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Soluciones geniales para nueve grandes retos de la humanidad

Mentes brillantes abordaron temas como la falta de comida o educación en la cumbre 'Singularity University Summit Spain'

Soluciones geniales para nueve grandes retos de la humanidad

El pasado mes tuvo lugar en Sevilla Singularity University Summit Spain, la cumbre que de forma anual celebra la insititución académica (SU) de Silicon Valley, California, auspiciada, entre otros, por Google y la NASA. Su objetivo es, ni más ni menos, resolver los grandes retos de la humanidad, que ellos engloban en nueve grandes temas: educación, energía, medio ambiente, comida, salud, pobreza, seguridad, agua y espacio.

Sin duda fue un placer de lo más estimulante poder escuchar las ideas de toda una serie de privilegiados investigadores que han podido desarrollar sus aptitudes tecnológicas y científicas en un entorno prácticamente inmejorable para ellos. El embajador en España de la SU, Juan Martínez-Barea, considera que esta universidad rompedora –o disruptiva, término que en la cumbre se repitió hasta la saciedad y que es la palabra de moda en el ecosistema de la emprendeduría-, "es una especie de híbrido entre la NASA y Teresa de Calcuta, porque aúna tecnología a lo bestia, inmensa ambición, el famoso thing big estadounidense e idealismo y altruismo a raudales". Es cierto: uno de los pilares de la cumbre fue el afán de todos los ponentes por comunicar un futuro lleno de optimismo y acción y, ciertamente, lo lograron. Uno salía de ahí con ganas de emprender y ser la mar de disruptivo. Porque lo que ahí quedó muy claro es que el ser humano puede ser realmente un Sapiens high-quality si se lo propone, y si las condiciones le son favorables.

Muchas son las cosas interesantes que allí se plantearon. Quizá, las tres ideas transversales más determinantes fueron estas. Una: la humanidad debe prepararse desde ya para asumir unos cambios tecnológicos que están irrumpiendo en nuestras vidas de forma irreversible y a una velocidad de tsunami. No hay marcha atrás. Todo va tan rápido, dijo el vicepresidente de esta singular universidad, David Roberts, que casi no da tiempo a contarlo. Dos: cada vez estamos más interconectados, cada vez más "todo llega a todas partes". Si en 1995 solo el 1% de la población, unos 44 millones, tenía conexión a Internet, hoy son ya 2.925 millones (el 40%) y en 2020 se calcula que lo estarán 5.000 millones. Tres: los costes de la tecnología tienden a disminuir y el acceso de las personas a ella, por tanto, se facilitan. Esos tres factores se retroalimentan, propiciando un exponencial despliegue de proyectos, muchos de los cuales anteayer nos hubieran parecido pura ficción. Los increíbles avances médicos, las infinitas posibilidades de las impresoras 3D, la posibilidad de fabricar comida sin necesidad de la cría de animales y la instauración de las renovables a nivel global son algunos de los grandes campos que están al frente de esta revolución tan esperanzadora.

En esta cumbre donde se compartieron un sinfín de ideas made in Silicon Valley, se dio cancha total a la exhibición del mayor recurso infinito que existe: el de las ideas, todas muy innovadoras y sorprendentes. Sin embargo, fuimos varios los que nos preguntamos cuál es la vía superdisruptiva para acercar toda esa innovación a la ciudadanía. Cuál es la forma de salvar el abismo conceptual que separa a esos cerebros punteros y sus múltiples ideas de los ciudadanos de a pie. De los gestores y gobernantes. De los poderosos poderes fácticos.

Cuando alguien preguntó al respecto, quedó claro que, más allá de los nueve grandes retos ya nombrados, hay otro mucho más complejo: conseguir una sociedad en la que la ética y la empatía permitan el avance del bienestar común. "Bueno", respondieron, "eso tiene más que ver con la condición humana y, es una lástima, pero por el momento, en Silicon Valley no trabajamos en ese campo". ¿Todo se andará?

Algunos de las ideas y proyectos, presentados por áreas

Educación universal

Gracias a la tecnología de la conectividad, la educación está cada vez más al alcance de todos. Internet posibilita que estudios punteros y gratuitos lleguen a los lugares más remotos y hay muchas iniciativas en ese sentido: Coursera, Udacity, War Child, Open University of West Africa, Khan Academy...

Energía asequible

La electricidad abundante y barata, procedente de las energías renovables e ilimitadas, será capaz de resolver muchos problemas. Podremos transitar hacia un modelo energético sin combustibles fósiles, con todas las ventajas que eso conlleva. Las superredes repartirán energía por el mundo y las personas generarán y almacenarán energía en sus hogares.

Alimentación creativa

Fabricar comida –o imprimirla– a partir de tejidos animales, un proyecto de Modern Meadow, abre la puerta a un sinfín de posibilidades para alimentar a una población creciente de humanos. Como también producir productos lácticos, los de Muufri, sin la necesidad de una vaca, o fabricar alimentos altamente proteicos solo con plantas (Beyond Meat). Otras propuestas son las granjas verticales, o la tecnología aplicada al aumento de la producción del suelo: drones para sembrar, micro robots polinizadores…

Pobreza decreciente

El mapa de la pobreza de Ramez Naan evidencia cómo esta se concentra en los lugares de alta insolación, que podrían convertirse en productores de energía solar en un mundo interconectado energéticamente. En paralelo, la creciente conectividad será una herramienta clave para disminuir el colosal abismo entre las distintas sociedades del planeta.

Seguridad necesaria

La tecnología ofrece multitud de herramientas que pueden usarse para fines de índole diversa. Así como aceleran el progreso, ponen al alcance de los malhechores nuevas formas de delinquir. Impresión 3D de armas, piratería de datos, disminución de la privacidad de las personas, drones asesinos y mejoras sustanciales en la planificación de atentados. Los explica muy bien Mark Goodman, del Instituto de Crímenes Futuros de la SU.

Democratizar el espacio

Una de las iniciativas más innovadoras fue la de la empresa Satellogic, fundada por el argentino Emiliano Kargieman con el objetivo de "democratizar el espacio". Hasta hoy el espacio era un lugar donde solo accedían las entidades gubernamentales, pero gracias a los minisatélites de bajo coste ideados por Satellogic, muchos son los que podrán poner en órbita sus propios nanosatélites para observar la Tierra en tiempo real, lo que ofrece un nuevo mundo de aplicaciones.

Salud sorprendente

Los avances en medicina son asombrosos. Sobre todo los vinculados a la ingeniería genética. Tijeras para cortar el virus del HIV, un proyecto del Salk Institute, reparaciones genéticas, simples exámenes para detectar el cáncer como los que ofrece Miroculus, fármacos personalizados, vacunas que no necesitan refrigeración, de Curevac, desactivación de genes… La impresión de órganos complejos en 3D también está en la mira de muchas investigaciones disruptivas.

No olvidar el medio ambiente

Contó Ramez Naan, escritor y experto en energía y medio ambiente en la SU, que es innegable que el mundo ha mejorado. La esperanza de vida ha aumentado así como el bienestar de un mayor número de personas. Hemos resuelto o minimizado grandes problemas medioambientales: el smog, la capa de ozono, la lluvia ácida, ciertos problemas de contaminación… Pero tenemos grandes retos por delante porque hemos forzado mucho las adaptabilidades de organismos y ecosistemas. Las grandes soluciones vendrán de la mano de una apuesta decidida por las renovables, cada vez más baratas y productivas, y por la inversión en I+D+i.

Agua limpia y barata

El agua dulce es un bien escaso en la Tierra. Conseguir que la desalinización de agua de mar sea un proceso barato es posible. También lo es conseguir tecnologías para depurar aguas contaminadas, como propone el plasma purificador de agua de Alfredo Zollezi, del Centro de Innovación Avanzada de Chile, capaz de convertir 35 litros de agua contaminada en potable en cinco minutos y a un coste bajísimo.

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