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El mundo pasa de curso con asignaturas pendientes

La ONU debate la agenda de desarrollo hasta 2030 sin haber conseguido muchas de las metas propuestas para 2015

Los avances en la consecución de los Objetivos del Milenio han sido desiguales por regiones y grupos de población
Los avances en la consecución de los Objetivos del Milenio han sido desiguales por regiones y grupos de población

Iniciada la cuenta atrás para la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible —las líneas maestras que guiarán la política internacional de cooperación hasta 2030— el próximo septiembre en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el organismo internacional ha publicado el informe anual de evaluación de los ocho Objetivos del Milenio (ODM) cuyo plazo de cumplimiento termina este 2015. ¿Cuáles se han conseguido? Pese al optimismo que destila el documento respecto a los avances en la lucha contra la pobreza, la universalización de la educación primaria y la erradicación del hambre, entre otros, los datos confirman que el mundo va a completar ciclo y pasar de curso sin haber aprobado la mayoría de las asignaturas. Pues, aunque se manejan todavía datos de 2011 para medir los avances, las proyecciones de lo conseguido desde entonces hasta la fecha límite de 2015 no apuntan a una mejora drástica de los resultados.

"A pesar de los notables logros, soy profundamente consciente de que las desigualdades persisten y que el progreso ha sido desigual", escribe en este sentido el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, en el prólogo del informe. Y añade con la mente ya en el futuro: "Las experiencias y las pruebas de los esfuerzos para alcanzar los ODM han demostrado que sabemos qué hacer. Pero para lograr mayores progresos necesitaremos una voluntad política inquebrantable y un esfuerzo colectivo a largo plazo. Tenemos que enfrentar las raíces de las causas y hacer más por integrar las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo sostenible". 

El paradigmático ejemplo de la lucha contra la pobreza y el hambre

El objetivo número uno llamaba a la reducción a la mitad, entre 1990 y 2015, del porcentaje de personas cuyos ingresos fueran inferiores a 1,25 dólares al día.Y se ha conseguido, celebra el estudio. La proporción de pobres se redujo del 36% en 1990, al 15% en 2011. Y las estimaciones para 2015 recogidas en el informe, auguran que este año la tasa se habrán reducido al 12%, lo que significa que 1.000 millones de seres humanos han "sido rescatados" de la miseria extrema.

La cantidad de personas que viven en pobreza extrema en el mundo se ha reducido en más de la mitad, cayendo de 1.900 millones en 1990 a 836 millones en 2015. La mayor parte del progreso ha ocurrido a partir del año 2000.

Esto en términos globales, porque si se segmentan los datos por regiones, el progreso en la lucha contra la pobreza extrema ha sido desigual. África subsahariana, de hecho, no ha logrado el objetivo. "Más del 40% de la población de esta zona del mundo todavía vive con en menos de 1,25 dólares diarios en el año 2015 [en 1990 era el 57%]", indican los autores. Y en Asia occidental, se espera que la tasa de personas en esa situación aumente entre 2011 y 2015. Han sido, de hecho, los países más poblados, India y China, los que han compensado las estadísticas con sus importantes avances en esta materia. "Como resultado del progreso en China, la tasa de pobreza extrema en Asia oriental bajó de 61% en 1990 a solo un 4% en 2015. En Asia meridional el progreso es casi igual de contundente: un descenso del 52% al 17% para el mismo período, y su tasa de reducción se ha acelerado desde 2008", detalla el estudio al respecto.

La gran mayoría de las personas que vive con menos de 1,25 dólares al día vive en dos regiones, Asia meridional y África subsahariana, y representan casi el 80% del total de personas extremadamente pobres en el mundo. En 2011, casi el 60% de los 1.000 millones de personas extremadamente pobres del mundo vivía en solo cinco países: la India, Nigeria, China, Bangladesh y la República Democrática del Congo (ordenado del más alto al más bajo).

Los ODM han demostrado que sabemos qué hacer. Pero para lograr mayores progresos necesitaremos una voluntad política inquebrantable

Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU

En cuanto a la meta 1.C —que proponía la reducción a la mitad de la proporción de hambrientos en el mundo—, el informe El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2015 (SOFI, por sus siglas en inglés) publicado el pasado mayo, dejaba en evidencia que no se ha logrado el reto, pero el avance es importante. Según ese estudio de la ONU, el número de personas que padecen hambre se ha reducido a 795 millones, 216 millones menos que en 1990-92. Tal descenso supone que hoy un 12,9% de los habitantes del planeta —uno de cada nueve— no pueden consumir alimentos suficientes para llevar una vida activa y saludable, casi la mitad respecto al 23,3% de 1990 (más de 1.000 millones). 

Los obstáculos que ralentizaron esta carrera contra el hambre fueron, según destaca el documento, los precios volátiles de los productos básicos, el encarecimiento de los alimentos y la energía, el aumento del desempleo y las recesiones económicas a fines de la década de 1990 y en el período 2008-2009 después. El incremento de las crisis humanitarias bien por desastres naturales o por conflictos y tensiones políticas, han derivado en una mayor inseguridad alimentaria allí donde se producían.

De los 795 millones de hambrientos del mundo, 780 millones viven en países en desarrollo.

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Como ocurre con la lucha contra la pobreza extrema, los progresos en la erradicación del hambre son desiguales. Y de nuevo, África subsahariana es la región que registra los peores datos. La tasa de nutrición insuficiente en esta región es del 23%. Aunque el porcentaje de hambrientos ha caído (era del 33% en 1990), la cantidad de personas con severas carencias alimentarias ha aumentado en 44 millones desde 1990, lo que refleja la tasa alta de crecimiento de la población en la zona.

¿Siguiente parada? La erradicación total. Eso es lo que propone el documento en discusión de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para el período 2015-2030. Así, el punto de partida será el que dibujan las estadísticas de los actuales ODM, independientemente se hayan conseguido o no. El propio Ban Ki-Moon ha reiterado en sus discursos y escritos su deseo de que esta nueva agenda tiene que aspirar a "no dejar a nadie atrás". Y con esa idea ambiciosa se establecen las metas de hambre cero y que no haya sobre la faz de la tierra una sola persona en situación de pobreza extrema.

¿Qué ha pasado con los demás objetivos?

ODM 2. Lograr la educación primaria universal. Asegurar que, para el año 2015, los niños y las niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria

Con una tasa de matriculación en el primer ciclo educativo del 97% en los países desarrollados y del 91% en las regiones en desarrollo; el mundo se ha quedado muy cerca de conseguir la escolarización total que los expertos fijan en, al menos, un 97%.

Las niñas, los pobres, discapacitados y residentes en zonas rurales o países en conflictos son los que más complicado tienen acceder al colegio y, los que lo consiguen son los que mayores tasas de abandono demuestran. Por eso, aunque las tasas de escolarización sean elevadas y mucho mejores que hace dos décadas, el porcentaje de pequeños que acaban la primaria queda lejos del objetivo. Solo un 64% completan el primer ciclo en los países de renta baja, un 85% en los de renta media y un 96% en los ricos, según las estimaciones de la ONU para 2015 basadas en los progresos de los años anteriores.

ODM 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer

"La mayoría de las regiones ha alcanzado la paridad de género en la enseñanza primaria, pero la disparidad continúa en niveles superiores". Este enunciado del estudio resume la situación de la mujer en el mundo respecto a la educación y el empleo.

Mientras que el acceso a la educación casi se ha equiparado con las de los hombres a nivel mundial, el desempleo, el trabajo precario, en el sector agrícola y peor remunerado todavía tienen nombre femenino. A nivel mundial, solo el 50% de mujeres en edad de trabajar forman parte de la fuerza laboral, frente a un 77% de los hombres. Y las que trabajan, perciben de media un 24% menos que ellos por la misma o similar labor. Las mayores disparidades, señala el informe, se registran en Asia meridional (ellas cobran un 33% menos) y África subsahariana (con una deferencia salarial del 30%). Lo mismo sucede entre las personas con estudios. "De 92 países con datos de tasas de desempleo por nivel educativo para 2012-2013, en 78 las mujeres con formación superior tienen tasas de desempleo mayores que los varones con un nivel similar de estudios", señala el texto.

ODM 4. Reducir la mortalidad de los menores de cinco años, el menos en dos terceras partes entre 1990 y 2015

Este reto no se ha conseguido a pesar de que las principales causas de mortalidad infantil son prevenibles. Todavía fallecen antes de poder soplar cinco velas 43 niños por cada 1.000 nacidos vivos. Son la mitad que hace un cuarto de siglo, cuando morían 90 por cada 1.000. "Al ritmo del progreso actual, harían falta 10 años más cumplir con el objetivo a nivel mundial", lamentan los autores. Y añaden: "En 2015, cada día morirán 16.000 niños menores de cinco años, en su mayoría de causas prevenibles. La supervivencia de los niños debe continuar siendo un tema central de la agenda de desarrollo Post-2015". En la propuesta al respecto de la ONU, que se decidirá finalmente en septiembre tras las negociaciones interestatales, se dice que para 2030 se debería haber puesto fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de cinco años.

ODM 5. Mejorar la salud materna

En este objetivo se recogían dos grandes metas: reducir, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes; y lograr, para este año, el acceso universal a la salud. Ninguna se ha conseguido. Este es considerado, de hecho, uno de los grandes fracasos de la agenda, pues los resultados se han quedado muy lejos de lo esperado.

En 2013, 210 mujeres por cada 1.000 nacidos vivos, morían durante el parto. Es un 45% menos que en 1990, sin embargo, el avance es insuficiente para alcanzar la línea de meta. La disparidad de datos entre regiones es, además, muy pronunciada. Mientras que en los países ricos fallecen 16 mujeres por complicaciones en el parto, en los menos desarrollados el dato se eleva a 230 muertes por cada 1.000 nacimientos, según los datos del informe de evaluación.  

La tuberculosis más cruel

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Tampoco la segunda de las metas ha estado cerca de conseguirse. Pues, como se lee en documento, "después de muchos años de lento progreso, solo la mitad de las embarazadas (52%) en países en desarrollo reciben la cantidad de atención prenatal recomendada". Lo que supone "solo un 17% más que hace 25 años", cuando el 35% de las mujeres encinta accedían a estos servicios sanitarios fundamentales para una gestación saludable.

ODM 6. Combatir el VIH, el paludismo y otras enfermedades

"Las nuevas infecciones del VIH (virus de inmunodeficiencia humana) disminuyeron en aproximadamente un 40% en todo el mundo", pues cayeron de 3,5 millones de nuevos enfermos por el virus en  2000 a 2,1 millones en 2013.

Así, se ha conseguido la meta concerniente al sida —detener y reducir la propagación del sida para 2015— aunque se estima que 35 millones de personas todavía vivían con VIH en el mundo en 2013. Este número está creciendo en tanto que los afectados viven por más tiempo debido a un incremento del uso de la terapia antirretroviral (TAR). En junio de 2014, dice el informe de seguimiento de los ODM, 13,6 millones de enfermos estaban recibiendo la TAR en el mundo. De ellos, 12,1 millones eran de regiones en desarrollo, lo que significa un aumento masivo respecto a los pocos (375.000) que lo recibían en 2003. Está en camino, destacan los autores, de lograr que 15 millones de personas reciban la TAR para 2015, un objetivo establecido en la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH y el SIDA en 2011.

En cuanto a la malaria: "El objetivo mundial de los ODM se ha alcanzado". Según los datos de la ONU, entre 2000 y 2015, la tasa de incidencia mundial cayó un 37% y la de mortalidad por esta enfermedad disminuyó un 58%. Estos avances en la lucha contra el paludismo se deben, en gran medida, a que se ha multiplicado por 10 el financiamiento internacional desde el año 2000. "Sin embargo, el paludismo continúa siendo un importante desafío para la salud pública, con unos 214 millones de casos y 472.000 muertes —el 80% en 17 países, la mayoría de África— en todo el mundo en 2015.

El pueblo de las 66 letrinas

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Con el Plan Limpiar India, el país quiere que los 500 millones de habitantes que defecan al aire libre dispongan de un retrete. En la aldea de Pendlimanu ya han comenzado a construirlas

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También en la batalla contra la tubercolusis, los humanos van ganando poco a poco al bacilo. La tasa de mortalidad disminuyó un 45% entre 1990 y 2013, año en el que fallecieron a causa de esta enfermedad 1,4 millones de personas. Al mismo tiempo, indican los autores, 11 millones de personas vivían con la enfermedad, lo que representa un descenso de 41% en la prevalencia desde 1990.

ODM 7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

La vagueza en los enunciados de las metas concernientes a la preservación del medio ambiente que componen este objetivo hace extremadamente difícil medir si se han logrado o no. Aunque los expertos han coincidido en señalar que esta es una de las grandes asignaturas pendientes para la próxima agenda de desarrollo. 

A modo de resumen, el documento recientemente publicado enfatiza en primer lugar que se ha desacelerado la deforestación, pero la pérdida de zonas forestales todavía perjudica las especies y los medios de vida de millones de personas. Y, lejos de frenar aquellas prácticas que ponen en riesgo al planeta, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado en más de 50% desde 1990 en todo el mundo.

El objetivo relativo al acceso a fuentes de agua potables "se ha logrado cinco años antes de lo programado", alardea la ONU. No así el concerniente a los sistemas de saneamiento. En detalle, la proporción de población con acceso a una fuente mejorada de agua potable aumentó del 76% al 91% en 2010. Ese año se habría conseguido el reto de reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable. Hay, sin embargo, críticos con estas cifras como Jan Vandermoortele, considerado padre de los ODM. "Otra afirmación basada en suposiciones erróneas es que el mundo ha alcanzado la meta sobre el agua potable. El acceso se mide a través de encuestas a las familias. Pero estas no comprueban la calidad del agua. [...] Se supone que todas las fuentes mejoradas proveen agua potable porque, supuestamente, protegen de la contaminación desde el exterior", escribía en un opinión publicada en esta sección bajo el título No te creas todo los que se dice de los ODM. 

No hay estadística, sin embargo, que sostenga que se ha logrado la meta respecto a los sistemas de saneamiento. La proporción de la población que usa instalaciones sanitarias mejoradas ha aumentado apenas 14 puntos, pasando de 54% en 1990 a 68% en 2015. Esto significa basicamente que en ese período, 2.100 millones disponen ahora de un retrete. Sin embargo, todavía 2.400 millones no tienen uno, y 946 millones se ven obligados a defecar al aire libre.

ODM 8. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo

Con una formulación tan genérica, este objetivo es inmensurable. Los evaluadores subrayan, no obstante, que la asistencia oficial para el desarrollo proveniente de los países desarrollados aumentó en un 66% en términos reales entre los años 2000 y 2014. "Sin embargo, después de alcanzar su punto máximo en 2013, la ayuda de los miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo totalizó 135.200 millones de dólares en 2014, marcando un leve descenso de 0,5% en términos reales", abundan los autores en la cuestión.

Para no reproducir los mismos errores, principalmente de imprecisión, en este apartado en la próxima agenda de desarrollo después de 2015, el próximo 13 de julio comienza la Tercera Conferencia Internacional de Financiación para el Desarrollo en Addis Abeba y en la que se debatirá sobre los mecanismos económicos para segurar que se cumplen los próximos (y ambiciosos) Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Lo que se  mide, se hace

Conscientes de las limitaciones que supone la carencia de datos para poder hacer seguimiento de los ODM, y que han provocado no pocas criticas respecto a la fiabilidad de las estadísticas en las que se basan las afirmaciones de la ONU respecto a los progresos conseguidos, el informe de 2015 dedica todo un capítulo a este asunto.

"Un estudio del Banco Mundial muestra que aproximadamente la mitad de un conjunto de 155 países no dispone de datos adecuados para monitorear la pobreza, y como resultado, las personas más pobres en estos países muchas veces permanecen imperceptibles", reconoce la ONU en su estudio. Se requiere, continúa el texto, "una revolución de los datos que mejore la disponibilidad, calidad, oportunidad y nivel de detalle de los mismos para apoyar la implementación de la nueva agenda para el desarrollo a todos los niveles".

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