Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Las secuelas de una crisis alimentaria

Dos muertos por 'vacas locas'

Un hombre y una mujer, ambos de León, fallecieron en diciembre y febrero - Las autoridades creen que comieron carne contaminada hace más de ocho años

Dos muertos por 'vacas locas'

La temible nueva variante de la encefalopatía humana (la versión en humanos del mal de las vacas locas) ha reaparecido en España. Dos personas, una mujer de 50 años que murió el 28 de diciembre y un hombre de 41 años que falleció el 7 de febrero han sido la segunda y tercera víctimas de una enfermedad que se cobró la primera baja en España el 10 de julio de 2005, una joven de 26 años de Madrid. Ambos fallecidos eran de pueblos de los alrededores de León, según fuentes sanitarias. Se desconoce si tenían explotaciones ganaderas o si eran familiares.

Desde 2000, más de 800 españoles han tenido algún tipo de Creutzfeldt-Jakob

En los dos casos, los pacientes ingresaron en el servicio de Neurología del hospital de León. La mujer, con un cuadro de demencia senil y una evolución muy rápida. Los análisis de anatomía patológica y de biología molecular determinaron que se trataba de la variante humana del mal de las vacas locas. La necropsia se hizo en el hospital de León y su resultado fue posteriormente ratificado en Alcorcón (Madrid). Mes y medio después, ingresaba un hombre con un cuadro psiquiátrico. El hospital de León no tenía camas, así que fue derivado al de Salamanca, donde falleció días más tarde. La necropsia, realizada en Alcorcón, arrojó el mismo diagnóstico.

El gerente del centro, Francisco Soriano, señaló que puso ambos casos en manos de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León. Los análisis que confirmaron que se trata de la nueva variante se hicieron en febrero, y el Instituto de la Salud Carlos III lo incluyó en su web antes del 4 de abril, pero hasta ayer las autoridades autonómicas no informaron de las defunciones.

Ayer, el Ministerio de Sanidad afirmó en una nota que el primer fallecimiento "entraba dentro de lo esperado desde hace años en que comenzaron a aparecer algunos afectados en toda Europa", por lo que "no se consideró necesaria ninguna otra actuación más allá del entorno del fallecido". La ministra de Agricultura,Elena Espinosa, llamó a la "tranquilidad" a los consumidores y al sector ganadero. "Lo de hoy no es algo igual a como estábamos hace años, aunque sí son las consecuencias de aquéllo", dijo.

La noticia pilló a contrapelo al Gobierno regional, que, aduciendo razones de confidencialidad, ni siquiera proporcionó la provincia donde se había desarrollado la enfermedad. En una improvisada rueda de prensa, el director general de Salud Pública de la Junta, Javier Castrodeza, se limitó a confirmar las muertes. El resto de la comparecencia lo usó para despejar dudas sobre el funcionamiento de los protocolos que rigen estas patologías y garantizar la inexistencia de "una epidemia". Estos dos fallecimientos, dijo, no tienen "consecuencias sanitarias relevantes", y por tanto, "no plantean ningún problema de salud pública".

Castrodeza se negó en redondo a facilitar mayores detalles sobre las víctimas o la manera en la que pudieron haberse contagiado, aunque, dado "el largo periodo de incubación", puede que todo comenzara "hace 8 o 10 años", cuando la enfermedad descrita por Creutzfeldt-Jakob afectó a algunos países europeos, como el Reino Unido, Holanda o Irlanda.

El director general de Salud Pública de la Junta justificó la tardanza en hacer públicas estas muertes producidas hace meses, por el "complejo sistema de investigación post mórtem", imprescindible para estar "seguros de que no se producen falsos positivos". No obstante, Castrodeza recordó que en cumplimiento de los protocolos que regulan estas enfermedades, ellos pusieron los hechos en conocimiento del Ministerio de Sanidad y Consumo, y aunque no pudo descartar que se produzcan nuevos casos, hizo una llamada a la "tranquilidad".

La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es una dolencia, casi siempre mortal, del sistema nervioso. La llamada nueva variante se atribuye al consumo de carne de vaca con priones, un tipo de proteínas anómalo que el organismo no sabe eliminar y que acaban acumulándose en el cerebro. Además, tiene una propiedad única para este tipo de moléculas: sin ser un ser vivo, puede inducir a que las proteínas de su alrededor, que se encuentran bien plegadas, adapten la forma nociva, con lo que propagan la infección.

Aparte de esta variedad, hay otras tres: una genética, otra yatrogénica (producida por implantes de duramadre, una membrana que recubre la médula) y otra esporádica, cuyas causas se desconocen. La nueva variante se descubrió en los ochenta en el Reino Unido, donde ya han muerto 163 personas por la enfermedad, y se han sacrificado más de 180.000 animales. Le siguen Francia, con 20 víctimas, e Irlanda, con cuatro. Luego vienen España y Estados Unidos, Con tres casos cada uno. Siempre se habla de víctimas mortales, ya que la enfermedad sólo puede diagnosticarse con seguridad al hacer una necropsia.

España es el cuarto país cuya ganadería se ha visto más afectada. Desde 2000 se han registrado 720 animales enfermos, lo que ha obligado a sacrificar a miles más. Por eso, y porque el periodo de incubación de la enfermedad es de hasta 10 años, el director del Centro Nacional de Referencia de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles, Juan José Badiola, afirma que es posible que en el futuro aparezcan más casos.

En el caso de las tres víctimas españolas se considera descartado que la infección con los priones se produjera en el Reino Unido, y todo apunta a que la enfermedad fue adquirida en España. Sin embargo, tanto Badiola como la ministra de Agricultura en funciones, Elena Espinosa, insistieron en que el consumo de carne actualmente no es un peligro. El riesgo está en la posible ingesta de productos vacunos hace ocho años, antes de que el escándalo británico obligara a tomar medidas a toda Europa.

Con información de Marifé Moreno (León) y Francisco Cantalapiedra (Valladolid).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de abril de 2008