuencias graves en la eficacia de esta política cuyo fin es luchar contra la pobreza y la desigualdad fuera de nuestras fronteras. El poco presupuesto que ha quedado se utiliza principalmente para responder a las contribuciones obligatorias de la Unión Europea y organismos multilaterales, por lo que no responden a una planificación estratégica, ya que la entidad que realmente tiene el mandato de implementar esta política con un plan establecido, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo(AECID) gestiona sólo el 15,7% de la AOD.

Solo se puede plantear la opción de refundar la política de cooperación. Empezar de cero pero aprovechando toda la experiencia de los profesionales y de lo aprendido cuando éramos un donante relevante

Por otra parte, durante este 2015 se comienza a hacer patente en España una peligrosa tendencia hacia la creciente securitización y la externalización de fronteras de la política de cooperación. Una peligrosa deriva que también se observa entre el resto de principales donantes. Así, por ejemplo, el Ministerio del Interior pasó de gestionar menos de un millón de euros en 2014 a más de 14 millones en 2015. De hecho, fue el ministerio que más aumentó su aportación a la ayuda española. Aproximadamente el 90% de estos recursos se ejecutaron en dos únicos países: Mauritania y Senegal con el objetivo de controlar y luchar contra la inmigración ilegal.

Ante esta dramática situación de la Ayuda Oficial al Desarrollo, con la llegada de un nuevo equipo al Ministerios de Asuntos Exteriores y de Cooperación, sólo se puede plantear la opción de refundar la política de cooperación. Empezar de cero pero aprovechando toda la experiencia de los profesionales y de lo aprendido cuando éramos un donante relevante.

Esta refundación permitirá a España tener una voz solidaria en el mundo y responder a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que es la nueva Agenda de Desarrollo internacional. Esta nueva agenda de desarrollo es universal obliga a los estados a cumplir objetivos dentro y fuera de sus fronteras, lo que implica una oportunidad para priorizar la lucha contra la pobreza, la desigualdad y por un mundo sostenible en el nivel más alto del organigrama de gobierno y así priorizar también la política de cooperación.

Para llevar a cabo esta refundación es vital que España incremente de manera urgente la AOD hasta alcanzar el 0,4% de la RNB en 2020, empezando por un incremento del 0,25% en los próximos Presupuestos Generales del Estado. Siendo primordial el incremento de 150 millones de euros en ayuda humanitaria.

La mayoría de los representantes parlamentarios ha votado a favor del incremento de la AOD a un 0,4%. Esperamos que el Gobierno les escuche y se sume a este compromiso

También es necesario una reestructuración profunda de las instituciones responsables de luchar contra la pobreza y la desigualdad con la creación de una Vicepresidencia de Desarrollo, Medio Ambiente y Derechos Humanos que se ocupe de la Agenda 2030, incluida la política de cooperación. Urge también reforzar el rol de la AECID tanto con recursos como con una planificación estratégica especializándose en aquellos sectores donde España pueda tener valor añadido como la lucha contra la pobreza, la desigualdad y por la resiliencia de las poblaciones más vulnerables. Y, por supuesto, se debe abandonar la idea de que la cooperación sirva para parar la migración o externalizar fronteras a cambio de fondos.

La mayoría de los representantes parlamentarios ha votado a favor del incremento de la AOD a un 0,4%. Esperamos que el Gobierno les escuche y se sume a este compromiso.

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