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EL PULSO COLUMNA i

Pastillas de amnesia y otros remedios para ser feliz

Vivimos en un mundo hecho a la medida de las distracciones, donde para hacernos notar debemos ser intrépidos y creativos

Solo son dulces, pero psicológicamente ayudan a mejorar.
Solo son dulces, pero psicológicamente ayudan a mejorar.

En el consultorio de Anahi Navarro y Elba Elena Prado, dos psicólogas bolivianas de 30 y 25 años que utilizan ropa casual y lentes modernas, hay un tresillo, dos sofás de una sola plaza, una máquina de café y un grupo de frascos de vidrio con tapones de plástico llenos de “vitaminas” para “fortalecer los órganos del sistema amoroso” y tabletas para curar el “resfrío emocional” tras los desengaños o lidiar con el mal humor en el trabajo.

A veces, el mayor consuelo es una simple píldora de surrealismo

Vivimos en un mundo hecho a la medida de las distracciones y los distraídos, donde para hacernos notar debemos ser intrépidos y creativos. En 2011, estudiantes chilenos, padres, ancianos y niños hicieron turnos para correr durante dos meses y medio alrededor del Palacio de la Moneda en defensa de la educación pública. En 2012, para conseguir que se hablara más de la contaminación en China, un multimillonario anunció que comercializaría aire puro enlatado. Y el año pasado estas dos profesionales decidieron implementar una línea de medicamentos ficticios para alejar la psicología de los despachos grises, fríos y desangelados. “Para que la gente pudiera hacer terapia desde su casa”, dice Anahi. Y para que los interesados en descubrir los secretos de su comportamiento dejaran de tener miedo a los terapeutas.

Según el prospecto, el Ubicatex Forte, uno de los falsos remedios que Anahi y Elba venden por menos de un euro, contiene 20 gramos de aquí, 20 de ahora y 60 de realidad, y su objetivo es que no nos agobiemos más de la cuenta pensando en el futuro o en el pasado. El Comunikatorol Duo ha sido elaborado gracias a pequeñas dosis de paciencia y empatía y, según Elba, “es ideal para los políticos”.

Siguiendo el ejemplo del cantautor Joaquín Sabina –quien para vivir 100 años recomendaba “pastillas para no soñar”–, las psicoterapeutas proponen las de amnesia para olvidar malos momentos o superar rupturas. Inventaron el Desemputol (20 gramos de oxígeno, 20 de tranquilidad y 60 de perspectiva) para los quisquillosos y para tratar casos relacionados con el “estoy bien” o el “no tengo nada”. Y consideran que el Amoril (33 gramos de intimidad, 33 de pasión y 33 de compromiso) es el más indicado para revitalizar los lazos sentimentales.

Todos estos comprimidos se parecen a las aspirinas, pero son simplemente chucherías

Todos estos comprimidos que suelen ofrecer a sus pacientes en Alma Sana –un espacio singular en el que además organizan grupos de apoyo, talleres y charlas– se parecen a las aspirinas, pero son simplemente chucherías comunes con forma esférica que uno puede encontrar en cualquier tienda de dulces. Su único efecto secundario son las caries. Una sobredosis puede generar malestar en el estómago pero no matar. Y, según Elba, son solo una excusa para que pongamos empeño “en mejorar la relación con los que nos rodean”.

Anahi comenta que cuando necesita la atención de su pareja agita el tarrito de Amoril que suele tener cerca y, tras acostar a su hija, se sientan un rato y conversan. Y Elba dice que cuando ve el Comunikatorol recuerda que debería pedir las cosas siempre de la mejor manera. A veces, el “fármaco” más poderoso ni nos quita el dolor ni se basa en un principio activo. A veces, el mayor consuelo es una simple píldora de surrealismo.

elpaissemanal@elpais.es

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